Occidente cierra el boicot sobre Rusia y la asfixia culturalmente

Día tras día se suman instituciones, como festivales de cine o exposiciones de arte. Hollywood no estrena éxitos como “The Batman”.

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El anuncio por parte del Festival de Cannes, de que no recibirán delegaciones rusas ni proyectarán películas rusas, es sólo una medida más que se suma al enorme boicot occidental contra la invasión rusa a Ucrania. En un comunicado oficial, Cannes dijo “Hemos decidido, excepto que se detenga la guerra de agresión con unas condiciones satisfactorias para el pueblo ucraniano, de no acoger a las delegaciones oficiales procedentes de Rusia ni aceptar la presencia de ninguna instancia relacionada con el gobierno ruso”. El festival se realizará entre el 17 y el 28 de mayo.

El Festival de Cine de Estocolmo, por su parte, anunció que no proyectaría ninguna película rusa financiada por el Estado en el festival de este año “mientras dure la guerra actual”, y el Festival de Cine de Glasgow dijo que había retirado dos títulos rusos de su programa de 2022, manteniendo que la decisión no era “un reflejo de los puntos de vista y opiniones de los realizadores de estos títulos sino que sería inapropiado proceder normalmente con estas proyecciones en las circunstancias actuales”.

Así como las manifestaciones y hechos prácticos se suceden, también se alzan voces dentro de la misma Rusia de que tal boicot es perjudicial y censura a los artistas rusos disidentes, que con sus obras pueden dar, fuera de los límites de su país, su propia versión. Pero veamos algunas instancias culminantes.

Gergiev y Netrebko

El Teatro de la Scala de Milán resolvió despedir al célebre director de orquesta ruso Valery Gergiev tras la negativa del músico a responder una carta enviada por autoridades de la ciudad italiana que lo exhortaban a que condenase la invasión a Ucrania. El Carnegie Hall de Nueva York y la Filarmónica de Viena ya habían cancelado sus proyectos con el mismo músico, que también perdió a su agente. “No ha respondido a la carta”, sostuvo el alcalde de Milán, Giuseppe Sala. Gergiev es amigo personal del presidente ruso, Vladímir Putin. El alcalde milanés agregó: “Veo que otras personas del mundo artístico, como Anna Netrebko, se han expresado contra la invasión, y también muchos en el mundo del deporte. No quiero juzgar, pero lo que sí sé es que Gergiev se ha ido y no ha respondido”. La Orquesta Filarmónica de Munich, a través de alcalde de la ciudad, Dieter Reiter, también despidió a Gergiev de la titularidad del organismo sinfónico.

Distinto es el caso de la citada soprano rusa Anna Netrebko, quien, pese a su histórica amistad con Putin, el pasado 26 de febrero condenó la invasión a Ucrania y manifestó que “éste no es el momento para actuar”, cancelando sus múltiples compromisos para los futuros meses. Sin embargo, la Opera de Zurich se adelantó a su decisión y le levantó sus actuaciones en la ópera de Verdi “Macbeth”.

Gérard Depardieu

Uno de los mejores amigos que tiene Putin entre los actores europeos es el famoso intérprete de ”Manón del Manantial” y “Los miserables”, entre otros numerosos films. Además, cuando Depardieu tuvo problemas con el fisco francés, fue Putin quien lo recibió en su tierra y hasta le otorgó la nacionalidad rusa. Sin embargo, ayer el actor sentó su posición contraria a la “violación de una democracia independiente como la de Ucrania”.

Hollywood y el cine en general

El lunes, Disney, Warner Bros. y Sony Pictures anunciaron la suspensión de todos los estrenos en salas de cine en Rusia, incluidos los de las próximas superproducciones “Turning Red” (de Pixar), “The Batman” y “Morbius”.

Las restricciones financieras y la creciente presión pública para que las empresas boicoteen a las empresas rusas también afectan a los cineastas. “La coproducción -especialmente con Europa- era uno de nuestros principales instrumentos, y básicamente ya no existe con Rusia”, dijo Artem Vasilyev, de Metrafilms, que esta semana ha recibido llamadas de socios de toda Europa para dar marcha atrás en acuerdos de coproducción anteriores. “Todo lo que está relacionado de alguna manera con Europa está en suspenso o se ha cancelado”.
El productor, cuyos créditos incluyen “House Arrest”, de Aleksey German en Cannes, dijo que “respeta la posición” de los productores europeos que desconfían de las asociaciones “tóxicas” con socios comerciales rusos. “La situación es aterradora en Ucrania”, dijo Vasilyev. “El resultado de toda la situación es una pesadilla”. No obstante, expresó su frustración y tristeza ante la perspectiva de que la industria cinematográfica rusa se convierta en un “daño colateral” de la decisión de Putin de invadir Ucrania. “Todo lo que he soñado durante los últimos 15 años se ha cancelado. Sólo estamos aguantando y tratando de averiguar los próximos pasos”.

El rápido y repentino aislamiento de la industria cinematográfica rusa se produce tras años de esfuerzos para reforzar su perfil mundial. El organismo de promoción cinematográfica Roskino ha sido una pieza clave para impulsar la visibilidad de los cineastas rusos a través de encuentros como el Key Buyers Event, una muestra anual de contenidos que el año pasado atrajo a 200 compradores internacionales. Los principales mercados cinematográficos, como el Mercado del Cine Europeo, el Mercado del Cine Americano y el Marché du Film de Cannes, reciben ahora con regularidad pabellones rusos organizados por el organismo respaldado por el Estado, al que muchos productores atribuyen el mérito de haber unificado por primera vez una industria a menudo dispar.

En los últimos años, el Ministerio de Cultura ruso, por su parte, ha intensificado sus esfuerzos para atraer a los productores extranjeros al país, introduciendo un reembolso en efectivo de hasta 40% en 2019, así como un fondo para apoyar las coproducciones de minorías rusas. Una de las películas que recibió este apoyo, la historia de amor transiberiana “Compartment No. 6”, de Juho Kuosmanen, fue co-ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes del año pasado. La cineasta rusa Kira Kovalenko también fue celebrada en la Croisette por su segundo largometraje “Unclenching the Fists”, que ganó el Premio Un Certain Regard.

Sin embargo, estos triunfos reflejan las contradicciones del cine ruso en la era de Putin, que se pusieron de manifiesto en Cannes: Pocos días antes de la entrega de premios, Kirill Serebrennikov no se presentó al estreno mundial de su película a concurso “La gripe de Petrov”, porque al provocador director se le prohibió salir de Rusia.

Biennale de Venecia

El mundo de las artes plásticas tampoco quedó al margen del boicot. Este año, el pabellón ruso en la Bienal de Venecia (Biennale) no será abierto. Los artistas Alexandra Sukhareva y Kirill Savchenkov, así como el curador Raimundas Malašauskas, dijeron el domingo que ya no participarían en el pabellón. Este año la Bienal se inaugurará en abril.

“El Pabellón Ruso permanecerá cerrado”, dijeron los organizadores del pabellón en un post en Instagram. Se trata de la última respuesta de las instituciones de la escena artística del país, algunas de las cuales han protestado por la invasión cerrando exposiciones de arte o pausando el trabajo en futuras muestras. El Museo de Arte Contemporáneo Garage, una institución de Moscú que se encuentra entre las más importantes de su tipo en Rusia, dijo que detendría la preparación de exposiciones dedicadas a Anne Imhof, Helen Marten y otros artistas de renombre internacional. Por otra parte, Ragnar Kjartansson clausuró una exposición en la Casa de la Cultura de Moscú varias semanas antes de que finalizara.

Fuente: Ámbito