El Colón volvió a brillar: reabrió sus puertas después de un año, con el primer concierto del ciclo de homenaje a Ástor Piazzolla

Bajo estrictos protocolos y con capacidad reducida, la celebración tuvo como protagonista a la Orquesta Estable, bajo la batuta de Luis Gorelik. “Es un día de fiesta”, dijo su directora, María Victoria Alcaraz.

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Cuando el 13 de marzo de 2020 el Teatro Colón anunciaba la cancelación del estreno de la ópera Nabucco, que en una versión que con puesta en escena de Stefano Poda se presagiaba impactante abriría la temporada anual, seguramente nadie, o muy pocos imaginaban que pasaría casi un año para que su escenario volviera a estar ocupado por su Orquesta Estable y sus puertas estuvieran nuevamente abiertas al público de par en par.

Pero finalmente, este viernes 5 de marzo el Colón volvió a brillar como en sus mejores jornadas, y lo hizo para dar inicio a la celebración, nada más y nada menos, del centenario del nacimiento de Ástor Piazzolla, el compositor argentino que logró unir en su música el carácter popular del tango con la excelencia de la música académica y el espíritu aventurero del jazz.

La escalinata de la calle Libertad reemplazó al foyer , Magdalena Ruiz Guiñazú se quita su tapabocas un momento para la foto. / Emmanuel Fernández

La escalinata de la calle Libertad reemplazó al foyer , Magdalena Ruiz Guiñazú se quita su tapabocas un momento para la foto. / Emmanuel Fernández

Con la capacidad de la sala reducida a algo más del 30 por ciento de lo habitual, en virtud de los protocolos de seguridad sanitaria, esta vez el ingreso de la gente tuvo una dinámica atípica, con un foyer semi vacío y al que nadie podía acceder sin pasar por el obligado control de temperatura, la sanitización de las manos, y con la efervescencia de las tertulias y encuentros de ese momento tan especial previo a los conciertos, con la escalinata de la calle Libertad como escenario.

La escalinata de la calle Libertad reemplazó al foyer como lugar de encuentro, en la previa del ingreso a la sala principal, a la espera de atravesar los controles sanitarios. /Fotos Emmanuel Fernández

La escalinata de la calle Libertad reemplazó al foyer como lugar de encuentro, en la previa del ingreso a la sala principal, a la espera de atravesar los controles sanitarios. /Fotos Emmanuel Fernández

Las ganas contenidas fueron el motor de buena parte de los asistentes que esperaban ansiosos en la entrada, mientras en las inmediaciones el ruido de la plaza Lavalle se mezclaba con el murmullo reinante.

El ingreso, demorado por los requisitos que impone la situación, fue de manera paciente y ordenada. /Fotos Emmanuel Fernández

El ingreso, demorado por los requisitos que impone la situación, fue de manera paciente y ordenada. /Fotos Emmanuel Fernández

A medida que la expectativa aumentaba, con una significativa demora en el primer ingreso por el hall, algunas caras conocidas ya empezaban a asomar. Entre ellas la de Beatriz SarloMagdalena Ruiz GuiñazúElena Roger, Diego Peretti, Gino Bogani, Mike Amigorena, Fabián Medina Flores, Daniel ‘Pipi’ Piazzolla y Paloma Herrera.

El publico fue dispuesto de acuerdo a las normas de distanciamiento, y buena parte de lasa butacas quedaron vacías. /Fotos Emmanuel Fernández

El publico fue dispuesto de acuerdo a las normas de distanciamiento, y buena parte de lasa butacas quedaron vacías. /Fotos Emmanuel Fernández

Acompañando el regreso a la actividad de la sala teatral más importante de la Argentina, no tardó en llegar el ministro de Cultura porteño Enrique Avogadro, cuya cartera, junto a la Fundación Ástor Piazzolla, compartirá la realización de diversas actividades, durante el año, para homenajear al genial bandoneonista. Tampoco la cálida bienvenida de su anfitriona, María Victoria Alcaraz, que permaneció en el hall hasta minutos antes de que se diera sala.

Sobre el escenario, la Orquesta Estable del Colón, con el maestro Luis Gorelik al mando, y una escenografía en la que resaltaron paneles divisores que pusieron distancia entre los músicos. /Fotos Emmanuel Fernández

Sobre el escenario, la Orquesta Estable del Colón, con el maestro Luis Gorelik al mando, y una escenografía en la que resaltaron paneles divisores que pusieron distancia entre los músicos. /Fotos Emmanuel Fernández

“Es un momento de una inmensa alegría, que un teatro que está pensado y construido para convocar público y artistas, después de un año pueda volver a hacerlo. Es un día de fiesta. Las luces de la sala se han vuelto a encender y el telón se va a abrir en unos minutos. Y esa magia del encuentro entre el público y los artistas va a volver a suceder”, le contó la Directora General a Clarín durante la previa.

Un "día de fiesta". Así definió la directora general del Teatro Colón, María Victoria Alcaraz, la jornada de reapertura del teatro. /Fotos Emmanuel Fernández

Un «día de fiesta». Así definió la directora general del Teatro Colón, María Victoria Alcaraz, la jornada de reapertura del teatro. /Fotos Emmanuel Fernández

Otra novedad que acompañó la histórica reapertura, fue la circulación restringida por otras áreas el edificio y el pedido de declaración jurada de salud en cada uno de los accesos, además del uso de barbijo antes y durante la función.

Ya con luz verde para darle fin a la espera, el histórico evento transcurrió en tiempo y forma. De esta manera, la vuelta de los conciertos (el primero de 13 que se extenderán hasta el 20 de marzo) con modalidad presencial, tuvo su esperada revancha, sin contratiempos más que la demora lógica de los controles pero con profunda emoción.

En el nombre del abuelo; Daniel "Pipi" Piazzolla ocupó un lugar en la platea de la sala a la que regresará el jueves 11 de marzo al frente de Escalandrum. /Fotos Emmanuel Fernández

En el nombre del abuelo; Daniel «Pipi» Piazzolla ocupó un lugar en la platea de la sala a la que regresará el jueves 11 de marzo al frente de Escalandrum. /Fotos Emmanuel Fernández

Y mientras la calle Libertad recobraba su normal circulación, puertas adentro, la sala principal del Teatro Colón empezaba a llenarse de música otra vez, con la Obertura Tanguera de Esteban Benzecry primero, el Homenaje a Ástor Piazzolla de Beatriz Lockhart y la obra Ástor de pibe, de Diego Schissi después, como prólogo de la interpretación de Tristezas de un Doble A, el Concierto para bandoneón, guitarra y cuerdas (‘Hommage à Liege’) y Tres movimientos tanguísticos porteños, por la estable dirigida por Luis Gorelik, con Juan José Mosalini, César Angeleri y Juan Pablo Navarro como solistas.

Paloma Herrera, directora del Ballet del Teatro no se perdió la reapertura de la sala, y por supuesto pasó por los controles de rigor. /Fotos Emmanuel Fernández

Paloma Herrera, directora del Ballet del Teatro no se perdió la reapertura de la sala, y por supuesto pasó por los controles de rigor. /Fotos Emmanuel Fernández.

Fuente: Clarín