Todo lo que se puede hacer en la Costa además de ir a la playa

Pueden visitarse casas históricas, museos de arte, el cuarto del autor de “El Principito” y hasta el refugio de un bandido rural.

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¿Sabía que cerca de Necochea se escondió un bandido rural estilo Robin Hood? ¿Que un jardín de Mar del Plata inspiró uno de los más famosos cuentos de Jorge Luis Borges​? ¿Que arquitectos de vanguardia construyeron junto a nuestro mar?

La costa argentina tiene algo más que olas y viento. Para quienes quieren saltarse la rutina y buscar rumbos nuevos, las distintas localidades atlánticas guardan actividades y rincones que invitan a continuar con el verano por otros medios: desde una casa diseñada por un artista sobre un médano, en Pinamar, hasta librerías con joyas imperdibles o el lugar exacto en el que Alfonsina Storni se entregó al mar. Sólo hay que abrir la agenda, agarrar el mapa y anotar.

Circuito Cultural de la Costa Atlántica

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Infografía: Clarín

Mar del Plata es abundante en propuestas y en historias. Además de su agenda cultural para verano con obras de teatro y charlas en centros culturales y museos, como el Municipal de Arte Carlos Castagnino -que funciona en la Villa Ortiz Basualdo, de 1908 y tiene una colección del artista y objetos personales- hay algunos lugares que vale la pena recorrer a cuenta propia.

Patrimonio arquitectónico. La Villa Ortiz Basualdo, de 1908, es hoy el museo municipal Juan Carlos Castagnino.

Patrimonio arquitectónico. La Villa Ortiz Basualdo, de 1908, es hoy el museo municipal Juan Carlos Castagnino.

Uno de esos es la Casa sobre el Arroyo o la Casa del Puente, una de las obras arquitectónicas más reconocidas del siglo XX a nivel mundial, que hoy también funciona como museo y que fue diseñada por el arquitecto argentino Amancio Williams como parte del Movimiento Moderno. Tiene un parque hermosísimo y todo se puede conocer porque se hacen visitas guiadas. Está en Quintana 3998.

Casa del puente. Dibujos de Amancio Williams.

Casa del puente. Dibujos de Amancio Williams.

Hay otro lugar que es interesante: la Torre del Tanque, que pertenece a Obras Sanitarias del Estado y además de ofrecer una vista única de la ciudad es Monumento Histórico Nacional. 

Torre del tanque. Es monumento histórico nacional.

Torre del tanque. Es monumento histórico nacional.

Y hay que sumar una visita obligada a la famosa escultura de Marta Minujín: un lobo de mar que en su inauguración fue recubierto con envoltorios de alfajores Havanna. Está en la entrada al Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires.

Marta Minuhín y su lobo marino. / Fabián Gastiarena

Marta Minuhín y su lobo marino. / Fabián Gastiarena

Los escritores argentinos tienen su historia de amor con esta ciudad. Mariana Enriquez deja bien en claro, en su libro La hermana menor, la atracción de Silvina Ocampo por esta zona. Ella y Bioy Casares tuvieron su casona de verano y hasta, según se lee en el perfil sobre la escritora, Borges se inspiró en el parque de esa casa para su cuento El jardín de senderos que se bifurcan. Villa Silvina se llamó el lugar. Hoy es un colegio, pero se puede ver desde afuera, en Quintana 1949.

Villa Silvina. Borges se inspiró en sus jardines.

Villa Silvina. Borges se inspiró en sus jardines.

Cerca de ahí está Villa Victoria, que perteneció a la mayor de las Ocampo. Hoy puede verse el mobiliario original de la habitación de la escritora y como funciona como centro cultural, también hay actividades de verano. Por ejemplo, está la muestra  “A contrapelo”: un recorrido por las ideas de Victoria Ocampo cuando ya es mayor.

Pero no todo termina ahí. Estos escritores también se cruzaban a otras playas y hay un hotel que retoma su espíritu. Silvina y Bioy escribieron Los que aman, odian, en Ostende, donde también dejó su huella el autor de El Principito, Antoine de Saint Exupéry ¿Dónde? En el Viejo Hotel Ostende, que fusiona historia, cultura y médanos. Cada temporada preparan una agenda cultural y este año incluye una muestra de artistas plásticos contemporáneos (Pablo de Monte, Tomás Fracchia y Eduardo Scocco); proyecciones en el ciclo de cine frente al mar ( Charco, canciones del Río de la Plata y Las poetas visitan a Juana Bignozzi), presentaciones de libros y talleres de lectura.

Además, ahí tendrá lugar La Noche de las Ideas donde intelectuales, científicos, escritores y músicos reflexionarán sobre temas en común los días 29 y 30 de enero.

No todo termina ahí en este lugar, que supo ser una fantástica villa balnearia y que hoy, como ayer, es un lugar muy visitado por el mundillo literario. Se puede ver, también, por ejemplo, la habitación en la que se alojó en su momento Saint Exúpery. Ahí está la cama de caño, la lámpara, la silla, de la habitación en la que se alojó.

Los artistas siempre tienden al mar… Algunos, hasta edificaron su propio lugar ahí. En Pinamar, por ejemplo, está la Casa-taller de Víctor Magariños D., un referente de la abstracción en Argentina, que fue construida por él mismo sobre un médano vivo en 1967. Hoy se la puede recorrer para conocer su obra y disfrutar de un lugar que es, además, muy hermoso, con un jardín donde suelen aparecer los colibríes.

La casa museo de Víctor Magariños D., en Pinamar. / Centro de Arte Magariños D.

La casa museo de Víctor Magariños D., en Pinamar. / Centro de Arte Magariños D.

También en esta zona (más cerca de Ostende) está la que fuera la casa del mítico arquitecto Clorindo Testa: se llama La Tumbona, la hizo “especialmente para ver el mar” y se levanta sobre pilotes en la arena. Es un lugar al que vale la pena ver, aunque sea desde afuera, para admirar el inconfundible estilo del diseñador de la Biblioteca Nacional.

La Tumbona. La construcción de Clorindo Testa con vista al mar./Andres D'Elia

La Tumbona. La construcción de Clorindo Testa con vista al mar./Andres D’Elia

Villa Gesell, en tanto, cuenta con el Polo Cultural Sur que funciona en la Antigua Terminal, lugar histórico de la ciudad costera. Ahí se hacen distintas actividades vinculadas a lo artístico. También hay actividades en la Biblioteca Popular Rafael Obligado, que ofrece a los turistas la posibilidad de asociarse durante su estadía para poder retirar libros y hay sábados de poesía en el Chalet de Don Carlos, que funciona como centro cultural.

Feria del Libro

Por otra parte, más de cuarenta editoriales armarán la valija y viajarán al mar para participar de la Feria del Libro del Partido de la Costa, del 17 al 19 de enero en el Parador Municipal de Santa Teresita (Av. Costanera entre calle 34 y 35) y del 20 al 22 de enero en San Bernardo (en Av. Costanera y Av. San Bernardo). Entre otras, participarán las editoriales Milena Caserola, Santiago Arcos, Mansalva, Cuenco de Plata, Caja Negra, Bajo La Luna y Godot.

Leer en la playa. Un clásico que vale la pena.

Leer en la playa. Un clásico que vale la pena.

Siguiendo la tradición de la Feria de Editores, aquí también los responsables de que leamos hermosos títulos estarán tras las mesas para intercambiar ideas y recomendar sus joyas. Además, habrá un encuentro con eje en temáticas del mar, con autores de la región y de Buenos Aires (viernes 17 a las 20), y charlas sobre la reciente publicación de la Revista El ojo mocho y La razón feminista de Malena Nijensohn (sábado 18 a las 20). Ambos, en el el Parador Municipal en Santa Teresita. Otro lugar de la costa que tendrá su feria es Mar Azul, del 24 al 28 de enero, en La Zorra (calle 35 y Punta del Este).

Tesoros de papel

Claro que no sólo en las ferias se encuentran libros. ¿Quién no sintió la excitación de revisar estantes en las librerías de la costa? Alguna figurita difícil, aquella primera edición, esa oferta que en otro lado no se consigue… Las librerías de las playas argentinas siempre guardan tesoros y hay algunas que son lugar de visita obligatorio: Alfonsina Libros, en Villa Gesell, para lectores exigentes y para lectores desorientados que busquen que los atienda gente que sabe. Está en en Av. 3, 451.

En Libros de la Arena, Mar del Plata, se hacen presentaciones y se agita una vida cultural bien interesante, y en La Barca Antigua encontrás libros raros, agotados, joyitas.

En Mar Azul hay una librería de esas prolijas y luminosas, atendida con esmero: se llama Hojas del Viento, en la Calle Mar del Plata entre 34 y 35.

Darío Sztajnszrajber. Estará en la costa. / Marcelo Carroll

Darío Sztajnszrajber. Estará en la costa. / Marcelo Carroll

Y si vamos a los formatos más tradicionales, en la agenda se suman las presentaciones de libros que para esta época del año se trasladan también con la migración de turistas. El marplatense Hotel Costa Galana tiene a lo largo del verano varios encuentros organizados por editorial Planeta en los que participarán Dario Sztajnszrajber (20 de enero), Luciana Peker y Tamara Tenenbaum (10 de febrero). Habrá también otros escritores igual de convocantes que luego se trasladarán al Teatro Municipal de la Torre de Pinamar para repetir la apuesta. Penguin Random House también tiene su ciclo en “la Feliz” con dos sedes: Villa Victoria y Espacio Clarín. Jimena La Torre (16 de enero) y Bernardo Stamateas (21 de enero) serán algunas de las figuras convocantes.

Si, en cambio, la idea es buscar historias perdidas, encarar la ruta y apostar por destinos un poco más lejanos con leyendas que inviten a buscar material para investigar a la vuelta, una opción es encarar para el lado del río Quequén Salado, cerca de Necochea (a unos 35 kilómetros). Allí hay un lugar conocido como “La cueva del Tigre”, en la que se escondió en su tiempo, fines del siglo XIX, Felipe Pascual Pacheco, “el Tigre de Quequén”, un bandolero que se enlista en la tradición de Robin Hoods rurales.

Llegar ahí es empezar a desatar un carretel que puede servirnos para revisitar historias que, entre la realidad y la ficción, alimentan nuestra literatura ¿Es que un viaje no es, acaso, un punto de partida para historias que, como muñecas rusas, nos llevan a otras y a otras hasta borrar los límites entre la salida y la llegada?

Fuente: Clarín.