¿Cómo digo lo que digo? Ay, confianza, me abandonaste

Por Dionisia Fontán, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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«El mundo actual parece conspirar contra la confianza, que ha sido sentenciada a una vida de frustraciones. En nuestra sociedad, la confianza no recibe gran estímulo”. Zigmunt Bauman.

El filósofo polaco Zigmunt Bauman fue el creador de una teoría audaz y original, que hace foco en el Amor Líquido (su obra más trascendente), aunque se ocupó también de extender el concepto líquido a las más diversas conductas cotidianas. Por caso, aseveró: “Con nuestro culto a la satisfacción inmediata, muchos de nosotros hemos perdido la capacidad de esperar”. Y respecto de los vínculos amorosos, su sentencia fue lapidaria. “El arte de romper relaciones y salir ileso de ellas, supera ampliamente el arte de componer relaciones”.

En efecto, transitamos tiempos de vínculos frágiles, efímeros, de escaso compromiso, todo lo cual ha incidido en el factor confianza, que se fue resintiendo merced a las promesas incumplidas, a las palabras falsas pronunciadas para quedar bien o para conseguir algún tipo de ventaja.

Cuando nos comprometemos y, después, faltamos a nuestra palabra, la devaluamos aún más. Y –dato lamentable-  como esta conducta suele repetirse con frecuencia, la desconfianza crece, acecha, invade, destruye las relaciones y provoca incomunicación. La ausencia de credibilidad intercepta nuestras conversaciones de modo invisible .

Se advierte toda vez que nos ponemos a la defensiva, cuando retaceamos información, si perdemos fluidez o formulamos mensajes poco claros. Como un severo control nos acompaña a la hora de interactuar, profundizando la distancia entre las personas al punto de que la comunicación se torna insegura, dificultosa, poco eficaz.

Son los estragos propios del engaño, no bien sobreviene la desilusión que, se sabe, cala hondo, pega fuerte. Cuesta ¡y cuánto! asimilar las fragilidad de estos tiempos, en especial a las generaciones que –allá lejos- conocimos el valor de la palabra y de las convicciones. La expresión “panqueque”, tan en boga, alude a la velocidad de los políticos de cambiar de bando. De darse vuelta con la rapidez del panqueque girando sobre la sartén.

A propósito de estas conductas y sentimientos volátiles, Bauman ironiza con las relaciones de bolsillo, a las cuales describe “agradables, breves y comodísimas: se sacan del bolsillo cuando hacen falta y se guardan cuando dejan de ser necesarias”.

Debo admitir que desearía evitar ciertos temas demoledores, como éste que ahora me convoca, consciente de vivir inmersos en momentos hostiles, amargos, que nos dañan más de la cuenta. A la vez, como estoy persuadida de que los cambios se producen de adentro hacia afuera y que cada cambio personal produce un efecto multiplicador, hago votos para que seamos lo suficientemente capaces de recuperar la confianza perdida, a través de hechos positivos, dignos, que nos reivindiquen con la condición humana.

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Dionisia Fontán, periodista y coach en comunicación

Mail: [email protected] / Facebook: dionisiafontan.com

Propongo encuentros grupales e individuales, aptos para todo público, a quienes desean mejorar su capacidad de comunicarse de un modo efectivo y no violento.

Comparto recursos para hacer foco en conductas básicas: respeto, mensaje breve y claro, escucha activa, palabra responsable, que facilitan la convivencia laboral, personal y social.

También, talleres a distancia.