Momento decisivo: los siete errores que pueden arruinar una entrevista de trabajo

Qué evitar decir y hacer en esta fase crítica del proceso de búsqueda, en la que se puede lograrel éxito... o perder el empleo tan deseado

20170804010701-entrevista

Conseguir la siguiente gran oportunidad en su carrera requiere mucho trabajo. Tiene que contactarse con sus redes, concretar reuniones informativas, hablar con reclutadores, presentar el currículum, preparar lo que va decir y responder de manera inmejorable en su entrevista preliminar. Hasta que logra la entrevista final que sellará su suerte. El éxito en esta fase no tiene tanto que ver con que tenga buenos antecedentes, no habría llegado hasta allí si no los tuviera. Se trata de no desviarse de su curso durante la reunión. Esté alerta a las siguientes siete situaciones que pueden descarrilar su entrevista en esta fase crítica del juego.

1- Que su aspecto no esté de acuerdo con el rol que quiere cumplir

Su aspecto incide mucho, esa es la conclusión de un estudio reciente de JDP, una agencia de informes sobre consumo, especializada en análisis de antecedentes. La mayoría de los entrevistados dijo que le preocupa que algún aspecto de su vestimenta les cueste el empleo.

Este es mi consejo: investigue cómo viste la gente en esa compañía y vístase un punto por encima de ello. Una entrevista de trabajo es un evento formal, por lo que vístase como lo haría para hacer una presentación ante un cliente de la firma o para una reunión con los más altos ejecutivos. En muchas instancias eso significa ponerse traje o saco y asegurarse de que coordinen todas las piezas de su ropa.

2- Desviarse de su mensaje

Desviarse de su mensaje en una entrevista de empleo puede ser peligroso si lo hace sonar desconcentrado. Asegúrese de que toda respuesta suya desemboque en por qué usted es un candidato altamente deseable.

Si le preguntan acerca de su antiguo jefe, por ejemplo, describa cómo lo guió de tal manera que lo preparó para este nuevo empleo. Si le preguntan acerca del momento en que haya fracasado en algo, vincule eso a lecciones aprendidas que lo ayudarán en su nuevo rol. Si le preguntan qué tareas voluntarias ha realizado, muestre cómo eso refleja los valores de la compañía. Reforzar una y otra vez el mismo mensaje puede parecerle repetitivo, pero para el entrevistador es fundamental y sonará como que usted está concentrado.

3- Hablar de su vida personal

Usted llegará a la entrevista preparado con mensajes claves, pero si la conversación deriva a temas personales, elegantemente vuelva a sus argumentos centrales.

Algunos entrevistadores lo interrogarán acerca de su vida personal. Según el estudio de JDP, a más de la mitad de los candidatos (59%) los interrogan acerca de su vida personal y al 37% de las mujeres les preguntan por su planes de maternidad, pese al hecho de que esto es ilegal. Preguntas en entrevistas acerca de su estatus marital o como padre o madre -al igual que sobre raza, religión, orientación sexual, edad o discapacidad- están prohibidas bajo las leyes de igualdad de oportunidades de empleo.

Eso no siempre impide que los entrevistadores pregunten. Cuando tenía 37 años fui entrevistada para un puesto de redacción de discursos. El CEO para el que estaría trabajando dijo sin aviso: «Bueno a su edad por suerte no va a tener más hijos». Me quedé callada, no tomé el empleo y tuve un hijo a los 44 años.

Además de ser inapropiadas, estas preguntas personales pueden desviarlo de su discurso profesional. Se puede enredar diciendo cosas como «no estoy segura» o «recién empieza una relación y no sabemos si queremos tener hijos» y antes de que se dé cuenta está diciendo más de lo que quería. Si considera que cualquier tema que se plantee es inapropiado, vuelva a los argumentos que lo ayudarán a conseguir el puesto de trabajo.

4- Que una pregunta lo ponga nervioso

Las preguntas pueden venir de todas las direcciones y es importante que no se ponga nervioso. Tómese su tiempo para responder a cada pregunta y prepárese lo más que pueda.

Por ejemplo, suponga que le preguntan acerca de un proyecto que condujo recientemente y usted se traba, sin poder pensar en una respuesta. No balbucee, que es lo que hacemos a menudo cuando estamos nerviosos. En cambio haga una pausa, piense y dé una respuesta meditada. Se verá más confiado, porque no teme tomarse un momento para ordenar sus ideas.

En general, prepare respuestas para la mayor cantidad de preguntas que sea posible. Al dedicarle tiempo anticipadamente a pensar en las preguntas más difíciles, responderá de manera excelente cuando se las haga el entrevistador.

5- Hacerse demasiado amigo

Si tiene la suerte de establecer un buen vínculo con el entrevistador tenga cuidado de no adoptar un tono demasiado confianzudo.

Digamos que alaba sus zapatos o su blusa y de pronto siente que son amigas. Esto puede llevar a que su tono sea menos bajado a tierra y sus palabras menos cuidadas y más afines al lenguaje que usa en charlas todos los días con sus amigas.

Incluso puede llegar a develar cosas que es mejor no decir, como: «Sabe, este proceso de entrevistas ha sido muy largo y estoy contenta de que se termina». Aunque es bueno tener una relación amigable, manténgala profesional.

6- Perder confianza

En la entrevista puede haber momentos que lo sorprendan o que lo desubiquen, pero justamente en esas situaciones es más importante mantener la confianza en sí mismo. El entrevistador puede hacerle saber, por ejemplo, que hay otros candidatos siendo entrevistados, cuando usted creyó que había entrado en una lista más corta. Evite bajar la mirada, mostrar desilusión con un gesto o divulgar con una posición corporal que está desilusionado.

En cambio, manténgase erguido, mire directo a los ojos, ponga los brazos separados y sostenga una expresión receptiva en el rostro.

7- No cerrar

Cuando va terminando la entrevista, reafirme su interés por el cargo y pregunte acerca de los siguientes pasos. Muchos candidatos se van de una entrevista laboral sin saber cómo les fue y qué hay en el futuro para ellos.

Al reafirmar su interés por el puesto puede decir: «Estaba entusiasmado por esta oportunidad cuando vine y ahora lo estoy aún más».

Sus preguntas acerca de cuáles son los siguientes pasos refuerzan el mensaje de que le interesa el puesto. También ello puede llevar al entrevistador a darle algún indicio de dónde está parado. Si su futuro jefe dice «disfruté esta conversación y lo volveré a contactar en una semana» es causa suficiente para creer que tiene las puertas abiertas para continuar en el proceso de selección o incluso entrar en la compañía.

Fuente: Fast Company y Judith Humphrey La Nación