Otorgaron el Premio Nobel de Medicina 2020 a los descubridores del virus de la hepatitis C

El Instituto Karolinska reconoció el trabajo del británico Michael Houghton y los estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice.

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Los científicos Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice ganaron el premio Nobel de Medicina de 2020 por el descubrimiento del virus de la hepatitis C, según anunció este lunes el jurado del Instituto Karolinska de Estocolmo, responsable del galardón.

El premio está dotado con 10 millones de coronas suecas, unos 950.000 euros. Desde 1901, 222 investigadores han sido reconocidos con el Nobel de Medicina, el 95% de ellos, hombres.

Reunión este lunes en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, para decidir los ganadores del Nobel de Medicina de 2020.
Reunión este lunes en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, para decidir los ganadores del Nobel de Medicina de 2020.YANAN LI /

Harvey Alter, Michael Houghton y Charles Rice fueron galardonados este lunes con el Premio Nobel de Medicina por sus trabajos en el descubrimiento del virus de la hepatitis C.

La hepatitis C es “un gran problema sanitario global que causa cirrosis y cáncer de hígado alrededor del mundo”, explicó el jurado.

Los estudios metódicos de la hepatitis asociada a la transfusión realizados por Harvey J. Alter demostraron que un virus desconocido era una causa común de la hepatitis crónica. Michael Houghton utilizó una estrategia no probada para aislar el genoma del nuevo virus que se llamó virus de la Hepatitis C. Por su parte, Charles M. Rice proporcionó la evidencia final que mostraba que el virus de la Hepatitis C por sí solo podía causar hepatitis.

La contribución de cada uno de los ganadores

La contribución de cada uno de los ganadores

Según destacaron los expertos del Instituto Karolisnka, el descubrimiento del virus “es un logro histórico en la actual batalla contra las enfermedades virales”, en un año marcado por la pandemia de coronavirus. “Gracias a su descubrimiento, ahora se dispone de análisis de sangre de alta sensibilidad para el virus y éstos han eliminado esencialmente la hepatitis post-transfusión en muchas partes del mundo, mejorando enormemente la salud mundial”, indicaron.

Además, resaltaron que el descubrimiento también permitió el rápido desarrollo de drogas antivirales dirigidas a la hepatitis C. Por primera vez en la historia, la enfermedad puede ahora curarse, lo que aumenta las esperanzas de erradicar el virus de la hepatitis C de la población mundial.

(Reuters)

La última vez que el premio fue otorgado a una mujer ocurrió en 2015, cuando la científica china Tu Youyou fue galardonada junto a otros dos médicos por su trabajo de terapias contra la malaria. Hasta este año, en los premios científicos el 3,2% ha sido destinado a mujeres.

La semana de entrega de premios continuará con las categorías de física el martes y química el miércoles. Al final de la semana se divulgarán los dos más esperados: el de literatura el jueves y el de la paz el viernes, en Oslo. Los dos últimos, sin duda los dos premios más conocidos del mundo, suelen atraer toda la atención. Pero 2020 es excepcional, por ser el año de una pandemia que mantiene al mundo muy pendiente de la medicina.

Todos los premios llevan incluida una dotación económica, que este año aumentó a 10 millones de coronas suecas -un millón más respecto a 2019- (1.121.533 dólares), a repartir en caso de más de un galardonado.

Los anuncios serán en formato virtual, con una presencia mínima de periodistas acreditados en la sala; se han suprimido las habituales ceremonias con centenares de invitados, reyes y antiguos galardonados, conciertos y banquetes para el día de la entrega, 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador, Alfred Nobel-.

La enfermedad

La inflamación del hígado, que lleva como nombre hepatitis, una combinación de las palabras griegas para hígado e inflamación, es causada principalmente por infecciones virales, aunque el abuso de alcohol, las toxinas ambientales y las enfermedades autoinmunes también pueden provocarla.

En los años 40 se estableció que hay dos tipos principales de hepatitis infecciosa. La primera, denominada hepatitis A, se transmite por agua o alimentos contaminados y, por lo general, tiene poco impacto a largo plazo en el paciente. La segunda se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales y representa una amenaza mucho más grave ya que puede conducir a una condición crónica e incluso desarrollar cirrosis y cáncer de hígado, según el comunicado de prensa emitido por la Academia Sueca.Julio Navarro, el argentino que podría obtener el premio Nobel en Física

Asimismo se detalló que se trata de una enfermedad insidiosa debido a que «las personas sanas pueden infectarse silenciosamente y vivir muchos años antes de que surjan complicaciones graves».

Por último desde el comité aseguraron que esta enfermedad se asocia con una morbilidad y mortalidad significativas y causa más de un millón de muertes por año en todo el mundo, lo que la convierte en un problema de salud mundial a una escala comparable a la infección por VIH y la tuberculosis.

Un comité del Instituto Karolinska anuncia la concesión del Nobel de Medicina a los virólogos Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice.

Los bioquímicos estadounidenses Pamela Bjorkman y Jack Strominger también estaban entre los favoritos para recibir el galardón este año, según la quiniela elaborada por la empresa especializada Clarivate Analytics. Bjorkman y Strominger han determinado desde la década de 1980 la estructura y la función de las proteínas del llamado complejo mayor de histocompatibilidad, una información esencial para desarrollar nuevos fármacos y vacunas.

La genetista Huda Zoghbi, estadounidense de origen libanés, también figuraba entre los favoritos, por sus descubrimientos de los mecanismos de algunos trastornos neurológicos, como el síndrome Rett, una rara enfermedad genética que provoca problemas en el desarrollo, sobre todo en niñas. Y la quiniela de Clarivate Analytics también incluía al genetista japonés Yusuke Nakamura, uno de los padres de los estudios de asociación de genoma completo (GWAS), una técnica que relaciona variaciones genéticas específicas con enfermedades concretas, gracias al análisis del ADN de cientos de miles de personas.

La sociedad científica Sigma Xi, fundada en 1886 en EE UU, había hecho otra apuesta: la genetista estadounidense Mary-Claire King, por descubrir la relación entre el gen BRCA1 y el riesgo de sufrir cáncer de mama.

En los últimos años también aparecen en todas las quinielas, ya sea para el Nobel de Medicina o para el de Química, la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna, madres de la tecnología de edición genética CRISPR, que ha revolucionado los laboratorios en todo el mundo. El microbiólogo español Francis Mojica, de la Universidad de Alicante, también podría recibir el galardón junto a Charpentier y Doudna, por sus pioneros trabajos con bacterias y arqueas que acabaron desembocando en la nueva herramienta.