El lado oculto del cine de animación

Por Michelle Fleischer, especial para DiariodeCultura.com.ar. Imagen de portada: Iterchroma, Martìn Myk.

Iterchroma

En el marco del 23 BAFICI, se estrenó el cortometraje de animación ‘’La gran obra’’, de Joaquín Szych. Él tiene 22 años y se recibió de realizador de cine animado en la Escuela de Avellaneda. El corto, que fue su tesis de carrera, llegó finalmente a la pantalla grande.

El estreno fue una oportunidad para conversar acerca del contexto del cine de animación y su trayectoria en el cine nacional. Si bien la animación de hoy cuenta con herramientas técnicas modernas de edición, dibujo y sonido, como Adobe After Effects, Adobe Photoshop, Toon Boom Harmony o Adobe Premiere Pro, el género llegó a Argentina hace muchos años, de la mano del caricaturista y director Quirino Cristiani. Fue el pionero del rubro, ya que ‘’El Apóstol’’, su película de animación muda que se estrenó el 9 de noviembre de 1917, se consideró como ‘’el primer largometraje de animación hecho en el mundo’’.

Silvina Cornillón, productora de cine, coordinadora de ‘’Animation!’’ y subgerenta de animación en el INCAA, contó en una conversación que, si bien Cristiani fue un gran referente en el cine de animación, casi todo su material se perdió en dos incendios: uno en 1957 y otro en 1961, en su laboratorio de Buenos Aires.

«La gran obra», de Joaquín Szych.

Máximos exponentes de la animación

Hoy, los referentes son muchos. Leonardo D’Espósito, crítico de cine y especialista en animación, destacó que para él ‘’los tres nombres que definen las reglas de la animación, son: Walt Disney, Tex Avery y Chuck Jones’’. Además, dijo que ‘’el que define realmente el cartoon, con un personaje, una trama, y la síntesis de movimiento es Winsor McCay en 1915 con Dinosaurio Gertie’’. Asimismo, Martín Mykietiw, es realizador audiovisual y el año pasado participó del Festival Anima Latina, también estuvo en el Festival Internacional de Cine de Almirante Brown, en donde ganó un premio al mejor cortometraje de animación nacional por ‘’Iterchroma’’. Recientemente, quedó seleccionado en el Festival de Cine Internacional de Cefalú, Italia, un corto que hizo de pinturas y artes plásticas. Él toma como referentes también a Los Hermanos Fleischer, John Kricfalusi (de ‘’Ren y Stimpy’’), Hazao Miyazaki, Lote Reininger, Oskar Fishinger, Bill Plympton, Norman McLaren, Claude Cloutier, entre otros máximos exponentes de la animación. Y remontándose a la infancia, recordó que ‘’fue muy bueno’’ Blancanieves, el primer largometraje de 1938, hecho por Disney.

No faltan ideas, falta presupuesto

A pesar de las muchas referencias y trabajadores del ámbito, la animación en nuestro país atraviesa un momento difícil. Se realizan algunas películas, aunque son más los estrenos a nivel internacional que local; como en Brasil, Chile, México y Estados Unidos. Mientras que, en Argentina, hubo estrenos esporádicos pero no abundan. Los especialistas en la materia, detallaron sobre la falta de producciones animadas argentinas; el crítico D’Espósito, señaló que ‘’se hace bastante cine animado, pero el problema básico es que la animación es carísima, siempre lo fue: se dibuja y diseña aquello que no puede registrarse con una cámara. Así que hay que «inventar un mundo» desde la nada. El desarrollo es muy largo e implica un enorme uso de tecnología. Además hay que crear un público, sincronizar con sus sueños, deseos, temores y necesidades de fantasía’’. Sostuvo que ‘’ciertos programas de animación digital facilitan las cosas, pero transformar eso en algo que pueda proyectarse con calidad en los cines es algo muy distinto y mucho más complejo. Siempre lo que falta es dinero, aunque también mirar qué se hace más allá de lo que se estrena en salas’’.

Por otro lado, Mykietiw expresó su parecer acerca de la realidad que nos compete: ‘’tiene que ver con nuestras crisis económicas en el país la falta de producción. Hasta el 2015 veníamos produciendo bien y luego por la devaluación, muchos proyectos quedaron suspendidos. Ahora viene remontando pero de a poco’’.

Pensando en la financiación de un proyecto independiente, como es su caso, dijo que suele ser costoso ‘’porque requiere de mucho software, buenos profesionales, buenas máquinas y buenos programas’’. También planteó que para hacer un proyecto de ese estilo se debe contar con un equipo de mínimo 30 personas, de lo contrario si es más reducido se torna complejo. Hizo un paralelismo con estudios como Pixar o DreamWorks, y ratificó que aunque esos equipos tengan miles de personas trabajando ‘’tardan años en hacer un largometraje, ya que conlleva recursos tecnológicos grandes y una etapa de desarrollo desde la idea, hasta el guión y concreción del proyecto’’. Los expertos coinciden en que el INCAA se suele ocupar de los subsidios, sin embargo, otra forma de financiación es mediante inversiones privadas o convocatorias externas. También se financia a través del Fondo Nacional de las Artes y por Mecenazgo.

Cornillón, productora de cine, añadió que ‘’En Argentina se vuelve complicado sostener equipos de trabajo que puedan dedicarse al mismo proyecto y que haya una continuidad durante años’’. Aunque sostuvo que el INCAA tiene nuevas escuelas de animación en donde hay que rendir un examen de ingreso, con cupos reducidos y la exigencia es alta. Lo que sí, destacó que ‘’la educación es gratuita’’, además de mencionar que ‘’La Universidad del Cine en su carrera de Animación en los últimos años hizo convenios para que los candidatos obtengan becas completas y parciales’’. ‘’La financiación independiente está por fondos públicos que se puede acceder: en Argentina está el Instituto de Cine que si querés hacer un largometraje hay planillas para presentar y obtener subsidios. Hay otros fondos disponibles en lugares del país, como ‘’el Poder Audiovisual’’ de Córdoba, otorga distintas líneas de financiación a través de concursos. Santa Fe tiene desarrollos de proyectos. Los cortometrajes suelen ser más complejos para financiarlos, aunque al ser acotado, los profesionales trabajan en publicidad (se paga mejor y hacen una diferencia) que gracias a eso financian sus propios proyectos’’, agregó.

Con respecto a las co-producciones, destacó que ‘’son fundamentales’’ y dijo que el Ministerio de Cultura el año pasado tuvo líneas de financiación, además que en el INCAA mismo hay concursos o llamados para desarrollos de series y/o cortometrajes. Los realizadores mencionaron que también hay escuelas de formaciones privadas y estatales. Por ejemplo, en el IDAC se puede acceder a nivel gratuito en Buenos Aires. Luego está la Escuela para Animadores en Rosario, que dependiendo el municipio es estatal o no.

‘’En el cine nacional estaría bueno que hubiera más pluralidad de voces e igualdad de oportunidades, porque por lo general son siempre los mismos los que hacen grandes producciones. A lo independiente no se le da mucha difusión’’, cerró Joaquín Szych.