Dos estudiantes de Del Viso desarrollan dispositivos para ayudar a la gente con problemas de visión

Isaac Cejas (18) y Nicole Amarilla (17) cursan en la Técnica N°3. Junto a su profesor, crearon anteojos y un bastón inteligentes, y un arnés con sensores. “Queremos producir en serie para ciegos con pocos recursos”, dicen. Los alumnos pilarenses muestran lo que desarrollaron para mejorar la vida de las personas con problemas de visión.

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Parece mentira, pero para ellos cuatro horas pasan volando. Los minutos se esfuman cuando Isaac Cejas y Nicole Amarilla están inmersos en sus proyectos. El laboratorio de la Técnica N°3 de Del Viso ya se convirtió en una segunda casa. Llevan semanas trabajando en esto, horas y horas dedicadas a perfeccionar sus ideas. Pero todo queda atrás cuando ven una sonrisa en la gente, esa alegría de quienes necesitaban de su ayuda.

Isaac no le saca la vista a un sensor, quiere conectarlo a una placa para hacerlo funcionar. Tiene la mirada en los cables pero su mente en Agustina, una niña de 11 años que padece disminución visual.

Junto a su profesor de informática, Ariel Pérez, los alumnos desarrollan anteojos inteligentes para la joven. Estos detectan los objetos cercanos y permiten a quien los use moverse con más facilidad.

Los alumnos Isaac y Nicole muestran junto a su profesor algunas de las creaciones que hicieron en la institución educativa.

Los alumnos Isaac y Nicole muestran junto a su profesor algunas de las creaciones que hicieron en la institución educativa.

“Tienen un sensor adelante de los ojos que vibra cuando perciben algo. Hicimos una prueba con Agustina pero aún falta mejorarlos. Al principio les pusimos un rango de 80 centímetros pero resultaba poco para ella, así que lo extendimos a un metro”, explica Nicole, de 17 años.

Los estudiantes ponen en práctica todos sus conocimientos, pero lo que más los entusiasma es que sea por un fin social.

“La idea surgió cuando nos contactaron de la Escuela Especial 504. Conocimos el caso de esta chica y nos pusimos a trabajar. Es más, quisiéramos tener una fundación para producir en serie y que aquellos que cuentan con pocos recursos puedan acceder a estos inventos”, aclara Isaac, de 18 años.

Pero este no es el único artefacto para ciegos en el que trabajan, ya que también inventaron un bastón inteligente y un arnés con sensores de proximidad. Y como sucede muchas veces, no tenían los materiales óptimos para desarrollarlos; ahí es donde pusieron en juego su creatividad.

Una tarde, el personal reemplazaba las viejas cortinas del aula y Ariel se dio cuenta de que podía usar las varillas como bastón. “Lo pintamos de blanco y lo cortamos a la medida de una alumna. Ya que, según la altura de la persona, varía el largo del bastón”, cuenta el docente.

Desarrollan anteojos inteligentes que detectan los objetos cercanos y permiten a quien los use moverse con más facilidad.

Desarrollan anteojos inteligentes que detectan los objetos cercanos y permiten a quien los use moverse con más facilidad.

Pero aún faltaba la parte más compleja, conectar el sensor y un aparato que emita vibraciones.

“Al principio probamos instalarle el vibrador de un celular, pero no era suficiente. Así que se nos ocurrió desarmar un joystick de playstation e implantarlo al mango del palo”, detalla.

Algo similar aplicaron con el arnés, aunque lo idearon para un uso hogareño. Mantiene la misma lógica, solo que también emite un pitido. El detector se ubica en el pecho y tiene dos sensores: uno apunta al piso y el otro al frente.

Anteriormente los alumnos de Del Viso habían ayudado a un discapacitado. Crearon una mano ortopédica, para una vecina de Tortuguitas, gracias a sus conocimientos con la impresora 3D.

“Esto fue por un acuerdo con la ONG de Gino Tubaro, el inventor que dona prótesis. Lo conocimos en una exposición de tecnología y nos propuso ser embajadores de su fundación”, recuerda Ariel.

No importa qué tan complejo pueda llegar a ser el problema, Isaac y Nicole darán todo para ayudar a quien lo necesite. Ya lo están dejando más que claro en sus palabras pero, principalmente, en sus actos. Y si bien no van a cambiar el mundo ayudando a una persona, al menos el mundo habrá cambiado para ella.

Fuente: Clarín