Crucigrama: en casa

El pensamiento congelado - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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Cuando se tiene más tiempo para pensar durante determinadas circunstancias, como ésta que vivimos en las últimas horas, en el país, todas las reflexiones pasan por el mismo eje.

Arduo el materializar aquella máxima cartesiana (René Descartes) “Pienso, luego existo (Gogito, ergo sum)”, ya que se anula en la acción primera la realidad siguiente.

Aún más, iniciado un período de cuidarse no saliendo del lugar de residencia, salvo para obtener la comida o un medicamento, básicamente.

El centro de la cuestión lo vive el planeta casi entero. No una ciudad, ni un país, ni un continente.

Se sabe de sus consecuencias, las peores, los peligros, y poco más, ya que los especialistas más prestigiosos, recién, día a día, conocen un poco, solo un poco, del «causante».

Entonces, en el cerebro, giran las informaciones constantes, las recomendaciones y cuidados, que nunca serán suficientes, al parecer, por algunos que se observa alrededor y pareciera carecen de los sentidos de la vista y el oído, sin mencionar los éticos de la lógica y solidaridad.

Pululan estúpidos (por utilizar un tenue adjetivo)… un zoológico de inconscientes.

Se hace difícil hallar un tema, ocuparse de él como corresponde, profundizar en una historia o un hecho, sus protagonistas, razones, los datos a transmitir. Es complicado llevar la mente a un punto distinto, desgraciadamente compartido por multitudes.

Al natural temor individual, de al menos enfermar, se agregan las estadísticas terribles, la ignorancia acerca si habrá curas, tratamientos, vacunas, el cómo y el cuándo…

Extenderse de manera más amplia sobre esta pandemia del coronavirus (Covid-19) parece un ejercicio inútil, un artilugio de palabras que terminan siendo vanas. Por ello, las disculpas para todos y cada uno de ustedes ante el incumplimiento de la tarea como se debe.

Sale un solo vocablo: «Cuídense» en lo personal y a los suyos y, en principio, parece que es importante esto de «Quédense en casa».

Prometo algo que entretenga para la semana próxima, ojalá pueda ser así… Ahora, a un clic de distancia, el recordado amigo Miguel Abuelo canta su “Buen día, día”, una celebración a cada jornada de la vida pero, también, una valiosa meditación.

Gracias.

Norberto Tallón

Twitter: @betotallon