Cuando el arte, la ciencia y la tecnología dialogan sobre el pasado y el futuro

Organizada por la institución austríaca Ars Electronica, la muestra “40 años de humanizar la tecnología” se presenta en Shenzhen, China. Un recorrido por la visión de la Revolución Digital según artistas de todo el planeta

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«Meandering River», de Onformative y kling klang klong

La exposición 40 Years of Humanizing Technology (40 años de humanizar la tecnología), una muestra con obras de artistas de la Argentina, Alemania, Italia, Bélgica, los Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón, fue inaugurada en la ciudad china de Shenzhen -considerada la metrópolis del futuro por su innovación, tecnología y comercio- y allí se podrá visitar hasta el 16 de febrero de 2020.

Organizada por Ars Electronica -la institución austríaca que organiza el festival homónimo, dedicado al arte y los nuevos medios- junto a la Academia Central China de Bellas Artes (CAFA) y la Design Society, la exposición inauguró en Sea World Culture and Arts Center de la ciudad de Shenzhen, polo tecnológico que algunos consideran el Silicon Valley chino.

«The Art of Deception», de Isaac Monté y Toby Kiers

Obras de los artistas Davide Quayola, de los japoneses Akinori Goto y Nelo Akamatsu, del argentino Mariano Sardón, del turco Refik Anadol, de Isaac MontéToby KiersAnother Farm y varios más, dan forma a esta muestra que recorre los 40 años de historia del festival Ars Electronica -plataforma dedicada a la cultura digital, que se realiza cada septiembre en la ciudad austriaca de Linz- y que se enfoca en el arte que desarrolla una tecnología comprometida principalmente con las preocupaciones de las sociedades.

El punto de partida de la exposición es la sociedad digital global aquí y ahora, en donde la tecnología es omnipresente y evidente en la vida cotidiana de millones de personas, que la utilizan para trabajar, comprar, jugar, compartir y aprender, un escenario que suma el potencial perturbador de la enorme cantidad de datos producidos y el despliegue de las redes neuronales.

¿Qué debería hacer la tecnología en el futuro? ¿Y qué papel queremos desempeñar los humanos? son los interrogantes que sobrevuelan la muestra curada por Martin Honzik, que reúne proyectos que muestran con gran sensibilidad e intuición lo que los artistas han estado analizando, visualizando y comentando sobre la Revolución Digital, y sus efectos, según explican desde Ars Electronica a través de un comunicado de prensa.

«Pleasant Places», de Quayola

Esta exposición se desarrolla en el contexto de C Future City, un proyecto experimental del denominado C Future Lab, que explora en Shenzhen la morfología de la ciudad del futuro, en un espacio urbano de tres millones de metros cuadrados, donde confluyan tecnología, arte y naturaleza.

Shenzhen era hace 40 años un pueblo pesquero de sólo 30 mil habitantes, que experimentó el desarrollo económico más rápido y espectacular del país y se convirtió en una metrópoli de enormes rascacielos, donde se exploran los patrones de los espacios urbanos del futuro, a través de visiones pioneras en los campos de la ciencia, la tecnología, las artes, el diseño, la naturaleza y la industria creativa, explicaron desde el Departamento Creativo de C Future Lab.

Los japoneses de Another Farm presentan, en su pieza Paraíso modificado, una serie de obras escultóricas –que simulan ser vestidos- hechos de “seda luminiscente”, creada por gusanos de seda genéticamente modificados, añadiendo los genes brillantes de medusas y corales.

«Paraíso modificado», de Another Farm

Por su parte, la artista británica Anna Ridler compara las fluctuaciones del bitcoin con la crisis de los tulipanes en los Países Bajos, la primera especulación financiera de la historia que tuvo lugar en el siglo XVII, en su obra Myriad (Tulips) & Mosaic Virus.

El artista Davide Quayola utiliza en su obra Restos”escáneres láser de gran precisión para capturar paisajes naturales en alta resolución, lo que da lugar a complejas representaciones digitales: formaciones híbridas que se encuentran en algún lugar entre lo real y lo artificial, que si bien recrean las pinturas al aire libre de fines del siglo XIX son en realidad observados y analizados por extensos dispositivos tecnológicos.

En su obra Viento de Shenzhen, el artista Refik Anadol convierte los patrones invisibles del viento de la ciudad en una serie de pinturas de datos poéticos contenidos en un lienzo digital, que a través de un software lee, analiza y visualiza la velocidad del viento, la dirección y los patrones de ráfagas a lo largo del año.

Viento de Shenzhen, del artista Refik Anadol
Viento de Shenzhen, del artista Refik Anadol

Meandering River, de los grupos alemanes Onformative y kling klang klong, es una instalación de imágenes visuales, en tiempo real, y música compuesta por una Inteligencia Artificial, que reinterpreta el comportamiento cambiante de los ríos en el paisaje; cambios menores que no son visibles a simple vista, pero que abarcando múltiples pantallas se vuelven visibles.

“Los artistas son la voz crítica, el espejo que nos muestra lo que estamos haciendo con esta tecnología, con estos instrumentos que los seres humanos hemos creado. Se está discutiendo actualmente si la tecnología y los nuevos sistemas tomarían el relevo, por así decirlo, del papel tradicional de la humanidad. Pero eso está mal porque la tecnología proviene de nuestros cerebros así que será mejor que pensemos en lo que queremos de la tecnología que nos rodea”, señala el curador, en la web de Ars Electronica.

Para el curador Martin Honzik, “debemos redefinir nuestro lugar en el mundo digital. Debemos asegurarnos de que tengamos la soberanía sobre nuestros datos, de que el diseño de las interfaces entre humanos y máquinas esté orientado a nuestras necesidades y no al revés, que no seamos nosotros los que tengamos que adaptarnos a las máquinas”, concluye.

Fuente: Télam