Neurociencias. Talleres de arte para preservar la memoria y prevenir el deterioro cognitivo

Se realizan en la Fundación Favaloro para la prevención y rehabilitación de pacientes con Alzheimer, demencia, epilepsia, depresión y secuelas de accidente cerebrovascular

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Las imágenes de cuadros del pintor renacentista Sandro Botticelli evocan recuerdos placenteros, como viajes a Italia, libros leídos, la adolescencia y las clases del secundario. Los asistentes al Taller de Estimulación Artística de la Fundación Favaloro van desgranando ideas y aportando información guiados por los neuropsicólogos Laura Amatista y Juan Sorondo.

Al fijar la atención en algunos detalles y describir las escenas que se proyectan en la pared, sin darse cuenta están activando ambos hemisferios del cerebro. De lo que sí son conscientes es de que están disfrutando. «Vengo desde hace cuatro años y trato de no perderme ningún encuentro», dice Zulema Pelayes, de 78 años, exdocente y bibliotecaria. «También hacemos actividades como ir a museos o leerles cuentos a los chicos», destaca.

Julia Storani (78), docente jubilada de escuelas rurales, cuenta que llegó «de casualidad, hablando con amigas en la puerta de un teatro». «No nos acordábamos los nombres de los actores. Y una de ellas me dijo: «Ah, vos te olvidás todo porque no venís a los talleres de la Favaloro’ -cuenta-. Consulté al médico y me derivó. Me encanta venir, con esto me mantengo activa y actualizada, porque hablamos de arte antiguo y también de las nuevas tecnologías, y además estamos con gente y hacemos amigos», asegura.

Los talleres del Centro de la Memoria funcionan desde hace casi una década en el Instituto de Neurociencias de la Fundación. En los últimos años, las actividades más relacionadas con lo artístico, como la musicoterapia y el arteterapia, fueron cobrando relevancia, impulsadas por nuevos estudios y evidencias científicas de sus beneficios.

Un reciente artículo publicado en la revista científica Journal of Alzheimer Disease sugiere que este último mejora la atención, el comportamiento social y la autoestima en personas con Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. Y recomienda su uso, ya que «mejora sensiblemente la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores, ante la ausencia de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos que curen estas enfermedades».

En Favaloro funcionan unos 15 talleres, a los que asisten unas 300 personas agrupadas por nivel. La modalidad es dos encuentros semanales de tres horas (en turnos matinales y vespertinos).

«Algunos son simplemente para prevención o para personas con deterioro cognitivo muy leve, y otros, para los que tienen trastornos más avanzados», comenta Santiago O’Neil, jefe de Neurología Cognitiva del Instituto de Neurociencias . «Llegan siempre derivados por un médico. Aquí se les hacen controles anuales y se va viendo su evolución. Hemos detectado una sensible mejora en el estado de ánimo, incluso en pacientes con depresión. Y si bien no se puede hablar de un freno al Alzheimer, al comparar a pacientes que se atienden en la institución y no asisten a los talleres con otros que sí lo hacen vimos en estos últimos un avance más lento de la enfermedad», destaca.

La mayoría de los participantes son adultos mayores. Pero también hay más jóvenes que padecen alguna dolencia cerebral o están en rehabilitación. María Goycochea, abogada y docente secundaria, asiste desde hace dos años y medio, tras sufrir un ACV. «Me sirvió muchísimo en mi rehabilitación. Hoy estoy trabajando nuevamente, pero me organizo para venir. Los talleres de arte son excelentes», asegura.

Las enfermedades cerebrales están creciendo en el mundo. Hoy afectan a más de 40 millones de personas (lo que equivale a casi la totalidad de la población argentina). Y «por los gastos que ocasionan a los sistemas de salud y su impacto familiar, serían la economía número 18 del planeta y estarían en el G-20», destaca el neurólogo Facundo Manes, cofundador del instituto.

Las tendencias poblacionales (mayor expectativa de vida y proporción de adultos mayores viviendo solos, aumento de accidentes y adicciones), indican que su prevalencia se duplicará para 2050.

Lamentablemente, para la mayoría no existe cura. Y la esperanza está puesta en retrasar la aparición de los síntomas, hacer más lenta su evolución y mejorar la calidad de vida de los pacientes y las personas que los rodean. Mantener un cerebro sano y activo a lo largo de la vida es clave. Para esto, «es preciso invertir parte del tiempo en actividades placenteras y desafiantes, como lecturas, paseos culturales, cursos y hobbies, a lo largo de la vida, y aún más a partir de la jubilación», recomienda Manes en su libro Cerebro argentino. Hay que aprovechar para interrumpir las cosas que se hacían por obligación y continuar con las que daban placer, o iniciar nuevas actividades. Hacer algo que nos gusta, y en grupo o con otros es fundamental para mantener el cerebro en forma», asegura el neurocientífico.

Entre las claves para tener un cerebro sano, el especialista recomienda desafiarlo todos los días con cosas nuevas (palabras cruzadas, rompecabezas, un curso de idioma, ir al cine, al teatro y eventos artísticos y culturales); cuidar la dieta (comer alimentos variados, sobre todo frutas, verduras, legumbres, lácteos y carnes magras); realizar actividad física regular (caminatas, trasladarse en bicicleta, bailar, hacer jardinería); cuidar la salud (conocer y controlar la presión arterial, el nivel de colesterol, glucosa en sangre y peso); mantener una vida social activa (reunirse con amigos, permanecer socialmente conectado, participar en actividades comunitarias o hacer voluntariado); evitar malos hábitos (no fumar y beber con moderación); usar casco para andar en moto o bicicleta, y cinturón de seguridad en el auto.

Cuidar el cerebro: cómo mantenerlo en forma

La neuropsicóloga Laura Amatista conduce talleres de musicoterapia y arteterapia a los que asisten adultos mayores para prevenir el deterioro de la memoria o que tienen diversos trastornos, como enfermedad de Alzheimer o secuelas de ACV. «Vengo desde hace cuatro años y trato de no perderme ninguno», afirma una de las asistentes, la exdocente y bibliotecaria Zulema Pelayes, de 78 años. Entre las actividades recomendadas para mantener el cerebro en forma, figuran mantener una vida social activa y encarar actividades estimulantes.

Fuente: María Gabriela Ensinck, La Nación