Los 5 destinos más espectaculares para hacer turismo al estilo de James Bond

Jamaica, Escocia, Noruega, Italia y Dinamarca forman parte de un recorrido a pura adrenalina. Qué visitar y dónde alojarse

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Sin tiempo para morir o No Time to Die es la vigésimo quinta película de James Bond, producida por Eon Productions, que se estrena este jueves en la Argentina e incluye -como su nombre lo adelanta- experiencias cercanas a la muerte emplazadas en alucinantes paisajes.

La adrenalina, siempre presente, despierta una sensación de pasión por los viajes incluso para los que aman la comodidad de estar en el hogar. Estas películas siempre tratan de la “cornisa” previa a la muerte. Y en particular, en esta nueva entrega de la saga, con el condimento de que todo transcurre en destinos idílicos: Jamaica, Escocia, Noruega, Italia y Dinamarca forman parte de un recorrido a pura adrenalina:

Port Antonio, Jamaica

Un paisaje típico de Port Antonio (Getty Images)

Lugar que vio nacer a James Bond. La película No Time to Die empieza con el espía reacio que se relaja en Port Antonio. Los críticos de cine podrán decir que las elegantes persianas en la casa modernista de Bond bien pueden ser la parte más candente de la nueva entrega.

Ubicada en Port Antonio, Winnifred Beach es considerada una de las playas más atractivas de toda Jamaica. Hogar de un arrecife justo al lado de la orilla, que no solo es perfecto para hacer esnórquel, sino también por sus tranquilas y cristalinas aguas azules. En los fines de semana se hacen recorridos a caballo por la playa y viajes en lancha a la cercana Monkey Island. Se recomienda llevar una cámara sumergible para hacer capturas de este mundo submarino o para tomar fotos de los pasos en la arena en este recóndito paraíso.

Por su parte, Blue Lagoon, es reconocida por su intenso azul y es célebre por haber sido el escenario de la película La Laguna Azul, protagonizada por Brooke Shields, esta pequeña laguna aislada tiene tanto agua dulce como salada. Antiguamente se creía que no tenía fondo, y una de sus características más valoradas es el cambio de tono de color del agua, dependiendo del reflejo del sol durante el día. Este lugar es un ejemplo perfecto de un paraíso tropical con su denso follaje y sus deslumbrantes aguas.

Las playas transparentes son típicas en Port Antonio, Jamaica

Un paseo obligado: Visitar la selva tropical para contemplar las aguas que caen en cascada en las piscinas del río, la navegación entre los juncos en una balsa de bambú. Es un lugar mucho más tranquilo que la mayoría de los destinos de viaje de Bond, lo que lo vuelve ideal para disfrutar del sol y olvidarse de la rutina diaria.

Dónde alojarse: Hay algunas opciones muy lujosas para una semana de ocio en Port Antonio. Geejam tiene un ambiente real de la década de 1960 e incluso viene con su propio estudio de grabación, en caso de que los visitantes sientan la necesidad de intentar un nuevo guión para la saga Bond. Otra opción es aventurarse en la selva tropical y quedarse en Kanopi House , escondido en lo profundo de los banianos.

Cairngorms, Escocia

Escocia ofrece destinos atrapantes (Getty Images)

El Parque Nacional de los Cairngorms, que duplica en tamaño al Distrito de los Lagos, alberga más montañas, senderos forestales, ríos, lagos, zonas de flora y fauna silvestre, pueblos agradables y destilerías de los que se podrá descubrir en toda una vida.

La Madre Naturaleza dotó a los Cairngorms de muchísimas virtudes. Cinco de las seis montañas más altas del Reino Unido se encuentran dentro del parque y también hay 55 munros, es decir montañas que superan los 914 metros. Deleita a sus visitantes con bosques inmensos con árboles autóctonos centenarios, cataratas estruendosas y más flora y fauna silvestre de la que uno se pueda imaginar.

El Parque Nacional Cairngorms cuenta con 55 munros, es decir montañas que superan los 914 metros (REUTERS/Russell Cheyne)

Los Cairngorms reciben a más esquiadores que cualquier otro complejo de montaña del Reino Unido. Los aficionados al senderismo y a la escalada nunca se quedarán sin rutas que probar. Se ofrecen muchísimas rutas de ciclismo de montaña de gran calidad, pistas de esquí de fondo, paseos en poni y clases de orientación. Si lo que se busca son las carreras de huskies, aquí también se puede disfrutar de ellas.

Qué se puede disfrutar: Bosques de pinos, lagos resplandecientes, fauna rara. Se recomienda comenzar en Aviemore y disfrutar del simbolismo escocés en la nariz de los ciervos vacilantes y el whisky turboso. Esta ciudad también tiene una estación de esquí.

Dónde alojarse: Para un viaje en grupo, tiene que ser una inquietante casa de campo. Sin embargo, si se está buscando una base que grite “espionaje”, se puede optar por una cabaña de troncos camuflada, que convenientemente desaparece en la ladera.

Atlantic Road, Noruega

La “Ruta del Atlántico” es una bonita carretera que va saltando de isla en isla mediante puentes y durante un trayecto de unos 9 kilómetros (iStock)

La Ruta del Atlántico es una bonita carretera que va saltando de isla en isla mediante puentes y durante un trayecto de unos 9 kilómetros con unos paisajes alucinantes que permiten conocer Noruega de una forma muy particular.

Esta es la única vía que lleva a cabo el trayecto hasta el punto más alejado donde la tierra termina y comienza el océano. Y una vez allí, la majestad infinita del océano le proporciona al turista una vista que nunca olvidará.

Une los pueblos pesqueros noruegos de Molde y Kristiansund. Denominada en noruego ‘Atlanterhavsveien’, es una carretera de apenas 9 kilómetros de longitud que se impone a marejadas y tormentas, saltando de islote en islote con puentes y curvas imposibles. Su construcción se alargó durante seis años (casi 1 kilómetro y medio por año), pero desde su inauguración en 1989 se ha convertido en la segunda ruta costera más visitada por los turistas, llegando a ganar en 2005 el premio a la mejor construcción noruega.

Qué esperar: Un viaje fácil desde la cercana ciudad de Molde, seguido de un recorrido por el borde del mundo, con una serie de puentes ondulantes que llevan de isla en isla. El mal tiempo, o los villanos de James Bond, pueden hacer que sea casi aterrador, así que no es recomendable para personas temerosas de las montañas rusas.

Dónde alojarse: Las cabañas, los albergues de montaña y los campamentos abundan en este remoto rincón de Escandinavia. El hotel Håholmen Havstuer puede ayudar con las habitaciones, las vistas al mar y los traslados en barco.

Matera, Italia

Un Aston Martin DB5 se ve durante el rodaje de la película James Bond ‘No Time to Die’ en Matera, Italia (REUTERS)

Matera se encuentra al sur de Italia, en el corazón de Sasso Barisano, en la histórica Via Fiorentini. Este enclave es conocido por tener un casco antiguo muy particular en el que las casas (y un encantador hotel) están excavadas en la roca caliza. Los Sassi (casas excavadas en la propia roca de toba) y el conjunto de las iglesias de Matera fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993. Visitada por James Bond en su último film, la ciudad medieval de Matera, protegida por la Unesco, ocupa un lugar central en la película.

Es un poblado caracterizado por su encanto rústico y vibraciones fuera de lo común, además de cocina regional con pimientos picantes, cordero y jugosos cinturones de pasta lasagane. Otras ubicaciones de películas están disponibles en Italia, por supuesto, pero si se ha visto Roma y Venecia, Matera es un destino perfecto para unas vacaciones en cámara lenta. ALERTA SPOILER: Y está a solo 30 km de otra ubicación clave de No Time to Die: el acueducto de Gravina desde el que Bond se lanzará en la película.

Matera se encuentra al sur de Italia, en el corazón de Sasso Barisano, en la histórica Via Fiorentini (REUTERS/Yara Nardi)

Dónde alojarse: Matera es famosa por los cientos de cuevas que forman un panal de abejas en las laderas y barrancos circundantes, en los que los lugareños vivían tan recientemente como en la década de 1950. Si se busca un hospedaje a la gruta chic, Sant’Angelo Luxury Resort es el lugar indicado, ubicado en el centro de la ciudad. O el Sassi, para disfrutar una de las cómodas habitaciones cueva y pasar una noche verdaderamente única.

Kalsoy, Islas Feroe, Dinamarca

Postal de las Islas Feroe (Faroe Islands)

Se trata de una de las 18 islas del archipiélago de las Feroes, región autónoma de Dinamarca situada en el Mar de Noruega. Su nombre actual deriva de Kallsoy, cuya traducción es La Isla de Los Hombres. Cuenta con una extensión de casi 31 kilómetros cuadrados y 147 habitantes.

Las 18 islas volcánicas están llenas de acantilados que provocan vértigo, faros de rayas y un montón de rebaños de ovejas, ya que superan en número a las personas de dos a uno.

Paisajes: Peñascos escarpados, audaces rutas de senderismo y montones de frailecillos. Claro, pueden terminar en su plato, pero la cocina es principalmente carne de cordero y pescado fermentados, con un poco de grasa añadida por si acaso. Las islas también son un gran lugar para observar la aurora boreal, una buena razón para visitarla en pleno invierno.

Dónde dormir: Si se prefieren espacios exteriores tradicionales hermanados con un elegante interior estilo Escandinavia, optar por Gásadalsgarður, que funciona como una granja de ovejas, mientras que si se prefiere estar un poco más cerca de la civilización, optar por el Hotel Føroyar con techo de césped en la compacta capital Tórshavn (población 13.000).