Crucigrama: La casualidad y el amor…

Una historia - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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Así la cuenta ella…

En un instante el fuego me devoró en el metejón más increíble.

Encuentro casual en la fila para pagar un servicio, al menos yo, en el banco. La lentitud del trámite facilitó el cruce de miradas primero, palabras circunstanciales después, la charla de algunos minutos hasta que llegó el turno.

Pagó él, esperó a un costado, invitación a tomar un café. Me disculpé, no recuerdo la excusa, le di mi teléfono para hablarnos.

Me gustó la facha y la simpatía. Tuve ganas de más…  ¿Se entiende? Pero no en ese momento.

Un par de mediodías más tarde llamó. Dejó un mensaje y su número.

En definitiva me saqué “esas” ganas.

No sé, todavía, porque me guardé el párrafo acerca que era solo la oportunidad de alguna vez de algunas veces… Solo estar bien cada tanto.

Después, ya no pude.

Sábado a la tarde, especial y alejado de pasadas costumbres, me sumergió en un estado desconocido. No era sólo la intensidad y el placer del sexo, ni la buena onda, ni un compañerismo importante. ¿Era amor?

Era. Construimos citas en los ratos libres de ambos en la semana. En los ratos que podía escapar del trabajo, él de sus actividades. Nos reunían una comida, un café, un trago.

Sin darme cuenta, los fines de semana desplegaron en mi departamento un territorio fantástico para ser disfrutado sin límites. La mañana del sábado, primera etapa. Llegada para almorzar, quedarse hasta la noche que se continuaba en una salida. Volver y seguir hasta que el domingo optaba convertirse en anochecer.

Pronto, aparición desde última hora del viernes hasta la primera del lunes. Una formal pareja “Part Time” alimentando cada minuto con más pasión, comprensión, piel, sentimientos. Y ambos nos entregamos a la relación. Los algunos días le ganaron a los otros.

Una mañana llegó con un par de valijas más dos o tres bolsos.

La pareja era “Full Time”.

Norberto Tallón

Twitter: @betotallon