Aparece en el momento que el Sol vive su Equinoccio primaveral (en esta parte del mundo al Sur del Ecuador) y que comienza, día tras día, a brindar más intensidad, el verde y el color, por naturaleza y costumbre, ganan sus espacios (Si el Fenómeno “El Niño” y su batería de desastres pronosticados no interpone objeciones).
A principios del Siglo XX, cuando se instauró el Día del Estudiante, desde el 21 de septiembre de 1902, no tenía nada ver con el “estudiante en sí”, pese a ello pronto, obviamente, se transformó en la tradición que conocemos. El hecho que realmente lo motivó fue la gestión y actuación de un estudiante, presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (Salvador Debenedetti) para que esa fecha se homenajeara la repatriación de los restos, en 1888, de Domingo Faustino Sarmiento, desde El Paraguay a La Argentina.
Tras el apunte histórico poco difundido, como suelen manifestar los españoles “¡Al lío!”. El día del comienzo de la primavera (nuestra primavera austral), este año es este lunes. Sirve. si vas a la escuela en la mañana, para que se haga más llevadero, por el clima y en cualquier caso el menor tiempo faltante para las vacaciones, el momento en que, poco a poco, se “va” la ropa de abrigo y “entra” la remera, la comodidad de ropa más liviana en general. Y, naturalmente, las pequeñas, repetidas y especiales cosas que regala la primavera.
La celebración ha estado y está (quizás menos de un tiempo a esta parte) muy aceptada y compartida por sus principales protagonistas, más allá de la denominación, por la mayoría de los jóvenes, que la convirtieron en una jornada que debe o debiera tener “ingredientes” básicos: volcarse al aire libre de los espacios públicos, la música, la diversión y el encuentro social.
A partir del asueto escolar la puerta está abierta al multitudinario festejo. Las tradiciones más populares, pueden variar por la edad de un chico de secundaria o una estudiante universitaria, parecen seguir siendo: el tradicional y clásico picnic que seguramente va incluyendo y excluyendo elementos. Tal vez una guitarra, mate y algunos sándwichs y facturas son, casi, inalterables. También se hizo habitual la organización de recitales o conciertos en vivo con organización propia o de municipios, asociaciones, etc. Distinto tipo de competencias: Freestyle, running, bicicletas, entre otras… y el “fulbito”, claro, más que las chicas están en el juego.
¡Ah! No se olviden… Regalar flores… y, sobre todo, eternamente habrá una flor para alguien especial.
En la Ciudad Porteña de Buenos Aires hay lugares legendarios y populares: Los bosques de Palermo con la atracción de El Rosedal y el Jardín Japonés, por simple ejemplo. Asimismo los parques: del Centenario, Avellaneda, Chacabuco y un sector de la Costanera Sur.
En el conurbano bonaerense y el resto del AMBA múltiples plazas y áreas de esparcimiento, con diferente pero importante grado de raigambre en cada uno de los puntos de reunión.
El resto de La Argentina provincias y ciudades poseen “infaltables” acontecimientos. Fiesta Nacional de los Estudiantes en Jujuy. Por Córdoba la Fiesta de Primavera sin alcohol en Villa Carlos Paz y la Fiesta del Lago en Embalse. Concentración, normalmente, masiva en el Parque General San Martín, en la capital de Mendoza, y un “Mood” en algunas ciudades como Guaymallén.
Se mencionaba a los picnics que, más o menos, poseen la misma dinámica histórica: ¿Quiénes integran el grupo? (Definir si es con los compañeros del colegio, el barrio, el bar…) El sitio específico, equipaje y equipamiento elemental de acuerdo al plan trazado, punto de encuentro, viaje, actividades. La consecuencia son anécdotas, muchas, irrepetibles, alguna que otra “frustración”, a veces, “sentimental”.
En cada ocasión, indudablemente, se van creando, inventando, sumando detalles, formas que van conformando el “Update” ritual de la jornada y las por venir.
Está claro que el ya no ser estudiante no resta la posibilidad de gozar de la estación, por ello, y pese a lo ajetreado que pueda ser, muchos se reunirán con sus amigos. Quizás intentando una “escapada” como entonces o programar una comida, un trago que los una, que impida que el trajín se los “prohíba”… o sencillamente para recordar cuando planeaban una tarde o noche con buena compañía, Lavalle y/o Corrientes tenían cines. Ver el río desde al Costanera, sentarse en el césped de Plaza Francia para meditar o charlar con alguien. Caminar por caminar con el disfrute del sol en los ojos, o los anteojos oscuros, luego de hacer brillar las ramas de los árboles.
Y para quienes se están a alistando para las siguientes horas o los que ya lo vivieron ayer, anteayer, o antes-antes…porque se afirma, en más de una ocasión, que el amor no tiene día, ni hora, ni minutos…
El romance, al menos, de inicio primaveral, aparecido entre el verde y la luz. Una sensación de “tocar el cielo con las manos” en un solo instante. Un “territorio” para vivir, sin dejar ninguno de todos y cada uno de los segundos inolvidables…
La atracción hacia la otra parte… Finales o continuidades no son previsibles, alegría o tristeza y pormenores que tienen constante “boleto de vuelta” a la memoria… Ese amor-romance extendido a lo largo de solo unos cuantos días, una o tantísimas semana a transitar, ¿meses?, y, por qué no, llegue, al menos, hasta la próxima primavera…
Elijan bien a quién y de quién reciben esa flor… ¿Por qué no… un beso?
A un clic de distancia, Un video, poco más de diez minutos, “¿Cómo se vive la Primavera en Buenos Aires? Lugares gratuitos para visitar”, una interesante y útil “guía” para la circunstancia. Publicada en su sitio de YouTube por “The Curious Jacquis”. Aclaración Necesaria: fue realizado en 2023, por lo que, aporta sin duda color y costumbrismo, pero… no hay posibilidades que esté lo que surgió a posteriori y tampoco que sigan existiendo todas las opciones citadas y FUNDAMENTAL: puede lo que era GRATIS ya NO LO SEA.
Nada ya es suficiente. Cuídense mucho, muchísimo más, como no lo han hecho nunca antes, cada día amanece con más de lo que sea. Una vidriera tan irrespetuosa e incomprensible que, ni el genio de Discepolín, hubiera imaginado.
Norberto Tallón










