Una obra de Yoko Ono y una pieza viva e impredecible, entre las novedades del Moma

"Peace is power" de la japonesa es una de las obras que se destaca en el MOMA las novedades del MOMA de Nueva York, que reabrió al público luego de una millonaria renovación.

philippe-parreno-moma-02

Entre las novedades del MOMA de Nueva York, que reabrió al público luego de una millonaria renovación, se destaca en el ingreso la instalación site specific del artista francés Philippe Parreno, una pieza «viva» que convierte al lobby «en un espacio impredecible que nunca será el mismo, una gran metáfora de la nueva concepción del museo cuya colección rotará cada estación», dijo a Télam Peter Reed, director de Asuntos Curatoriales de la institución.

«Echo (Danny the street)» se titula esta magnética obra que se ubica justo al ingreso de la calle 53 del museo ubicado en Midtown Manhattan, «un autómata sensible y consciente que percibe y refleja lo que lo rodea», en palabras del propio artista, y cuyo título rinde homenaje al personaje homónimo del cómic de los años 90, un superhéroe omnipresente que se comunica con los demás transformándose en edificios, calles, letreros y luces.

Esta obra, que está detallada en el texto de sala como una escultura motorizada con luz, animación de vídeo y sonido, «está conformada por elementos ordinarios: una marquesina, un espejo, luces colgantes, pero no podemos subestimar los cambios, ya que harán que este lobby nunca sea el mismo, será siempre impredecible y cambiará permanentemente», detalló Reed, durante las recorridas previas para prensa.

«Recordemos la mitología griega -dice Peter Reed, cuyo cargo es director adjunto superior de Asuntos Curatoriales, en una fascinante explicación de la obra-: Eco era una ninfa sobre la que cayó una maldición por la cual no podía hablar. Sólo podía repetir la última palabra pronunciada por los otros. Narciso se enamoró de ella pero se frustró porque cada vez que le hablaba no obtenía respuesta sino que escuchaba la repetición de su propia voz».

De este modo, miles de visitantes entrando cada día al renovado museo -que estuvo cerrado durante cuatro meses por una ampliación y renovación millonaria- convertirán esta planta baja en una suerte de «ser vivo», un espacio en constante mutación y transformación.

«Echo (Danny the street) es una gran metáfora para el nuevo MOMA por ser imprevisible, por su sentido de permanente cambio, por su carácter aleatorio, tal como queremos mostrar la colección de arte contemporáneo, que rotará con cada estación del año, que nunca será la misma, que reflejará las múltiples variaciones de la historia. Una pieza viva que nunca es la misma, igual que la colección», afirmó Reed.

Si bien resulta deslumbrante, la obra de Parreno que permanecerá dos años en el ingreso al museo no es la única comisionada especialmente por la institución para su reapertura, pero sí al igual que la totalidad de la planta baja del edificio será de acceso gratuito al público, al igual que el famoso Jardín de Esculturas, un modo de integrar el edificio a la energía de la ciudad.

Otra obra destacada de este conjunto de seis encargadas especialmente a artistas contemporáneos es «Peace is power» de la japonesa Yoko Ono, en la galería Louise Reinhardt Smith del tercer piso del museo.

En respuesta a la guerra de Vietnam, Yoko Ono y John Lennon establecieron el concepto «¡La guerra ha terminado! (si lo deseas)» en 1969, con la esperanza de despertar a una generación para concebir un mundo sin guerras.

En esta instalación Ono cubrió las paredes y el techo del espacio con cielo azul, un motivo recurrente en su práctica y el título de la obra «Paz es poder» aparece impreso en los ventanales en veinticuatro idiomas.

Además, entretejido en la tapicería de los muebles está la afirmación «sí, sí, sí, sí», según la letra de la propia Ono.

Otras obras site specific (realizados especialmente contemplando la arquitectura del lugar) son de Kerstin Brätsch, Experimental Jetset, Goshka Macuga y el llamativo letrero de Haim Steinbach, «Hello. Again», instalado en el vestíbulo principal del museo.

El flamante Museo de Arte Moderno de Nueva York fue ampliado por el estudio de arquitectos Diller Scofidio + Renfro, en colaboración con Gensler, y sumó 3.700 metros cuadrados de nuevas galerías, lo que permite exhibir significativamente más arte en formas nuevas e interdisciplinarias.