Recordaron los 700 años de la muerte de Dante Alighieri

Este 25 de marzo se conmemoró el Dantedi, aniversario del inicio de "La Comedia", marcado este año por la celebración del VII centenario de la muerte del mayor poeta de las literaturas románicas.

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Murió en Rávena, lejos de Florencia, en el exilio, admirado por todos los poetas de su tiempo, cuando tenía 56 años. Su mayor obra la Commedia, que Giovanni Boccaccio definió con el adjetivo divina, es un patrimonio universal, la obra que reúne toda la miseria, la esperanza y la gloria del ser humano.

Julia Benavent reflexiona sobre la vida y muerte de Dante Aligheri

La verdadera poesía siempre es un regalo y presupone la dignidad de quien lo recibe”. Esta es, en palabras de otro gran poeta italiano, Eugenio Montale, la mayor enseñanza que Dante nos dejó. No es el único que nos lo ha enseñado, pero sí que es el más grande de todos. “Si él solo quiso ser poeta, y nada más, es inexplicable que, ante la ceguera del ser humano moderno, cuando el mundo de Dante se aleja siglo a siglo de nosotros, aumente más y más la voluntad de mostrarlo para que todos conozcan su obra, y reciba un poco de luz quien es más ciego que nosotros”.

Una manera de celebrar la dignidad del ser humano es abordar la lectura, sin prisa, de este gran poema. Pero dante es también autor de otras muchas obras, más breves, más sencillas, más accesibles. Escribió la Vita Nuova, en la que, combinando verso y prosa, nos contó la historia de cómo conoció a Beatrice y cómo la muerte lo privó de ella. Escribió sonetos y canciones, dando a los poetas nuevas maneras de expresarse. Le preocupó su lengua materna, el italiano, y lo elevó a su máximo esplendor.

Tan alto fue el ascenso que las lenguas románicas tomaron el mayor impulso, y en poco tiempo, con la ayuda de otros magníficos poetas, como Petrarca y Boccaccio, dignificaron su uso. Siempre asoció el italiano, su toscano, al afecto de su madre, y lo defendió de quienes hacen burla, menosprecio y escarnio de él. Hoy no apreciamos el desafió de escribir sobre el Infierno y el Paraíso, Lucifer y Dios en lengua vulgar, pero entonces era un reto, un desafío.

A 700 años de su muerte, 2021 será el año de Dante Alighieri

700 años de la muerte de Dante Aligheri

Giovanni Boccaccio se convirtió en uno de los primeros exégetas de su poema. En Florencia enseñaba a los florentinos lo que Dante, expulsado de su tierra, había escrito en las invectivas contra su ciudad, y se convirtió en una tradición, la Lectura Dantis, que las mayores ciudades del mundo siguen ofreciendo a sus ciudadanos. La Divina Comedia es la obra de un escritor político comprometido, que ataca los vicios y defectos, la corrupción y los engaños de los seres humanos en el Infierno, pero también exalta la lealtad, la amistad, los nobles sentimientos en el Purgatorio. Deja para el Paraíso la excelencia del ser humano, las mayores capacidades, la bondad y la generosidad de que es capaz.

Contra lo que muchos creen no fue perseguido por esta obra, sino por un tratado breve titulado De Monarchia, en el que exponía la necesidad del control, la invasión de la Iglesia en los asuntos civiles, de la incapacidad del poder terrenal en asumir el gobierno necesario para el bien de los ciudadanos.

Giovanni Boccaccio escribió una obrita Trattatello in lode di Dante, que quienes estén interesados pueden leer en traducción en español sobre su vida, en  Quaestio de aqua et terra, que publicó la Fundación Aquae en 2017. Es un texto delicioso, que permite apreciar dos cosas: la vida de Dante y la admiración de Boccaccio por su obra. Narra muchas anécdotas como cuando en Verona unas adolescentes cuchicheaban sobre el aspecto lamentable de su ropa. Y remataban diciendo que no era de extrañar, pues era al propio de alguien que entraba y salía del infierno cuando quería.

Cotidianamente estamos acostumbrados a escuchar que una visión horrenda, una desgracia catastrófica o una manifestación impía de la naturaleza es “dantesca”. En realidad, deberíamos decir que es “infernal” pues Dante poco tiene que ver con ello, y en todo caso se olvida que la gloria de Dios también es dantesca.