¿Cómo digo lo que digo? Liderazgo: más que un don, mucho trabajo

Por Dionisia Fontán, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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¿Lider se nace o se hace? Los estudiosos del tema apuestan al trabajo riguroso, a cultivar la escucha, la empatía y, en especial, a confiar en sus decisiones…

Suele pasar que cuando una criatura de jardín de infantes se destaca por su iniciativa y por la influencia que ejerce en los demás, pensamos que tiene pasta de líder.

¿Lider se nace o se hace? Los estudiosos del tema sostienen que si bien existen características de la personalidad favorables, que allanan el camino, el liderazgo se trata de una construcción permanente cuyas cualidades básicas son la perseverancia, la empatía, cultivar la escucha activa, ser flexible a los cambios.

Retomando la idea que pueden provocar algunos locos bajitos por su estilo avanzado, la educadora Hilda Cañeque, de amplia experiencia como especialista en juego y creatividad, afirma que “en un grupo escolar con niños de apenas tres años, ya se perfila, claramente, aquél que intenta guiar y dirigir a los demás. Aunque no todos los que reúnen esa habilidad llegan a ser líderes cuando son mayores”.

La BBC puso en marcha un emprendimiento muy estimulante. Selecciona a 100 pioneras del mundo (de entre 15 y 94 años), que utilizan la pasión, la ira, la indignación y una férrea voluntad para vencer cualquier obstáculo y transformarse en personas ejemplares. En 2018, una de las elegidas fue la australiana Julia Gillard, primera mujer en acceder al cargo de primera ministra (20l0-2013), a los 48 años.

Apenas le fue otorgado semejante reconocimiento, decidió promover la educación de líderes para mujeres y niñas. Tal vez, porque para transitar una prolongada carrera política hasta ocupar el sitio máximo de su país, Gillard habrá atravesado todo tipo de inconvenientes y superado infinidad de prejuicios, la idea de transmitir esta experiencia (la mejor escuela) a sus congéneres pequeñas y adultas, les permitirá a esas generaciones, seguramente, recorrer un camino menos espinoso.

Hace poco leí que los líderes deben tener seguidores en vez de admiradores. Es decir, poner énfasis en compartir su sabiduría, alertar sobre la necesidad permanente de conocimiento y de apertura que exige un mundo global. En Alta Creatividad (guía teórico práctica para producir la innovación y el cambio), refiriéndose al liderazgo, Hilda Cañeque dice “que el motor del desempeño de un líder creativo es la valentía. Que no se tenga miedo a sí mismo/a. Ser valiente es la condición que mantiene alerta la capacidad de innovar. Resulta difícil que un líder sin valentía conduzca la tarea a buen destino. En general -concluye- aumenta las luchas internas y genera mayor inseguridad que la necesaria para crear y avanzar. La valentía otorga autoridad y la refuerza”.

Resumiendo: el buen líder desarrolla la inteligencia emocional, lo cual le permite desempeñarse con coherencia, conducir con un modo respetuoso y, entre otras conductas positivas, rodearse de personas calificadas que jerarquizan a su equipo.

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Dionisia Fontán, periodista y coach en comunicación

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Comparto recursos para hacer foco en conductas básicas: respeto, mensaje breve y claro, escucha activa, palabra responsable, que facilitan la convivencia laboral, personal y social.

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