No es una noticia. Han pasado más de 48 horas. Sin embargo esto es lo que hoy debo escribir…
Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945, en Gallipoli (Italia), y nos dejó, aquí en la Ciudad Porteña de Buenos Aires, este 7 de octubre. Lo supe a las 14,50 cuando leí el Whatsapp de Mariana, su mujer, que decía: “Se nos fue”…
Y Dolor no fue una palabra…
Del suceso se ha escrito, dicho y emitido en todos los medios, con los obituarios habituales, con más o menos empatía, espacio o tristeza. Prácticamente todos coincidiendo en la grandeza de su arte, su personalidad, su compromiso.
Por eso no voy a repetirme en ello, ni esta columna será escueta, sin el contenido de otras. Solo voy a contar algunas pocas cosas (disculpas) y, personales…
Nos conocimos, en persona, en el backstage del B.A.Rock de 1982, poco más de 44 años atrás, cuando me “encaró” preguntando por qué no le hacía un reportaje para el programa de entonces y ahí mismo, un rato después, fue el primero de tantísimos en el pasar del tiempo.
En casa, en Caballito, en la suya, en San Telmo, en distintos bares, básicamente de Barrio Norte (donde estaba entonces la radio) o el Centro, muchos de ellos que ya no existen, basta citar La Paz y el Ramos, como ejemplos.
En muchas ocasiones cafés ya programados, en la oficina/estudio de Reconquista (aquí mate), para charlar un rato, otras cuando se aparecía a las cinco de la mañana en la puerta de Rivadavia, Arenales casi Pueyrredon. También compartimos el signo zodiacal… dos arianos en el mundo.
Charlamos, además de la música, el trabajo, el país, entre infinidad de cosas, pero en especial de la Vida y Dolor, tampoco era solo una palabra.
Repetida en el tiempo hubo una frase del Tano que resonó y resuena en mi cerebro: ¡Todavía no hicimos lo mejor! Una verdad indiscutible y, quizás, por eso además del alma… Dolor no es una palabra.
A un clic de distancia, solo para escucharlo un poco más, una conversación telefónica en la trasnoche/madrugada del 17 de enero de 2010, me contaba de los siguientes y constantes proyectos y emprendimientos, de esas vacaciones y su familia… Es solo un fragmento. Está también publicado en YouTube.
Dolor no es una palabra… y yo no tengo ninguna más que estás que repito cada semana y que tal vez él compartiera, por lo menos en parte.
Nada ya es suficiente. Cuídense mucho, muchísimo más, como no lo han hecho nunca antes, cada día amanece con más de lo que sea. Una vidriera tan irrespetuosa e incomprensible que, ni el genio de Discepolín, hubiera imaginado.
Norberto Tallón










