Cómo se vivió la llegada de la TV a color, hace 41 años, con el rojo como amenaza

MIRÁ EL VIDEO DE AQUEL HISTÓRICO MOMENTO. Después de dos años de experimentación, el 1° de Mayo de 1980 comenzó la TV policromática en la Argentina. Gustavo Yankelevich y Edgardo Borda, dos próceres del medio, pincelan la paleta de aquellos tiempos.

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Tiempos modernos para hablar de viejos tiempos. Va un whatsapp a Gustavo Yankelevich para ver a qué hora podemos hablar sobre la historia de la TV a color, de la que este sábado 1° de mayo se cumple un nuevo aniversario. Respuesta inmediata: una captura de Google con la definición de “moaré”. También conocido como muaré.


El diccionario elegido por él (con definiciones de Oxford Languages) dice: “Tela a la que se le da un acabado que produce un efecto de aguas, en especial la de seda”.

Y enseguida aclara, pincelando la época con un puñadito de palabras, virtud de los que tienen conocimiento de causa, que “no debíamos permitir, de ninguna manera, que algún actor o actriz usara algo en su vestuario que pudiera producir el efecto moaré”.

Claro, se venía de la pelota dominada de la amplia gama de grises, estrenada el 17 de octubre del ‘51 -fecha del inicio oficial de la TV argentina-, y de pronto se pasaba a la llamada “pantalla cromática”, como se le decía coloquialmente a la policromática, más allá del blanco y negro. Con todo el entusiasmo, pero también con todas las dudas.

Para la maratón que hizo en ATC por la Guerra de Malvinas, junto a Cacho Fontana, Pinky utilizó ropa que pudiera lucirse también en el blanco y negro. La premisa era no olvidar a los que tenían televisores no compatibles.

Para la maratón que hizo en ATC por la Guerra de Malvinas, junto a Cacho Fontana, Pinky utilizó ropa que pudiera lucirse también en el blanco y negro. La premisa era no olvidar a los que tenían televisores no compatibles.

Y con el rojo como el color más peligroso, porque se le daba por fugarse de los bordes.

La historia señala al 1° de Mayo de 1980 como el día en el que comenzaron las transmisiones a color en la Argentina de manera continua. Antes de que aparezca una voz que diga “pero, ¿cómo?, si yo vi la final del Mundial 78 a todo trapo”, aclaremos bien lo de las fechas.

Es que, antes de que se pudiera implementar el nuevo sistema, hubo transmisiones experimentales, para poder ajustar la imagen y los contenidos al universo de avanzada. La tele, como chiche que había salido a competirle a la radio, ya no era novedad. Había que ir por más.

La final del Mundial '78 fue uno de los hitos que se televisó en colores, antes de que comenzara la transmisión regular desde el '80.

La final del Mundial ’78 fue uno de los hitos que se televisó en colores, antes de que comenzara la transmisión regular desde el ’80.

Fue en ese largo camino previo que, algunos, en caso de haber tenido televisores compatibles, pudieron ver, por ejemplo, la final de Argentina-Holanda de 1978. También tuvieron esa chance los que habían comprado la entrada a los cines que la habían adquirido para pasarla en pantalla gigante.

Televisión de grandes ligas

Como para entender el salto cualitativo y cuantitativo que representaba pasar de los grises a todos los tonos posibles de una paleta que parecía utópica hay que hacer una escala en el país de ese año, atravesado en todo sentido por la dictadura militar.

De los 4 millones de hogares que tenían al menos un televisor en su casa, sólo unos 250 mil tenían la chance de recibir el color. Y, además, debían estar habilitados para acceder a la norma Pal-N, la que había adquirido la Argentina. La grieta televisiva de esa época era Pal-N versus NTSC. Si nos habremos familiarizado con esas siglas (los que nacimos mucho antes del ‘80).

Además, no todos los aparatos comprados en el exterior (la mayoría los había importado) se adaptaban con facilidad. Acceder a uno rondaba los 500 dólares. Las crónicas de ese entonces hablan de que un televisor color de 20 pulgadas equivalía a tres heladeras.

¿Qué hacían, a partir del 1° de Mayo de 1980, los que tenían televisor blanco y negro? Como era la mayoría, no podía -ni se debía- desatenderla.

A cuento de esto, Edgardo Borda, un personaje moldeado en el riñón de la TV, que a sus 91 años sigue trabajando en El Trece, comparte con Clarín una anécdota maravillosa: “Nosotros veníamos laburando con las pruebas color desde hacía bastante y, cada tanto, nos reuníamos con todo el mundo. Queríamos aprender y entender bien cómo era este asunto. Un día, un yugoslavo nos pasa un partido de fútbol en colores. Jugaban unos de remera rosa y otros, de celeste, con pantaloncitos negros. Se veía impecable. Nos pregunta qué nos parece, todos dijimos qué bueno, qué esto, qué lo otro. Y luego nos pide que miremos a un costado, en otra pantalla, el mismo partido, pero en blanco y negro… y todos parecían del mismo equipo”.

Edgardo Borda, un hombre de la televisión: del '51 a estos días. Sigue trabajando en El Trece y ahora comparte sus recuerdos con Clarín.

Edgardo Borda, un hombre de la televisión: del ’51 a estos días. Sigue trabajando en El Trece y ahora comparte sus recuerdos con Clarín.

No había que soltarle la mano, entonces, a los más de tres millones que seguían viendo a la vieja usanza. Y, al mismo, tiempo, había que subirse a la ola de la avanzada.

La era del «se ve todo»

Atrás empezaban a quedar viejos trucos para que todo se viera lindo en tiempos del blanco y negro. “Tuvimos que dejar de usar una banda roja de maquillaje que se les ponía a algunos en la papada, para que la luz cenital no diera oscuro en la pera”, cuenta Borda, un ser delicioso que está en la TV desde que la TV existe: empezó en el ‘51, en Canal 7, siguió en Canal 9 y en el ‘64 entró al 13, donde desplegó su magia en el área de producción, de dirección, de buenos modales, de carisma, de todo. Se jubiló y volvió: “Soy el único que tiene doble legado en el canal: 1116 y 3016”.

Desde su casa de Palermo, confiesa que lleva contados, como los presos, “410 días… Es el tiempo que hace que no voy al canal. Me voy a volver loco”. Y cuenta, también, que “el blanco y negro disimulaba muchas cosas. Cuando apareció el color tuvimos que ser muy sutiles en todo. Un rayón en una escenografía, que antes pasaba de largo, de pronto se notaba. Había mucha sensibilidad en toda la pantalla. Y hubo que prestarle muchísima atención al vestuario y al maquillaje, para que fuera más fresco, más natural. Antes de eso se usaba uno pesado, tipo máscara, para que tapara todos los poros. Otro tema eran las pelucas, que con el color tuvieron que subir de nivel, porque si no se veían como un cachivache”.

Lo que para el espectador fue la gloria televisiva, hacia adentro se vivía como un frente interminable de desafíos. Esa misma distancia de estados se dio a la hora de celebrar el color: porque ese 1° de Mayo de hace 41 años fue clave para el público -salvo para aquellos pocos que habían podido ver algunas cosas- que descubría la vida cromática detrás de los grises de siempre. Sin embargo, para los que estaban trabajando en eso, esa sensación ya era una vieja conocida.

“Recuerdo estar en el estudio y estar más pendiente de la transmisión que de las emociones del color. Nosotros ya estábamos familiarizados con el color. Y, si no me falla la memoria, entiendo que salió muy bien desde el vamos, salvo alguna cosa mínima”, reconoce Borda.

Más allá de que algunos testimonios de la época hayan marcado la posible peligrosidad de emisión a color en personas que estuvieran a menos de un metro y medio de la pantalla, los que fueron parte de aquel hito descartan que haya sido una amenaza a la salud. El color, con todo lo que eso significaba, estaba aprobado por Ley: en la 21.895 figura que se adopta para el color el sistema Pal-N.

A partir de 1980, los viejos televisores empezaban a quedar atrás. Hoy son un chiche de colección.

A partir de 1980, los viejos televisores empezaban a quedar atrás. Hoy son un chiche de colección.

Lo cierto es que ese Día del Trabajador, tras verse el celeste y blanco de la bandera argentina, ATC y Canal 13, con Fernando Bravo en una señal y Pinky en la otra, la TV argentina, parafraseando a Luis Sandrini en la película Cuando los duendes cazan perdicesvio los colores.

La bienvenida de Pinky

“¿Y cómo hago para dominar la emoción, si estoy aquí para despedir a una vieja amiga? Tengo que decirle adiós a la televisión en blanco y negro (…) Señoras y señores, he aquí la televisión en color”, dijo aquel día Lidia Satragno en un discurso que fue levantando emotividad y colores, mientras la bandera flameó entre una situación y otra.

Canal 9 se sumó a la movida policromática recién el 9 de mayo y, más tarde, Canal 11.

“Hubo que prestarles atención a muchas cosas que antes teníamos naturalizadas. Por ejemplo, la continuidad en el vestuario. O los pro y contras de algunos colores”, cuenta Yankelevich, pieza imprescindible de la historia de la televisión argentina. Está en su ADN.

En ese sentido, su semáforo estaba integrado por “el rojo, que había que usarlo con cuidado porque tendía a escaparse. El blanco también era un tema, había que evitarlo en determinadas prendas porque la ropa muy clara quemaba las luces, y también el verde, porque se podía fundir con el croma (el fondo que se utiliza en TV para proyectar imágenes). Había que estar pendientes de si hacía o no hacía rayitas”.

"Los hijos de López", un clásico de ATC con el sello de Hugo Moser, que se hacía en color, aunque salía en blanco y negro, explica Yankelevich.

«Los hijos de López», un clásico de ATC con el sello de Hugo Moser, que se hacía en color, aunque salía en blanco y negro, explica Yankelevich.

En 1979, cuando él era producía en ATC ese hit que se llamó Los hijos de López, el color ya se utilizaba en las grabaciones. Y, revisando toda esa época, «siento que hicimos camino al andar. Y la palabra moaré me quedó como un flash de todo ese aprendizaje”.

Como nos debe haber quedado grabada, a todos aquellos que durante años palpitamos la llegada de ese avance tecnológico, la frase de Eleonora, filosa y genial“A vos te va a matar la televisión en colores”. Sentencia del estupendo personaje de Ana María Campoy, que le metió medio a varios en el arranque de “la verdad televisiva”, como se le decía a la flamante TV a color.

Fuente: Clarín