Crucigrama: En mi barrio… es pelea

Cuentito muy veloz de no cualquier vereda - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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En mi barrio, tal vez como en todos, hay una vereda especial, con mucha historia y con una pretensión básica para sus concurrentes: el respeto por los demás, ya que eso encierra valores fundamentales.

Antigua, quizás, como el barrio mismo; padres o parientes de previas generaciones fueron, asimismo, sus “animadores”. José, el padre de Maxi; el gran Miguel, papá (claro) de Migue; Lancerote, heredero del empresario de la cuadra, el señor Laurencio; Juliancito (o Jolyon como gusta llamarse), el hijo de Jonatán; Carlitos, el desciendente directo del “Matador” don Carlos.

También transitan activamente por ella unos primos mayores: Fernandito, Seba y “El Quimi”. Más otro grupo que no goza, por las distintas mudanzas, de “estirpe de origen”. Uno es terriblemente habilidoso, reconocido, admirado, pero con la meta de ganar, a lo que sea y siempre: Luisito.

Muchos pensaron que con la ida el año anterior de Román y Kevin, se terminaba una serie de frecuentes discusiones. ¡Tremendo error! Los conflictos continúan. Y en la línea de los mismos se “anotan” con frecuencia Chequito, beneficiario de un azaroso cambio, sobre todo, en su suerte, que los vecinos no dudarían en calificar con un gesto “conocido”, que le permitió seguir cuando su familia había decidido “emigrar”. Otro Carlitos, al que nombran Carlos por la distinción de su vivienda (casi un mansión mediterránea); un tal Niki, de antepasados cosacos, que quiere estar a todo “costo” aunque su real pasión es el juego del trompo y, sumando, Nico, de apellido que algunos todavía pese a lo simple, no saben pronunciar (¡Ay Torne y Chacho, una desgracia!), que también tiene frecuentes “bajadas” del escenario de mosaicos y baldosas. Con estos asistentes pareciera que ningún aviso, advertencia, reprimenda y/o castigo que se aplique logra encaminarlos por donde se debe.

Sin embargo, de los mencionados, hay dos que se han convertido en “rivales” acérrimos y el colapso estaba cercano cada día, el borde del estallido. Y digo estaba, por que ya no es pasado, lo que tenía que suceder sucedió hace unos días, un domingo, casi se diría, desde que se miraron a los ojos. Maxi, con similares virtudes y defectos que su oponente, y Luisito se encapricharon en no dar el brazo a torcer… y el augurio de la explosión se cumplió. Las consecuencias fueron para Maxi que debió ser acompañado a la salita de primeros auxilios, en tanto Luisito festejaba como si nada hubiese ocurrido y los tíos Toto y Cristian rotaban por estados de ánimo: enojo, protesta, justificación, crítica, lamento, etc.

Claro que existen dos versiones, ambas se “adueñan” de la razón y verdad. Los veteranos, que debían vigilar el comportamiento, se distrajeron o estaban leyendo libros cuyos enseñanzas pretendieron aplicar, pero que no lograron consenso sobre su utilidad, “justicia” y ausencia de criterio.

Muchos de los testigos, aún los neutrales, se manifestaron a favor de Maxi. Los fans de Luisito y él mismo votaron a su favor. Julián, al que se cree nadie pidió e interesó su opinión, aseveró que se trató de algo normal: dijo “maniobra de vereda”. Al contrario, el ilustre anciano Bernardo, casi un ex“dueño” de “todo”, pidió tarjeta roja para el celebrante. Con lo cuál todas las predicciones de la vecindad tomaron forma… No hay duda… En mi barrio, es pelea y ¡Flor de Pelea!.

En otro, quizás, sean más civilizados o razones de “pesos” hacen que transcurra por una etiqueta sin que omita ser una “Gran Pelea”, conflicto o como quiera decirse, pero se disimula, “por el bien de todos”.

Lamento y me disculpo si no se entendió, por ello a un clic de distancia, comparto un breve video de un fervoroso y especialista youtuber español, que supongo alumbrará el asunto.

Cuídense mucho, muchísimo. La Pandemia no terminó.

Norberto Tallón

@betotallon