Guía de supervivencia sexual pandémica (e ideas sobre la sexualidad post coronavirus)

¿Y el touch and go?. ¿Es exagerado utilizar la palabra supervivencia para referirse a la sexualidad, aunque sufriendo hoy una gran transformación?

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Puede sonar exagerado utilizar la palabra “supervivencia” para referirse a la sexualidad, pero si consideramos que el sexo va más allá de una simple descarga fisiológica, podemos entender que al encontrarnos con otra persona y desplegar nuestro deseo, poder ser vistos y acariciados, nos sentimos vivos e, incluso, energizados para poder afrontar este virus pandémico que nos trastocó la vida, cambiando nuestros hábitos y costumbres, activando el “modo supervivencia”, acatando, pero también padeciendo, las recomendaciones de cuidados para no contagiarnos.

Cuando se descubrió que este virus era respiratorio, y que el contagio sucedía por los aerosoles que emitimos al respirar, se recomendó que nos quedemos en nuestros hogares y que evitemos los vínculos fuera de la “burbuja familiar”.

A partir del aislamiento preventivo en marzo del 2020 ocurrió un hecho inédito, las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación Argentina, tuvieron que hablar sobre qué hacer con la sexualidad, y si referirse al sexo habrá sido bastante incómodo, imagínense cuando tuvieron que recomendar que sustituyeran el sexo casual con autoerotismo, recurriendo a prácticas como el sexting (intercambio de fotos sexuales) o al sexo virtual para evitar la circulación.

Guía de supervivencia sexual pandémica (e ideas sobre la sexualidad post coronavirus). Foto: ilustración Shutterstock.

Durante el primer tiempo del coronavirus, mucha gente, por miedo e incertidumbre y también por responsabilidad social (¿por qué no?), recurrió a diversas prácticas para mitigar la soledad y transitar ese aislamiento; la masturbación, tema censurado por la iglesia y considerado como práctica pecaminosa, estaba siendo sugerida por el gobierno, y esto generó que muchas personas se animaran a soltar la culpa y explorar sus cuerpos y, además, descubrir que la sexualidad iba más allá de la penetración, o incluso más loco aún: que podían tener sexo con otras personas, sin estar presentes en un mismo espacio y, así como creció la costumbre de pedir comida por delivery, también aumentaron exponencialmente las compras online de juguetes sexuales.

Aquellos que convivían también tuvieron que repensar su sexualidad, por un lado, porque al salir alguno de los miembros aunque sea a hacer las compras, podía contraer el virus y contagiar al otro y, por el otro, porque el convivir veinticuatro horas atenta contra el deseo y las ganas de encontrarse; lo que generó que también en la convivencia se planteara el desafío de cómo sostener la intimidad con el miedo a enfermarnos y el hastío a raíz de que no haya la distancia suficiente para querer encontrarnos.

La sexualidad como parte de los vínculos también se ha visto trastocada. Foto: ilustración Shutterstock.

Mucho ha pasado desde los primeros tiempos de esta pandemia, de hecho la mayoría de las personas sienten este año y meses transcurrido como mucho más largo de lo que cronológicamente implicó, y esto se debe al cansancio y lo difícil que fue estar separados o limitando nuestros vínculos cuando la curva de contagio, durante el verano, empezó a descender; pero hoy nos encontramos en lo que llaman “segunda ola” y debemos enfrentar esta nueva etapa con aquello que hemos aprendido durante todo este tiempo.

Si la manera de socializar, con la forma de saludarnos, al dejar de compartir el mate y conservando distancia, ha cambiado radicalmente, la sexualidad como parte de los vínculos también se ha visto trastocada y estamos ante el desafío de tener que adaptarla a los nuevos tiempos que vivimos.

El virus de COVID-19 se ha detectado en el semen de personas que tienen el virus o se están recuperando de éste, aunque lo que se sabe con certeza es que el virus se transmite al respirar, y la sexualidad, en un encuentro de cercanía, implica mucho riesgo de contraer el virus, por lo que nos encontramos ante un gran dilema en el que, visto de este modo, hablar de supervivencia sexual, no suena para nada excesivo.

La información disponible y la educación sexual eran algo imposible de pensar hace no tantos años. Foto: ilustración Shutterstock.

¿Seguirá el “touch and go”?

¿Qué va a suceder con el famoso “touch and go” acuñado por Moria Casán e incluido hace bastante ya en léxico argentino haciendo referencia a los encuentros casuales y espontáneos? ¿Cómo podremos hacer para relajarnos, estado primordial para disfrutar de un encuentro sexual, si estamos preocupados de ser contagiados o contagiar al otro?

William F. Marshall, III M.D. de la prestigiosa Clínica Mayo de Estados Unidos, recomienda para la sexualidad entre personas convivientes lo siguiente:

“Dado que algunas personas que tienen COVID-19 no muestran síntomas, es importante que mantengas distancia de los demás si el virus de COVID-19 se está propagando en tu comunidad. Esto incluye evitar el contacto sexual con cualquiera que no viva contigo. Si tú o tu pareja no se sienten bien o piensan que pueden tener COVID-19, no se besen ni tengan relaciones sexuales hasta que ambos se sientan mejor. Además, si tú o tu pareja tienen un mayor riesgo de presentar una enfermedad grave con COVID-19 debido a una afección crónica existente, tal vez quieran evitar tener relaciones sexuales”.

«¿Qué va a suceder con el famoso “touch and go”?», se pregunta Mauricio Strugo. «¿Qué haremos para conservar la esencia de la sexualidad como encuentro íntimo si las recomendaciones implican que prácticamente no nos toquemos?» Foto: ilustración Shutterstock.

Para las relaciones sexuales casuales, el mismo especialista considera estas precauciones para reducir el riesgo de contraer este virus:

  • Minimizá el número de parejas sexuales que tengas.
  • Evitá las parejas sexuales que tengan síntomas de COVID-19.
  • Evitá los besos.
  • Evitá los comportamientos sexuales que tengan riesgo de transmisión fecal-oral o que involucren el semen o la orina.
  • Usá preservativos y protectores dentales durante el sexo oral y anal.
  • Usá una mascarilla durante la actividad sexual.
  • Lavate las manos y duchate antes y después de la actividad sexual.
  • Lavá los juguetes sexuales antes y después de usarlos.
  • Usá jabón o toallitas con alcohol para limpiar el área donde tengas actividad sexual.

Usá siempre preservativos y protectores dentales durante el sexo oral y anal. Foto: ilustración Shutterstock.

Un sexualidad “evolucionada”

¿Pudieron notar que una práctica que requiere estar tranquilos y celebra la espontaneidad y la exploración acompañada de caricias y besos con todas estas recomendaciones pierde su esencia? Si la mayoría de las disfunciones sexuales se producen por exigencias, miedos y creencias y lo que más nos cuesta a los profesionales que trabajamos con la sexualidad es que las personas puedan disfrutar, ¿cómo realmente será posible que no nos angustiemos o preocupemos al encontrarnos con alguien si existe la posibilidad de contraer una enfermedad que en muchos casos es mortal? ¿Qué haremos para conservar la esencia de la sexualidad como encuentro íntimo si las recomendaciones implican que prácticamente no nos toquemos?

A lo largo de la historia hay sobrados ejemplos de adaptaciones que ha tenido que hacer el ser humano para seguir existiendo, y aunque angustie un poco encontrarnos con tantas recomendaciones que atentan contra el sexo, la sexualidad también ha ido evolucionando y cambiando.

La información disponible y la educación sexual eran algo imposible de pensar hace no tantos años, por ejemplo, y así como en los años 90 ante la aparición del VIH-Sida hemos tenido que ser más conscientes de las enfermedades de transmisión sexual y aprender a cuidarnos con preservativos, hoy tendremos que replantearnos a partir del coronavirus cuáles serán los requisitos para poder intimar con otros.

Quizás tengamos que considerar un hisopado antes de tener una relación sexual con alguien que estamos conociendo o que la otra persona posea anticuerpos; tal vez también en algún momento, así como empieza a suceder en algunos lugares como requisito para ingresar, ¿pidamos un documento que certifique estar vacunados?

Lo que sí está claro es que la sexualidad ya está sufriendo una gran transformación, y probablemente en un futuro puede que a la hora de optar por compartir nuestra sexualidad con otro, nos demos tiempo para conocernos y llegar a ella cuando nos sintamos seguros y confiemos, no solo por el hecho de ser elegidos, sino también asegurándonos de que la otra persona se cuida y hace todo lo posible por no contagiarse de COVID-19.

Aunque sea un gran desafío y no sepamos cuántas adaptaciones más tengamos que hacer para poder encontrarnos, la salud no solo implica el no enfermarnos físicamente, sino que refiere a un equilibrio que también incluye lo psicológico, aprendiendo a movernos entre la seguridad y el riesgo.

Fuente: Clarín