¿Cómo digo lo que digo? La calidad humana asegura una comunicación positiva

Por Dionisia Fontán, especial para DiariodeCultura.com.ar.

cali hum

Te trato bien. Vos hacés lo mismo. Hablo en vez de ladrar. Me respondés eligiendo las palabras. Te recibo con una sonrisa. Aflojás tus tensiones. Si estoy de malhumor no me agarro con los otros. Descarto las preguntas incómodas. Me lo agradecés. Así se construyen las conversaciones saludables que acercan y obvian la agresión.

Días atrás, en mis muros de Facebook e Instagram, publiqué el siguiente texto: La calidad humana, sin duda, influye en una mejor comunicación. Abundaron las coincidencias, también motivó quejas por lo poco que se pone en práctica y algunos lectores pidieron ejemplos para comprender la relación calidad humana-comunicar mejor.

“Soy médica en un hospital de la provincia y pese al cansancio que arrastro luego de un año y medio de pandemia, y mi bajísimo sueldo, reconozco, con toda la bronca, que me pega mucho más la hostilidad que recibo en mi lugar de trabajo. Empezando por el personal jerárquico, tan desconsiderado y maltratador”. Escribió, indignada, esta trabajadora de la salud.

“Antes alcanzaba con decir que alguien tenía don de gente, y tan simple definición garantizaba la calidad humana de esa persona”. Acotó un profesor de historia.

Entre quienes se sintieron identificadas con mi concepto, rescato la opinión de la dueña de una mercería, rubro que se va perdiendo. “Soy la tercera generación al frente del negocio: lo inauguró mi abuela. Y pese a que siempre estuvo muy surtido, me consta que nuestra fiel clientela continúa viniendo porque atendemos con buenas maneras, somos amables y pacientes. Nunca hicimos diferencia entre quien pide sólo alfileres de gancho y quien hace una importante compra”.

La calidad humana que equivale al don de gente (o gentes) reúne un combo de conductas: respeto, honestidad, prudencia, simpatía, humildad, ética, carisma… En resumen, ser buena persona. Al enunciarlas creo haber respondido a la consulta de cómo influye la calidad humana en el momento de interactuar.

Para conversar necesitamos ser respetuosos, cuidar el vocabulario, no formular preguntas incómodas y escuchar sin interrumpir. Aunque la lista es extensa, poniendo en marcha estas conductas básicas nos aseguramos un intercambio que no genera sobresaltos.

Ser asertivo/a es una estrategia de la comunicación que permite manifestar nuestros puntos de vista, defender gustos, intereses, lo que sea, de un modo libre, natural, sin ofender ni permitir que se nos ofenda.

La habilidad para mostrarse asertivo/a es una señal positiva. Demuestra que contamos con recursos para negociar. Y cuando se negocia es posible discutir en buenos términos, exponiendo nuestras necesidades y permitiendo que el otro/a haga lo mismo. Existen actitudes súper conocidas y repetidas que, sin embargo, cuesta llevar a los hechos. Me refiero a no plantear ideas rígidas, a consensuar, acordar…

¿Suenan atractivas, verdad? ¿Qué nos impide incorporarlas? Alguien con don de gente demuestra seguridad y evita confrontar. Cero conflicto. Y no por miedo de provocar una discusión que se le vaya de las manos. Nada que ver. Es porque sabe, positivamente, que discusión no significa pelea.

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Dionisia Fontán, periodista y coach en comunicación

Talleres Online y por Videollamada

Propongo encuentros individuales, aptos para todo público, a quienes desean mejorar su capacidad de comunicarse de un modo efectivo y no violento.

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