Crucigrama: Imágenes de la memoria futura

El cuándo y cómo de tantas cosas - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

thumbnail_Imágenes 01
thumbnail_Imágenes 02
thumbnail_Imágenes 03
thumbnail_Imágenes 04
thumbnail_Imágenes 05
thumbnail_Imágenes 06
thumbnail_Imágenes 07
thumbnail_Imágenes 08
thumbnail_Imágenes 09
thumbnail_Imágenes 10

Una cotidianeidad sin tiempo preciso, en muchos sentidos… La Pandemia.

El cerebro salta entre lo que fue el día a día hasta hace un par de meses y lo que busca elucubrar como parte de una memoria futura (Aunque suene contradictorio). Más allá de los pensamientos suelen aparecer las imágenes de personas, lugares, momentos…

Entre tantas posibilidades, recorrer una que puede reunir a esa gente, en un punto, uno o muchos instantes: el café que habitualmente reunía a amigos/compañeros de trabajo/pareja/ negocios/ bohemia y tantísimos “etcétera”.

Ese que podemos recordar desde una ventana, quizás, tan solitaria afuera, en la calle, como en el vacío del “adentro”. Recorrer uno, cualquiera, como manera de retenerlo y pretender que no cambie en los tiempos por venir.

Abramos la puerta. Tal vez con tres décadas de crecimiento y actualizaciones y la capacidad de mostrarse entre excéntrico y “elegante”, según la hora y los concurrentes. Ajetreado de la mañana a la madrugada.

La rotación del perfil de los clientes. Instalados empresarios de Smartphone, casi, como su escritorio y secretaria incluida, reunión de vendedores apurando el desayuno e instrucciones antes de partir a la aventura diaria, vecinos apacibles dispuestos a disfrutar una media luna o saborear un capuchino.

Señoras y señores de almuerzo, en un corte a la jornada que debe continuar. Las conversaciones comerciales y afines. Parejas desde Tesen a maduros atardeciendo un té. Adustas corbatas de retorno al hogar, previo Jack Daniels On The Racks. La fauna nocturna con lenta aparición, dispuesta a lucir para un enganche, un “gato”, o lo surja. Siempre alguien con alguna copa de más y otro con un vagabundeo mental de madrugada, que no tiene por qué terminar.

La barra. Mezcla de madera y cuero. Copas desprendidas desde el techo. Las botellas reflejando en los espejos del fondo. Luces íntimas en contraste con otras, multicolores y llamativas, un toque decorativo. La calidez de tonos marrones, las plantitas al otro lado de cada ventana o cayendo desde macetas ubicadas en la cúspide de columnas que unidas por barandas lustrosas y doradas intentan fabricar un inexistente apartado. Uno más, tal vez muy parecido al “mío”.

Las fotografías del hoy y el ayer, lo que es posible se repita o no. Pero, también, a un clic de distancia una “Charla de café”. Uno de los ritos que hace años nos propusimos grabar, en un bar de Suipacha al 900 en Buenos Aires, con Roberto Fontanarrosa (¿Hace falta explicar quién era el “Negro’?) y Daniel Samper Pizano, periodista, escritor, humorista, docente colombiano radicado desde los 80/90 en España. Los temas seguramente livianos, unos, habituales, todos: fútbol, mujeres, música y amistad.

Cuídense.

Norberto Tallón

Twitter: @betotallon