Una selección argentina de ilustradores en el mundial de la Feria del Libro infantil más prestigiosa

En una muestra, el encuentro de Bolonia exhibe obras de cinco autores locales elegidos entre más de tres mil concursantes

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La ilustración de Mariano Arami es una de las elegidas por el jurado de la prestigiosa muestra anual de la Feria del Libro Infantil de Bolonia

“Un mundial de la ilustración”: así define Joaquín Camp la muestra anual de ilustradores organizada por la Feria del Libro Infantil de Bolonia, la más prestigiosa del género. Camp es uno de los cinco argentinos que resultaron “campeones” de ese concurso internacional que tiene un jurado de primer nivel. En total fueron dieciséis los dibujantes nacionales que llegaron a la final. Las obras ganadoras se exhiben en el sitio web de la feria, que este año tendrá formato virtual y presencial: si el coronavirus no mete la cola, se realizará en Italia del 14 al 17 de junio.

Una escena del libro "Mis pequeños amigos", de Marcos Farina
Una escena del libro «Mis pequeños amigos», de Marcos Farina

De la edición 2021 participaron 3235 ilustradores de 68 países. Hubo 226 finalistas, de los que surgieron los 77 ganadores de 23 países. Gabriela BurínMaría José de TelleríaMarcos FarinaMariano Arami y Joaquín Camp son los jugadores locales que presentaron sus trabajo de manera individual y hoy los exhiben con orgullo en la muestra digital.

Importante vidriera internacional de las nuevas tendencias en el aspecto visual de los libros para chicos, la Muestra de Ilustradores de Bolonia viaja por el mundo cuando termina la feria anual. Las próximas paradas programadas, si la pandemia lo permite, son Japón, China y Corea del Sur. En 2019, llegó por primera vez a América latina. Se presentó en Buenos Aires, en el marco de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, en el Centro Cultural Kirchner, y luego en el Uruguay. Ese año, uno de los jurados fue Diego Bianki, autor, ilustrador y fundador del sello nacional Pequeño Editor. Esta vez el jurado estuvo integrado por la italiana Beatrice Alemagna, el historietista alemán Atak, la británica Suzanne Carnell, la japonesa Kiyoko Matsuoka y la estadounidense Maria Russo.

Del libro "Cualquier verdura", ilustrado por Gabriela Burín
Del libro «Cualquier verdura», ilustrado por Gabriela Burín

“Es el primer año que existen dos instancias de selección. También es el primer año en el que, por la pandemia, se pudo presentar la obra de manera virtual. Antes había que enviar el material por correo postal. Creo que de esta manera se democratizó bastante la selección”, contó Burín a LA NACION. La autora de Así es mi mamá, novedad de marzo de Fondo de Cultura Económica, presentó ilustraciones del libro Cualquier verdura, de Nicolás Schuff, que fue publicado a mediados del año pasado por el sello Ralenti. “La importancia de esta muestra es que le da al trabajo una visibilidad a nivel mundial. La exhibición recorre varios países y el catálogo es fuente de consulta habitual de editores de todo el mundo”, agregó Burín, que nació en Buenos Aires en 1983 y estudió Bellas Artes en el UNA e ilustración con referentes del género como Istvansch, Oscar Saúl Rojas, Claudia Legnazzi y José Sanabria.

Creadora del taller de ilustración Dos Meninas, junto con su colega Jimena Tello, Burín ha publicado más de veinte libros en la Argentina, Paraguay, México, China, España y Emiratos Árabes. Entre otras exposiciones importantes fue seleccionada para la Bienal de Ilustración de Bratislava de 2011, el Catálogo Iberoamericano de Ilustración y el Salón de los Ilustradores de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2017. “Este año participé de un concurso de la Feria del Libro de Beijing y quedé finalista. Nunca antes había participado, pero con la pandemia muchos concursos abrieron sus convocatorias de manera virtual y se hicieron más accesibles”, dice.

En ese punto coinciden los cinco ganadores: la posibilidad de presentar los trabajos en formato digital abrió la puerta a varios colegas de todo el mundo que antes no podían postularse por el alto costo de los envíos físicos. Según Farina, que nació en Buenos Aires en 1984 y es diseñador gráfico, “hay ilustradores que están trabajando para conseguir algún tipo de apoyo y que se pueda participar de la feria en representación del país (como sucede con otras partes)”. Agrega: “Hace un tiempo se creó el espacio de Ilustradores Argentinos Independientes con el objetivo de agruparnos para facilitar el camino para participar o de viajar a Bolonia. En un par de oportunidades se consiguió tener un lugar en el stand de la Argentina”.

"La pileta", un proyecto de Joaquín Camp en busca de editor
«La pileta», un proyecto de Joaquín Camp en busca de editor

Joaquín Camp, que vive en Madrid hace dos años, asegura que la cantidad de argentinos que se presentaron al concurso en 2021 aumentó gracias al formato online. “Eso eliminó todas las barreras económicas y burocráticas que implica enviar por correo desde la Argentina y que a veces resultan desalentadoras. Creo que con el número de argentinos que quedaron seleccionados quedó demostrado que el problema no está en la falta de talento, sino en lo engorroso que se hace a veces mandar el material”.

Para María José de Tellería, la feria de Bolonia es el paraíso de los amantes de los libros para chicos. “Tiene tantas cosas interesantes para ver, es realmente increíble. Libros de todo el mundo, mucha variedad y calidad. Antes de la pandemia, la ciudad se transformaba los días de feria y se llenaba de actividades relacionadas con la literatura: muestras, charlas, reuniones. Son días de fiesta alrededor del libro. Participar en esa feria es, para mí, una gran oportunidad. Lo hago desde 2016, cuando también quedé seleccionada”, cuenta.

María José de Tellería concursó con las ilustraciones de su libro "La noche escondida", publicado por Periplo
María José de Tellería concursó con las ilustraciones de su libro «La noche escondida», publicado por Periplo

Para concursar, los participantes debían enviar cinco imágenes que formen parte de una misma idea. “Quedamos muchísimos argentinos entre los finalistas, ¡Creo que nunca había pasado esto! Y después cinco ganadores, también un gran número. Hay países orientales que siempre tienen un número importante de ganadores. Italia es otro país muy ganador. Pero Argentina este año pisó fuerte”, agregó De Tellería, que envió ilustraciones del libro La noche escondida, publicado por editorial Periplo del que es autora integral.

“Este es el tercer año que me postulo –dice Arami, que vive y trabaja en Rosario-. Participé con las ilustraciones de mi último libro, Monumento de ciudad bonete, que cuenta la historia de una familia de animales fantásticos que emprenden una aventura. En ese viaje se encuentran con habitantes de una ciudad futurista que les cambiará sus vidas. Es un relato sobre la amistad y sobre aceptar las diferencias. El libro no tiene texto, es un silent book donde el lector lee sólo las imágenes. Aún no fue publicado”.

Farina, que ilustró el libro Dime cómo vuelas, de Laura Wittner (Ediciones Tres en línea), uno de los cien recomendados del Premio Fundación Cuatrogatos 2020, asegura que se postuló “como un auto-chiste”. Así lo explica: “Son cosas que suelo hacer y de las que me río solo sin compartirlas, pero se ve que salió mal. Envié un proyecto que creía que no iba a tener lugar y al final quedó seleccionado. Son ilustraciones de un libro que se llama Mis pequeños amigos, que habla de la relación de una persona y los insectos que la rodean. Es parte de una colección denominada Pequeñas historias para pequeños solitarios, un proyecto personal -que aún no tiene editorial- en el que vengo trabajando hace un par de años”.

En el caso de Camp, las ilustraciones elegidas pertenecen a un libro titulado La pileta, que también busca editor. “Es una historia que escribí el año pasado que habla de un niño que no termina de animarse a dar el salto al agua. Es un libro muy cuidado estéticamente, está todo hecho a mano con fibras de colores, lleno de pequeños guiños y homenajes a la literatura infantil”.

En 2019, Camp también quedó seleccionado con un proyecto muy diferente: “Eran ilustraciones muy trabajadas hechas en tinta china y pluma, llenas de personajes pequeños pero súper expresivos y en un soporte muy grande. Quería generar mucho impacto con los originales, que las piezas obligaran al jurado a pararse a mirar un rato y de esta manera llamar la atención frente a miles y miles de otras propuestas”.

Para el ilustrador, nacido en Buenos Aires en 1987, “quedar en el catálogo de Bolonia es algo único. Es como un mundial de la ilustración. El jurado es de primer nivel: yo admiro mucho a Beatrice Alemagna y a Atak: que ellos vieran mi trabajo y lo aprobaran para que quede en la muestra final me llena de alegría. Las ilustraciones hacen una gira alrededor del mundo y llegan a lugares que uno jamás había imaginado”.

Fuente: Natalia Blanc, La Nación