Crucigrama: La Plata

Las diagonales de Dardo Rocha – Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.

55 kilómetros al sudeste de la Ciudad de Buenos Aires, unos 8 kilómetros de su acceso a las costas del Río de la Plata en Punta Lara, La Plata es la capital de la Provincia de Buenos Aires en la República Argentina.

La ciudad central del Gran la Plata y, al mismo tiempo, parte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La capital provincial más cercana a la capital nacional. Fundamento político, administrativo y educativo de la provincia, a su vez el enlace de la zona urbana del citado Gran La Plata, que componen los partidos Berisso y Ensenada.

La fundó, el 19 de noviembre de 1882, el gobernador Dardo Rocha y su construcción se documentó fotográficamente por el fotógrafo, militar y ex combatiente de la Guerra del Paraguay Tomás Bradley. Entre 1952 y 1955, llevó en nombre de Ciudad Eva Perón (Desde la muerte de Evita hasta la Revolución Libertadora).

Es un claro ejemplo de “ciudad planificada” y su trazado es reconocido por un cuadrado perfecto en el cual se incluye un “eje histórico”, al igual que por el diseño de las diagonales que la cruzan, por sus parques y plazas.

La historia se remonta al fracaso del llamado “alzamiento porteño” de 1880, un último capítulo de las guerras civiles argentinas de continuos enfrentamientos, éste con la sucesión del presidente Nicolás Avellaneda y la federalización del territorio de la ciudad de Buenos Aires, por medio, significó, además, que la Provincia se quedó sin capital. Rocha, investido gobernador tras los hechos debía instalar su gobierno y administración en otro lugar. De los entonces existentes se inclinó por Ensenada conectado por el “Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada”. El 14 de marzo anunció la capitalización de ese municipio, aunque la decisión, ya, no era ubicarse allí sino el plan de emplazamiento de una nueva, a unos 10 kilómetros de la costa en las Lomas de Ensenada: terrenos de montes, lomas y bañados que iban a desaguar al Río de la Plata, por el Arroyo del Gato, adyacentes al pueblo de Tolosa. Para la traza y el sentido de la urbe, el gobernador convocó al Departamento de Ingenieros a cargo del ingeniero Pedro Benoit (Pedro Simón del Corazón de Jesús Benoit, hijo del agrimensor, arquitecto, ingeniero y urbanista nacido en Calais (Francia) y nacionalizado argentino Pierre Benoit, exponente de la primera generación de arquitectos neoclásicos rioplatenses, quienes trazaron los planos de la futura capital provincial.

Tal lo señalado en primer párrafo de esta columna ese 19 de noviembre de 1882, Rocha y el ministro Victorino de la Plaza, representante del presidente de la Nación Julio Argentino Roca, colocaron la Piedra Fundacional en una urna enterrada en el centro geográfico, hoy Plaza Moreno. Prontamente los primeros habitantes, cantidades de albañiles se ocuparon de las obras fundacionales. En junio del ’83 empezó la construcción del Palacio Municipal, un año después los poderes públicos se instalaron de manera definitiva en la nueva capital.

¡La construcción frenética en marcha! Enero de 1883. Masiva y simultánea de los grandes edificios públicos (Gobernación, Municipalidad, Legislatura, Ministerios y los cimientos de la Catedral) utilizando miles de obreros e inmigrantes, principalmente italianos. Durante el año, delinear las plazas públicas cada seis cuadras, la forestación masiva de tilos, plátanos y el esquema del Paseo del Bosque. 15 de abril de 1884: el Pasaje Dardo Rocha (originalmente la Estación de Trenes “19 de Noviembre”), eficaz conexión entre la nueva capital y el resto de la provincia. 22 de noviembre de 1884: Traslado definitivo de los tres poderes provinciales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) desde la ciudad de Buenos Aires a sus respectivas sedes definitivas en La Plata. Así la ciudad queda operando formalmente como la nueva capital de la provincia.

En mayo de 1883, seis meses más tarde la fundación oficial, se instaló la primera escuela para niños varones de primero y segundo grado: la Escuela primaria N° 1 “Francisco Berra” (pedagogo e historiador argentino). El “Obelisco de La Plata a los fundadores” fue la estructura levantada en la plaza con leyendas grabadas de contenido ideológico como: “Paz y Libertad”; “Orden y Progreso”; “Vías de Comunicación y Vida Municipal”; “Educación Común y Sufragio Libre”; “No basta odiar la tiranía, es necesario amar la libertad”.

El primer censo (1884) determinó habitaban la ciudad 10.407 personas, (8.779 varones y 1.628 mujeres), solo 1.278 eran argentinos y el resto extranjeros europeos provenientes en su mayoría de Italia, España, Francia, Portugal, Austria-Hungría y Reino Unido. En abril del ‘86 se declaró instalado el alumbrado eléctrico en la ciudad, que la convierte en la primera ciudad de Sudamérica con este servicio. A tan solo cinco años de la fundación surge, el 3 de junio de 1887, el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, que comenzó sus actividades deportivas con los dos deportes que forman su nombre: la gimnasia y la esgrima. Agosto de 1887: inauguración de los servicios de telegrafía y telefonía locales. Era posible la comunicación con Buenos Aires y Ensenada. En 1887, abre sus  puertas, el 19 de noviembre de 1890, con “Otello” la obra de Giuseppe Verdi, del Teatro Argentino que estuvo a cargo del arquitecto italiano Leopoldo Rocchi.

La primera línea de tranvía a caballo circuló en 1885, una flotilla compuesta por 8 coches cerrados, 10 jardineras, 25 zorras para carga y 254 caballos. Se desempeñaban  53 empleados y poseía un promedio de 30 000 clientes por mes. El camino primario llegaba, a través de 16 kilómetros, a Ensenada. 1892: primer ensayo del recorrido del tranvía eléctrico con trayecto bastante corto, por Avenida 7 desde calles 45 a 50. También primera ciudad de subcontinente en tener esa prestación.

El senador Rafael Hernández fundó, en 1897, la Universidad Provincial de La Plata, que sería nacionalizada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González. El 4 de agosto del mismo año se constituye el Club Estudiantes de La Plata. El crecimiento demográfico de La Plata fue excepcional, llegando en 1914 a ser la tercera ciudad del país con 137.413 habitantes, sólo superada por Buenos Aires y Rosario (Santa Fe).

Bajo la administración presidencial de Marcelo T. de Alvear (1922-1928), Enrique Mosconi, el presidente de la petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), construyó la destilería de La Plata, que fue la décima más grande del mundo. A finales del año ‘31 circulan las primeras unidades de transporte automotor y colectivo de pasajeros de la ciudad, regenteados por la empresa Argentina de Ómnibus.

La fundación de La Plata en 1882 estuvo profundamente influenciada por la masonería argentina. Tanto su fundador, como el diseñador y urbanista de la ciudad, el ingeniero Pedro Benoit, eran destacados miembros de la orden. Esto permitió concebir a la nueva capital no solo ser un centro administrativo moderno, sino también como un verdadero «templo a cielo abierto», con cantidad de geometría sagrada y simbolismo filosófico.

Dardo Rocha se inició a los 20 años de edad, en 1858, en la Respetable Logia «Constancia Nº 7» de Buenos Aires. Su red de contactos con la pertenencia a esa orden le otorgó un fuerte respaldo político de intelectuales y estadistas de la “Generación del 80” que compartían la misma filiación (tal como Domingo Faustino Sarmiento). Este lazo influyó notablemente en la designación de funcionarios con ideas afines en las primeras instituciones de la nueva urbe. Tal lo dicho anteriormente, el trazado fue encomendado a Pedro Benoit, quien había ingresado en la masonería en 1858 dentro de la Logia “Consuelo del Infortunio Nº 3”. Años después él mismo fundó la célebre Logia «La Plata Nº 80» en 1885, que reunía a gran parte de los funcionarios y constructores de la naciente capital.

La traza urbana rompió con el clásico modelo colonial español sumando principios geométricos de la ilustración y la masonería: El cuadrado perfecto, con formas y números vinculados a la numerología y proporciones armónicas de la orden masónica. Las diagonales y la escuadra: Las famosas diagonales principales (como la 73, 74, 79 y 80) se cruzan de manera exacta en el centro geométrico (Plaza Moreno) formando una gigantesca escuadra y un compás si se observa el mapa desde el aire. La ubicación de la luz: (El gran parque público) El Bosque, de la misma manera el estratégico lugar del Observatorio Astronómico. Los edificios de la Municipalidad y la Catedral se sitúan, frente a frente, en la plaza central, representando la perfecta separación y equilibrio entre el poder civil y el poder espiritual.

Dardo Rocha, menos conocido como Dardo Rocha Arana (Juan José Carlos Jacinto Dardo Rocha y Arana) nació (Entonces Confederación Argentina) y murió en Buenos Aires: 1° de septiembre de 1838/6 de septiembre de 1921 (Este domingo se cumplen 105 años). Abogado, político (Partido Autonomista Nacional), militar,   diplomático, periodista y docente. En su juventud actuó en las guerras civiles argentinas y con el rango de sargento mayor en la Guerra del Paraguay. Posteriormente se dio de baja del Ejército Argentino y fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires desde 1881 hasta 1884, asunto éste ya contado. Pero tanto ni esos ni otros podrían ser expuestos debidamente, por ello, a continuación habrá solo algunas muestras, ante la duda que alguna quede en el teclado, un resumen casi a modo de títulos sobre el resto de su vida y obra. Su padre, Juan José Rosendo Rocha, militar y hacendado y su madre Juana Josefa de la Trinidad Arana Olivera. Emigró antes de tener un año, a Montevideo en el Uruguay, con su familia de ideas unitarias y antirrosistas. Estudió en el Colegio Republicano. Ingresa a la Universidad  (1853) y hace la traducción de una pequeña novela que remite al periódico montevideano “El Recuerdo” abriendo su participación en el periodismo. Pasados cuatro años lanza, con Felipe Varela y Juan Chassaing, una publicación combativa: “La Nueva Regeneración”.

Cursa estudios académicos, ya de vuelta en La Argentina, en el Colegio Central y latín en el convento de San Francisco, en que, asimismo, se dictaban clases del “Departamento de Jurisprudencia” de la Universidad de Buenos Aires y en el ‘55 cursa el primer año de Filosofía. Es designado oficial primero de la Biblioteca Pública de Buenos Aires. Comienza su incursión en las letras en 1857, con un pequeño ensayo biográfico sobre Bernardino Rivadavia.  En 1863 presentó su tesis doctoral en jurisprudencia sobre Derecho Constitucional que titulada “La ley Federativa”. Al ser aprobada, obtuvo la graduación de doctor en abogacía el 28 de mayo del mismo año, aunque el título se lo entregarían cinco años después. Casi inmediatamente ingresa a la “Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia”.

Como militar participó en la guerra entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires. Al principio, con el grado de subteniente segundo, designado secretario del coronel Antonio Susini quien fuera el jefe de la Escuadra de la Compañía de Cazadores del 2º Batallón del Regimiento N° 1 de Guardias Nacionales de Infantería. Al restablecerse la paz, en 1860, fue nombrado fiscal especial de Marina. Actuó en la batalla de Pavón con el grado de teniente primero de la antedicha compañía en 1861. Nombrado en el ‘62, secretario militar del general Juan Andrés Gelly y Obes (ministro de Guerra y Marina), Oficial primero de la Secretaría de Negocios Constitucionales en un recién organizado Ministerio del Interior. Para incrementar sus entradas de dinero, se une a la conducción, en Buenos Aires, del “Colegio de Mayo”, junto a Eduardo Wilde, Antonio Zinny y Luis José de la Peña, y se transformó en docente. Ejerce su primer cargo político: diputado en la legislatura de Buenos Aires el 27 de marzo de 1864 pero, nuevamente, la milicia lo llama a las filas. Con el rango de sargento mayor participó en la Guerra del Paraguay (o de la Triple Alianza) y combatió en las Batallas de Tuyutí, Pehuajó, Estero Bellaco y Curupaytí, en que fue gravemente herido.

Luego de esa  contienda, fue nombrado miembro de la Cámara de Representantes. En 1868, designado por el entonces gobernador bonaerense Adolfo Alsina como oficial mayor del ministerio provincial, enseguida ministro interino de Hacienda de la Provincia de Buenos Aires y un enviado confidencial ante el gobierno del Paraguay para las negociaciones de paz con dicha república. En 1872, elegido diputado al Congreso Nacional. Al año de haberse casado, fue elegido senador nacional. Durante esta etapa tomó medidas de gran importancia, con el objetivo de mantener la estabilidad y el orden, hizo triunfar el voto público en las elecciones. Por otro lado, desplegó algunas iniciativas, como el cuidado a la navegación del río Bermejo y la protección aduanera de las industrias nacionales. Debido a la situación de guerra con Chile, dotó al ejército nacional de armamento y artillería para obtener la paz. En 1870 formó parte de la convención que reformó la Constitución de la Provincia de Buenos Aires de 1854.

El renombre y prestigio adquirido en la provincia de Buenos Aires, hizo que lo elevaran al cargo de gobernador de la misma el 1º de mayo de 1881, luego de rechazar un ministerio ofrecido por el general Julio Argentino Roca. Entre el 12 de octubre de 1881 y 24 de abril de 1884 fundó las ciudades de Necochea, Coronel Vidal, Pehuajó  y Tres Arroyos. A su vez programó la construcción de los puertos de Ingeniero White, Mar Chiquita y Ensenada.

Una de sus últimas actuaciones políticas, 10 de febrero de 1911, es la de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en la misión especial ante el gobierno de Bolivia, cumpliendo la delicada misión de reanudar las relaciones diplomáticas binacionales.

¡Cuánto hablar de fundaciones, desde ciudades, lugares específicos a lo necesario para que el progreso hiciera una vida mejor!

A un clic de distancia, “La Plata: la ciudad considerada la más perfecta de Latinoamérica”. La narración acerca cómo nació La Plata, por qué fue diseñada desde cero como una ciudad modelo, sus mayores aciertos urbanísticos… y lo qué falló o desvió del plan perfecto que sus creadores imaginaron. Un proyecto que aspiró a ser el futuro de Argentina y que, más de 140 años después, sigue generando admiración en todo el mundo. No es solo una ciudad: es un experimento urbano monumental. Publicado por “La Otra Cara del Mapa” en su sitio de YouTube. Duración: 11’56”.

Nada ya es suficiente. Cuídense mucho, muchísimo más, como no lo han hecho nunca antes, cada día amanece con más de lo que sea. Una vidriera tan irrespetuosa  e incomprensible que, ni el genio de Discepolín, hubiera imaginado.

Norberto Tallón