La Buenos Aires de Borges: 13 espacios para homenajearlo

A 120 años de su nacimiento. Va desde Villa Ocampo en San Isidro hasta su casa de Adrogué, pasando por el Palermo de los malevos. Explorá el mapa.

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I) ¿Qué es Buenos Aires? En uno de los poemas que tituló «Buenos Aires», Borges escribió: “Es, en la deshabitada noche cierta esquina del Once/ en la que Macedonio Fernández, que ha muerto,/ sigue/ explicándome que la muerte es una falacia» («Elogio de la sombra», 1969).

II) Borges decía que siempre que hablaba de jardines, que siempre que hablaba de árboles, estaba en Adrogué -donde desde chico pasó veranos-. Que no es necesario que lo nombre. Un eucalipto es Adrogué.

Las huellas de Borges en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano tienen formas así de diversas: desde palabras eternas hasta silencios. Pero el escritor y Buenos Aires aparecen unidos siempre. 

1983. Borges, aplaudido en París./ AFP

1983. Borges, aplaudido en París./ AFP

Borges y Buenos Aires



Fuente: ClarínInfografía: Clarín

Anchorena 1660. Sede de la Fundación Internacional Borges en la Ciudad de Buenos Aires. / Luciano Thieberger

Anchorena 1660. Sede de la Fundación Internacional Borges en la Ciudad de Buenos Aires. / Luciano Thieberger

Es que Borges, quien nació en el Centro porteño hace casi 120 años, el 24 de agosto de 1899, legó perfiles de Buenos Airesen cuentos, poemas, ensayos y hasta en letras de tango. 

Notas. Este manuscrito de Borges fue parte de una muestra en la Biblioteca Nacional en 2016./ Gustavo Castaing

Notas. Este manuscrito de Borges fue parte de una muestra en la Biblioteca Nacional en 2016./ Gustavo Castaing

En 1901, cuando él tenía 2 años, los Borges se mudaron a Palermo, donde vivió su infancia. Ese Palermo era un suburbio, tierra de cuchilleros, milongas, partidas de truco y alguna guitarra

Los relatos que escuchó entonces, los personajes que conoció de allí, los paisajes que contempló en esa orilla, influenciaron y hasta poblaron algunos de sus textos, nombrados y no. El poeta Evaristo Carriego, amigo de su padre y vecino que quiso rescatar aquel Palermo en sus versos, le inspiró un ensayo: «Evaristo Carriego» (1930).

Villa Ocampo. En este paraíso de San Isidro, Victoria Ocampo presentó a Borges y Bioy Casares a comienzos de la década de 1930. / Mario Quinteros

Villa Ocampo. En este paraíso de San Isidro, Victoria Ocampo presentó a Borges y Bioy Casares a comienzos de la década de 1930. / Mario Quinteros

Fundadores. De Sur, en 1931. En el centro de la foto, Borges. / Diego Díaz

Fundadores. De Sur, en 1931. En el centro de la foto, Borges. / Diego Díaz

Maipú 994 6° B. Borges vivió desde 1944, durante casi 4 décadas, en esa dirección porteña. / Luciano Thieberger

Maipú 994 6° B. Borges vivió desde 1944, durante casi 4 décadas, en esa dirección porteña. / Luciano Thieberger

La ceguera progresiva del padre de Borges determinó que la familia se trasladara a Europa en 1914 para un tratamiento que no funcionaría. La Primera Guerra Mundial los encontró en Ginebra y debieron quedarse. Luego se trasladaron a España, donde él publicó trabajos en revistas literarias.

Maravillas. Foto del libro "La biblioteca de Borges", de Fernando Flores Maio, vicepresidente de la Fundación Internacional. / Gentileza Peripé Books

Maravillas. Foto del libro «La biblioteca de Borges», de Fernando Flores Maio, vicepresidente de la Fundación Internacional. / Gentileza Peripé Books

La vuelta de Borges a Buenos Aires, en 1921, se puede esbozar como un redescubrimiento de la Ciudad, luminoso. El comienzo de una relación más amorosa. «Esta ciudad que yo creí mi pasado/ es mi porvenir, mi presente;/ los años que he vivido en Europa son ilusorios,/ yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires«, escribió en «Fervor de Buenos Aires» (1923).

Borges y María Kodama. / Archivo Clarín

Borges y María Kodama. / Archivo Clarín

Las caminatas por los barrios, con amigos, se convirtieron en ritos. Recoleta -donde vivió-, de nuevo Palermo, San Telmo, Constitución. El sur   Balvanera. «Macedonio Fernández presidía encuentros con creadores en el café La Perla, de Once, de los que saldrían ideas para revistas como ‘Prisma’ (1921)», recordó a Clarín la escritora y crítica Josefina Delgado. Ella lo conoció en 1981 y, aún entonces, lo entusiasmaban el mundo de los compadritos con su mitología sobre el coraje y el lunfardo que había descubierto en la escuela primaria.

Centro Cultural Borges. En Viamonte al 500, le rinde tributo con su nombre./ CCB

Centro Cultural Borges. En Viamonte al 500, le rinde tributo con su nombre./ CCB

Esculturas. De Borges y Bioy,  en el café La Biela, Recoleta. / Guillermo Rodríguez Adami

Esculturas. De Borges y Bioy, en el café La Biela, Recoleta. / Guillermo Rodríguez Adami

Busto. En el Paseo de los Poetas, del Rosedal de Palermo. / Lucía Merle

Busto. En el Paseo de los Poetas, del Rosedal de Palermo. / Lucía Merle

Borges, viajero apasionado hasta sus últimos días, amó otras ciudades, a las que también consideró «patrias». Texas, donde desde 1961 lo invitaron a dar clases y conferencias. Ginebra. En noviembre de 1985 se instaló en esa ciudad suiza junto a su mujer María Kodama, allí murió 7 meses después y allí está su tumba -no en el panteón familiar del Cementerio de Recoleta-.

Adolfo Bioy Casares, su gran amigo, con quien además escribió, señaló: «Me pregunto si parte del Buenos Aires de ahora que ha de recoger la posteridad no consistirá en episodios y personajes de una novela inventada por Borges. Probablemente así ocurra, pues he comprobado que muchas veces la palabra de Borges confiere a la gente más realidad que la vida misma».

Los 13 lugares:

1) Al principio, el Centro porteño. Borges nació en la casa de sus abuelos maternos, ubicada en Tucumán 840, de la que no queda nada. Allí vivió hasta cumplir dos años. «Yo nací en el centro de Buenos Aires, en Tucumán, entre Esmeralda y Suipacha. Pero recuerdo, o creo recordar, o me dijeron que toda la manzana era de casas bajas -señaló en una entrevista-. Todo Buenos Aires era de casas bajas.Y eso era ados cuadras de Florida, es decir, un poco lo que ahora se conserva por el Parque Lezama. Eso era Buenos Aires: casas bajas con hondos patios, puertas cancel, aljibes y azoteas».

Microcentro. La cuadra de Tucumán al 800, donde nació Borges en 1899.  / Guillermo Rodríguez Adami

Microcentro. La cuadra de Tucumán al 800, donde nació Borges en 1899. / Guillermo Rodríguez Adami

El Centro de la Ciudad no sería el paseo preferido de Borges. Pero lo recorrería prácticamente a diario durante casi dos décadas: desde su departamento de Maipú 994, donde una placa lo homenajea, hasta la sede de la Biblioteca Nacional de México 564. «Las calles de Buenos Aires/ ya son mi entraña./ No las ávidas calles,/ incómodas de turba y de ajetreo,/ sino las callas desganadas del barrio,/ casi invisibles de las habituales,/ enternecidas de penumbra y de ocaso/ y aquellas más afuera/ ajenas de árboles piadosos/ donde austeras casitas se aventuran,/ amuralladas por inmortales distancias,/ a perderse en la honda visión/ de cielo y de llanura» («Las calles», en «Fervor de Buenos Aires», 1923).

2) Un suburbio llamado Palermo. Cuando Borges tenía dos años, la familia se mudó a Palermo, a una casa de la ex calle Serrano 2135 -hoy llamada Borges pese a que él no quería que le pusieran su apellido a una calle-, que ya no existe. Por entonces, Palermo era un arrabal, una orilla de la ciudad, en cuyos confines comenzaba la llanura. Se trataba de un barrio humilde, donde no faltaban malevosy casi siempre se podía oír una guitarra.

Casona. De aires italianos, sobre la calle Borges al 2100. Al 2135 se mudaron los Borges cuando "Georgie" tenía dos años. / Archivo Clarín

Casona. De aires italianos, sobre la calle Borges al 2100. Al 2135 se mudaron los Borges cuando «Georgie» tenía dos años. / Archivo Clarín

Allí, donde pasó su infancia, Borges comenzó a construir una mitología de guapos ytaitas bravos, que hacían del coraje un culto de largas partidas de truco y de milongas y de tangos. «Palermo del principio, vos tenías/ unas cuantas milongas para hacerte valiente/ y una baraja criolla para tapara la vida/ y unas albas eternas para saber la muerte» («Elegía de los portones», en «Cuaderno San Martín», 1929). «Una manzana entera pero en la mitá del campo/ expuesta a las auroras y lluvias y sudestadas./La manzana pareja que persiste en mi barrio:/ Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga./ Un almacén rosado como revés de naipe/ brilló y en la trastienda conversaron un truco;/ el alarmase rosado floreció en un compadre,/ ya patrón de la esquina, ya resentido y duro» («Fundación Mítica de Buenos Aires», también en «Cuaderno San Martín», 1929).

Muy cerca de la casa estaba la Escuela Superior de Varones N° 1, en Thames 2321. Allí Borges cursó la primaria. Y también conocería las primeras palabras en lunfardo, del que en su casa se ignoraba todo. En la vejez aclaró: «Yo creí, durante años, haberme criado en su suburbio en Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y de ocasos visibles. Lo cierto es que me crié en un jardíndetrás de una verja con lanzasy en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. Palermo del cuchillo y la guitarra andaba (me aseguran) por las esquinas (…) ¿Qué había, mientras tanto, del otro lado de la verja con lanzas? ¿Qué destinos vernáculos y violentos fueron cumpliéndose a unos pasos de mí, en el turbio almacén o en el azaroso baldío? ¿Cómo fue aquel Palermo o cómo hubiera sido hermoso que fuera?» 

3) Poeta de arrabal. El ensayo «Evaristo Carriego» fue publicado por Borges en 1930. Explora la vida y la obra de ese poeta, amigo de su padre Jorge, quien frecuentaba la casa familiar y era vecino: vivía en Honduras 3784. En la casa de Carriego funciona desde 1981 la Biblioteca que lleva su nombre y que contiene, entre sus 5.500 volúmenes, colecciones de los poetas Juana Bignoni y Héctor Yánover. A diferencia de la de la infancia de Borges, la edificación se conserva, tras reconstrucciones.

Biblioteca. En Honduras 3784, donde vivió y en 1912 murió el poeta Evaristo Carriego./ Luciano Thieberger

Biblioteca. En Honduras 3784, donde vivió y en 1912 murió el poeta Evaristo Carriego./ Luciano Thieberger

Nacido en Entre Ríos en 1883, Carriego llegó muy joven a Palermo. En realidad, todo en su vida sería juventud, ya en 1912. En su «Autobiografía» -publicada en 1970 en «The New Yorker»-, Borges indicó: «Carriego fue el hombre que descubrió las posibilidades literarias de los decaídos y miserables suburbios de la ciudad: el Palermo de mi infancia. Su carrera siguió la misma evolución del tango: arrollador, audaz y valeroso al principio, luego convertido en sentimental. En 1912, cuando tenía 29 años, murió de tuberculosis, dejando un solo libro publicado -‘Las misas herejes’-. Recuerdo que el ejemplar, dedicado a mi padre, fue uno de los diversos libros argentinos que habíamos llevado a Ginebra y que yo allí leí y releí».

Cartel. De la Biblioteca Evaristo Carriego, inaugurada en 1981. / Luciano Thieberger

Cartel. De la Biblioteca Evaristo Carriego, inaugurada en 1981. / Luciano Thieberger

Sobre las amistades de Carriego, Borges señaló: «La más operativa fue la del caudillo Paredes, entonces el patrón de Palermo. Esa amistad la buscó Evaristo Carriego a los 14 años. Tenía la lealtad disponible, inquirió el nombre del caudillo en la parroquia, le noticiaron quién, lo buscó, se abrió camino entre los fornidos pretorianos de chambergo alto, le dijo que él era Evaristo Carriego, de Honduras. Esto sucedió en el mercado que está en la plaza Güemes; el muchacho no se movió el alba de ahí,codeándose con guapos, tuteando -la ginebra es confianzuda- asesinos». Carriego habrá sido quizás aquello que Borges no alcanzó a ser en el Palermo orillero. «Le cruzan el rostro, de estigmas violentos/ Hondas cicatrices, y tal vez le halaga/ Llevar imborrables adornos sangrientos:/ Caprichos de hembra que tuvo la daga», rescató de sus versos.

4) Adrogué. «Aprendí a andar en bicicleta y paseé entre los árboles, los eucaliptus y las verjas». Así recordó Borges, en parte, a esta ciudad en la conferencia «Adrogué en mis libros», en 1977. Pasó veranos en la quinta Rosalinda y en el Hotel Delicia -al que le gustaba nombrar en plural y del que destacó su «salón de espejos«-. Y en 1944 la madre mandó a edificar una casa a la que irían, junto con su hermana Norah, durante años. Contó que en 1953 tuvieron que venderla. En 2014 abrió allí el espacio cultural Casa Borges. Frente a la plaza, en Almirante Brown 301. Más información, acá.

Casa Borges. La casa de Adrogué que la madre mandó a edificar en 1944 para pasar los veranos es ahora un espacio cultural./ Archivo Clarín

Casa Borges. La casa de Adrogué que la madre mandó a edificar en 1944 para pasar los veranos es ahora un espacio cultural./ Archivo Clarín

5) Villa OcampoVictoria Ocampo presentó a Borges y Bioy Casares en la casona de Villa Ocampo (1891), Beccar, San Isidro, a principios de la década de 1930.

De cuento. La casona donde Victoria Ocampo presentó a Borges y Bioy Casares, en Beccar. / Mario Quinteros

De cuento. La casona donde Victoria Ocampo presentó a Borges y Bioy Casares, en Beccar. / Mario Quinteros

Y Victoria (1890-1979), traductora, escritora, feminista, antiperonista presa, la única mujer que presenció el Juicio de Nuremberg contra los nazis en 1946 y la primera que ingresó a la Academia Argentina de Letras en 1977, fundó la revista Sur –puente entre intelectuales americanos y europeos–, de la que Borges integró el Consejo Editorial y en la cual publicaba.

Comedor. Corazón de muchas reuniones en  Villa Ocampo. / Mario Quinteros

Comedor. Corazón de muchas reuniones en Villa Ocampo. / Mario Quinteros

El hoy Observatorio Unesco Villa Ocampo queda en Elortondo 1837. Es precioso y hay muy buenas visitas guiadas. Más información, acá.

6) Editor. Junto con el escritor Ulyses Petit de Murat, en 1933-4, Borges editó el suplemento literario del diario Crítica (1913-62) en el edificio de Avenida de Mayo 1333 -hoy sede de la Policía Federal-. Con fuerte influencia art déco y aires de diseños aztecas y de otros grupos indígenas, fue diseñado por los arquitectos húngaros Andrés y Jorge Kálnay e inaugurado en 1926. 

Ex diario Crítica. En Avenida de Mayo 1333, donde Borges editó un suplemento. / Alfredo Martínez

Ex diario Crítica. En Avenida de Mayo 1333, donde Borges editó un suplemento. / Alfredo Martínez

La publicación que editaban Borges y Petit de Murat se llamaba «Revista Multicolor de los Sábados» y colaboraron desde Raúl González Tuñón hasta Norah LangeRoberto Arlt debutó en ese medio como cronista policial, antes de pasar a «El Mundo». 

7) Biblioteca I. Borges entró en 1938 como empleado de la Miguel Cané, de Boedo, inaugurada en 1927 y pionera de la Red de Bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires. Y trabajó allí hasta 1946. Ese año, por su antiperonismo quisieron pasarlo a «inspector de mercados de aves de corral», renunció y se dedicó a dar cursos y conferencias.

Espacio Borges. En la Biblioteca Miguel Cané, de Boedo. / Luciano Thieberger

Espacio Borges. En la Biblioteca Miguel Cané, de Boedo. / Luciano Thieberger

Desde la Biblioteca cuentan que la primera tarea de Borges había sido «catalogar y clasificar el fondo bibliográfico». Él contó que solía bajar al sótano a escribir, como señala en esta nota Clarín. Fue un periodo prolífico, agregan desde la institución.

El año pasado restauraron la Biblioteca Cané e inauguraron el Espacio Borges en el primer piso. Sus salas proponen un pantallazo por Borges Lector, Borges Autor (con primeras ediciones) y una línea de tiempo con hechos clave de su vida. Además, hay un auditorio (suelen proyectar entrevistas). La dirección es Carlos Calvo 4319. Más información, acá.

Por los 120 años del nacimiento de Borges, habrá una serie de homenajes en ese Espacio: la proyección de «El muerto», de Héctor Olivera (lunes 26, a las 18); el taller de poesía «Viaje por los versos de T.S. Elliot», organizado por la Fundación Borges (miércoles 28, a las 10:30) y la Proyección de Hombre de la esquina rosada, de René Mugica (jueves 29, a las 18). El sábado 24, a las 17, entregarán el Premio Joven Lector 2019, al lector más joven de la Red de Bibliotecas porteñas.

Libros. En la Biblioteca Miguel Cané, de Boedo. /Archivo Clarín

Libros. En la Biblioteca Miguel Cané, de Boedo. /Archivo Clarín

8) Fundación Internacional.»El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder. Le convenía el templo inhabitado y despedazado…» Este fragmento pertenece a «Las ruinas circulares», relato que Borges publicó por primera vez en la revista Sur en 1940. Lo escribió, en parte, en la casa de Anchorena 1672, donde vivió entre 1938 y 1943.

Anchorena 1660. La sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. /Luciano Thieberger

Anchorena 1660. La sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. /Luciano Thieberger

En el edificio de Anchorena 1660, su viuda María Kodama creó el 24 de agosto de 1988 la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. La institución cobija objetos que pertenecieron a Borges: su biblioteca, primeras ediciones y algunos manuscritos, su colección de bastones cuadros, sus talismanes, premios, condecoraciones y diplomas. En el primer piso recrearon su dormitorio de la vivienda de la calle Maipú 994.

«En la biblioteca personal de Borges, que está en la Fundación, se observa que la mayoría de los libros tratan temas de filosofía y de religión y, a través de esos autores, es posible encontrar las claves de la filosofía de vida de este genio, que apunta a la felicidad«, señaló Fernando Flores Maio, autor de «La biblioteca de Borges» (Paripé Books, 2018)  y vicepresidente de esta institución. Y agrega: «No es nuevo este argumento, que ya tuve oportunidad de señalar como curador de la muestra ‘El atlas de Borges‘, cuyas fotos nos muestran a un hombre feliz. Impresiona ver las Imágenes de esa obra escrita por Borges en colaboración fotográfica con María Kodama».

El martes 27 de agosto, en la Fundación, se realizarán desde las 13 las«Jornadas Borges 120», organizadas por un equipo de expertos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Incluirá presentación de María Kodama y Flores Maio y las mesas «Sombras teológicas» (13.30 a 15), «Senderos que se bifurcan: Borges y la Biblia» (15.30 a 17), «Reescrituras y polémicas» (17.30 a 19) y “Escrituras de dios. Borges y las religiones” (19.30 a 20). A las 20 habrá un concierto con piezas de Beethoven. Y abrirá una muestra de ilustraciones. Gratis, sin inscripción previa. 

9) Maipú 994 6° B. Borges se mudó a este departamento con su madre Leonor Acevedo en 1944. Y allí vivió la mayor parte del resto de su vida en la Ciudad de Buenos Aires. Una placa lo recuerda.

Vista. El edificio de Maipú 994, donde vivió Borges, hoy. / Luciano Thieberger

Vista. El edificio de Maipú 994, donde vivió Borges, hoy. / Luciano Thieberger

Borges sólo dejó el lugar en 1967 cuando, se casó con Elsa Astete Millán. Vivieron en la casa de ella, en Belgrano 1337. En el ’70 se separaron.

A principios de los años ’50, cuando la ceguera llegó a ser completa, Doña Leonor se convirtió en sus ojos. Le leía todos los días y él le dictaba. El aporte literario de «Madre», como la llamaba, no sólo consistía en la lectura crítica. En 1966, él estaba escribiendo su célebre cuento «La intrusa», inspirado en una historia que circulaba por Morón y que le había contado su amigo Santiago Dabove. Pero no conseguía darle un remate eficaz. Preguntó: «Madre, ¿cómo le dice un paisano a otro que ha matado a la mujer que compartían?» «Dejáme pensarlo», dijo que le contestó. Al día siguiente le dijo: «A trabajar hermano. La maté esta mañana. Ya no causará más perjuicios». Él sólo le agregó unas palabras al final perfecto.

10) “Come en casa Borges”. Así lo anotó en su diario Bioy Casares por primera vez en 1948. Y así ocurriría durante más de tres décadas. En este departamento de Bioy y Silvina Ocampo -de cuyo casamiento Borges fue testigo-, ubicado en Posadas 1650 -y en el de Coronel Díaz 2730 o en el de Santa Fe y Ecuador– se encerraban a charlar y a escribir. Allí nacieron las ficciones de Bustos Domecq y de Suárez Lynch y las recopilaciones de poesía gauchesca y mejores cuentos policiales.

Gesto. Adolfo Bioy Casares en el escritorio de su departamento de la calle Posadas./ Gerardo Ottino

Gesto. Adolfo Bioy Casares en el escritorio de su departamento de la calle Posadas./ Gerardo Ottino

Esos encuentros darían también un fruto impensado para Borges: el monumental «Borges», de Bioy Casares, casi 2.000 páginas que los resumen (Bioy dijo que anotaba en los encuentros y Borges lo sabía y ,a veces, hasta bromeaba con eso). 

11) Biblioteca II. Borges fue designado director de la Biblioteca Nacional en 1955, tras la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó a Perón y siguió en el cargo hasta 1973. Al poco tiempo del nombramiento empezó a quedarse ciego, como su padre. «Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche«, escribió en «El poema de los dones» (1960).

México 564. Borges fue director de la Biblioteca Nacional en esta sede entre 1955 y 1973. / Luciano Thieberger

México 564. Borges fue director de la Biblioteca Nacional en esta sede entre 1955 y 1973. / Luciano Thieberger

En ese cargo lo había precedido, entre 1885 y 1929, Paul Groussac, escritor a quien Borges admiraba, también ciego.

Borges y Paul Groussac. Un homenaje en México 564./ Luciano Thieberger

Borges y Paul Groussac. Un homenaje en México 564./ Luciano Thieberger

La sede de la Biblioteca Nacional donde trabajó Borges durante 18 años era la de México 564, donde se organizó un Centro de Estudios y Documentación sobre el escritor. Entre los tesoros que se guardan en el edificio de la sede central de la Biblioteca, en Agüero 2502, está el escritorio con forma de herradura y la biblioteca móvil en los que Sara Facio fotografió a Borges. 


José Edmundo Clemente fue el subdirector durante ese lapso. Años después de la muerte de Borges, contó: «Le dije: Borges, usted es la metáfora de la Biblioteca. Déjeme a mí simplemente ser la prosa. Y tengo que rendirle homenaje porque jamás hice algo sin consultarle, pero jamás se opuso sistemáticamente a nada. Creo que ese es uno de los grandes méritos de Borges en la Biblioteca: haber sido Borges y haber dejado hacer. En lo único que no estuvimos de acuerdo fue en lo del nuevo edificio, que se construiría en Barrio Norte. El no quería, pero no por el edificio, sino por el barrio sur. El quería terminar sus días en el barrio sur. Ese era un tema sentimental, quería estar él en el barrio sur».

Según Clemente, lo primero que hacía Borges al llegar a su despacho de la Biblioteca Nacional era abrir las ventanas si el tiempo lo dejaba. «Había un tipo enfrente, en esa calle angosta, México, que estaba aprendiendo a tocar el bandoneón. Todos los días tocaba cuatro, cinco, diez compases del tango ‘El garrón’. Y era muy bruto porque no pasaba de ahí. Y un día Borges me dice: ¡Qué lindo tango! ¡Ojalá nunca lo aprenda a tocar, así sigue siempre probando!«

12) Filosofía y Letras. En 1956 Borges empezó a dar clases de literatura inglesa en la sede de Viamonte 430 de esa facultad de la UBA. Ese mismo año recibió el Premio Nacional de Literatura. «A partir de esta época, se le prohíbe leer y escribir por prescripción médica«, recuerdan en la Fundación Internacional Borges. Y agregan: «Lentamente, aprenderá a componer sus textos de memoria y a dictarlos». El mundo lo aplaudía cada vez con más fuerza. Y volvería a viajar con frecuencia.

Viamonte 430. En la antigua sede de la Facultad de Filosofía y Letras, Borges enseñó literatura inglesa. Se cuenta que nunca aplazaba. / Luciano Thieberger

Viamonte 430. En la antigua sede de la Facultad de Filosofía y Letras, Borges enseñó literatura inglesa. Se cuenta que nunca aplazaba. / Luciano Thieberger

Ya ciego, dictaba sus clases de memoria y las hacía durar, según recordó uno de sus alumnos, exactamente los 50 minutos. Una de sus alumnas, la escritora Vlady Kociancich, contó muchos años después: «Una joven norteamericana que preparaba su tesis de doctorado sobre Borges me preguntó si era cierto que nunca aplazó a un alumno. Para su escándalo, le respondí que era muy posible. Uno de los motivos de la suspicacia que despertaba en el ámbito académico era su desprecio por los exámenes y las fichas. Pensaba que los exámenes eran ridículos. La literatura, sostenía, no debe estar sometida a un régimen de premios y castigos con números. Estimulan la pedantería y desalientan la curiosidad, razonaba. Cuando le decían que sin la obligación de rendir examen los estudiantes no estudiaban, respondía que le estaban dando la razón. Si por el temor de los exámenes acudían a los libros, se habían equivocado de carrera».

Borges lo planteó así: «Siempre les aconsejé a mis estudiantes: ‘Si un libro los aburre, déjenlo; no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lo lean porque es antiguo; si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo (…) La lectura debe ser una de las formas de la felicidad”.

13) Recoleta y Ginebra. Borges murió el 14 de junio de 1986 en Ginebra, donde estaba con María Kodama. Se había casado con ella en Paraguay. Sus restos descansan en el cementerio de Plainpalais. Pero en el de Recoleta está el mausoleo de su familia. Se lee: «Sepulcro del coronel Dr. Isidoro Suárez”, bisabuelo materno y vencedor en Junín. También están allí los restos de su querida abuela inglesa Frances Haslam, Francisco Borges (su abuelo, también militar), Jorge Guillermo Borges (su padre), Leonor Acevedo (su madre) y Norah (su hermana).

Mausoleo. De la familia Borges en el Cementerio de Recoleta. / Luciano Thieberger

Mausoleo. De la familia Borges en el Cementerio de Recoleta. / Luciano Thieberger

El coronel Isidoro Suárez ejecutó en Junín una  carga de caballería al mando de sus húsares, que determinó victoria de las tropas independentistas frente a las realistas en 1824. En su poema «Página para recordar al Coronel Suárez, vencedor de Junín», Borges lo oye decir: «Qué importa mi batalla de Junín si es una gloriosa memoria/ una fecha que se aprende para un examen o un lugar en el atlas./ La batalla es eterna y puede prescindir de la pompa/ de visibles ejércitos con clarines;/ Junín son dos civiles que en una esquina maldicen a un tiranoo un hombre oscuro que se muere en la cárcel«.

Ginebra. La tumba de Borges. / Archivo Clarín

Ginebra. La tumba de Borges. / Archivo Clarín

En la lápida de Borges en Ginebra, ilustrada por la recreación de un bajorrelieve de la alta Edad Media que representa a 7 guerreros sajones, dice en anglosajón antiguo: «Y que no temieran». La cita corresponde a un poema que celebra la batalla de Maldon: es parte de la arenga que el jefe sajón pronunció ante los guerreros de Northumbria antes del choque frente a los vikingos en 911, del que salieron ganando. El culto al coraje, como el de su bisabuelo en Junín, se puede leer allí. 

Fuente: Clarín