Crucigrama: Baldomero

Fernández Moreno - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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Setenta balcones y ninguna flor…

Este domingo, coincidente con la cantidad de balcones, son los años desde la muerte de Baldomero. Poeta, escritor, catedrático y médico rural, nacido en San Telmo -Ciudad de Buenos Aires- con el nombre Baldomero Eugenio Otto Fernández Moreno. Sucedió en su casa del barrio de Flores, Bilbao 2384, con 63 años edad, a causa de un segundo ACV (accidente cerebrovascular).

Su poesía, universal y, al tiempo, con profunda raíz nacional, le dio trascendencia a los perfiles de las barriadas porteñas, asimismo, a los espacios rurales, con la cuota de provinciana de cálida tranquilidad. Tanto cuidado y sencillez recorren sus versos, con un detenido cuidado en la palabra, que acompaña de emotivo lirismo.

Lo bautizaron “El poeta caminante”. Integró la primera comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), en 1949 ganó el Gran Premio de Honor de esa entidad. Ocupó el sillón N° 12 “Ricardo Gutiérrez”, como académico de número de la Academia Argentina de Letras.

En su niñez estuvo, con sus padres, en España. En 1899 vivió con sus tíos en Madrid y partió, luego, desde Barcelona a Buenos Aires. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A los 17 años ingresó a la Facultad de Medicina, tras recibirse hizo prácticas en La Plata y el Hospital Español. Por entonces publica algunos versos. Se traslada a Chascomús, más tarde se muda a Catriló en La Pampa, meses después regresa a la Capital. Continúa escribiendo y ejerce la medicina en la zona de Floresta. En 1915 publica su primer libro “Las iniciales del misal”, que dedica a Rubén Darío. Dos años más tarde vuelve a la provincia de Buenos Aires, se instala por poco tiempo en Huanguelén. En el 19 se casa con Dalmira Lopez de Osornio (“Negrita”). Nace César. Sus dos siguientes hijos fallecen tempranamente (Dalmira y Ariel), posteriormente llegan Manrique y Clara (el cuarto y la quinta). Lo que derivará luego en una depresión persistente. En 1928 abandona la su profesión y se dedica a pleno a la literatura, también como docente.

Su poema más recordado es “Setenta balcones y ninguna flor” (Confesó que el edificio estaba ubicado en Callao y Libertador y haber contado esos espacios, una noche, junto a un escritor español), sumando “Una estrella”, “El poeta y la calle” y “Soneto de tus vísceras”, o sus libros de poemas “Versos de Negrita”, Interludio entre lo provincial y la ciudad.

Jorge Luis Borges y Ezequiel Martínez Estrada examinaron su mirada poética para captar su dimensión. Mario Benedetti, lo declaró su maestro, por su obra y sin conocerlo. Leopoldo Lugones se mostró admirador de la temática de sus creaciones.

A un clic de distancia, del trabajo “Renaceré en Buenos Aires”, con música de Astor Piazzolla, Eduardo Cogorno, con Adriana Rodríguez (flauta) y Jorge Biscardi (Guitarra), canta “Setenta balcones y ninguna flor”. El video es de Beatriz Dobladez Blanco.

Cuídense.

Norberto Tallón

Twitter: @betotallon