Crucigrama: Temprano en la mañana…

… Hace un cuarto de siglo - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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1° de diciembre, como este domingo, de 1994. Estadio Nacional de Tokio en Japón. Final de la XXXIII Copa Intercontinental de Clubes, hoy Copa del Mundo. Arbitra el colombiano José Torres Cadena, los asistentes son el surcoreano Park Hae-Yong y el japonés Hiroshi Fukuda. Juegan, ante unos 48.000 espectadores, los ganadores de la entonces Liga de Campeones de la UEFA (Ahora Champion’s League) y la “Libertadores de América: Milán de Italia y Vélez Sarsfield de La Argentina.

Mirar, desde la óptica (la mía por ejemplo) de un velezano el lado de “enfrente” asustaba.

El equipo guiado técnicamente por Fabio Capello venía de obtener los últimos scudettos del Calcio y muchos de sus integrantes, meses antes, ser subcampeones de la Copa del Mundo de Estados Unidos. Capitaneados por Franco Baresi aparecían Tassotti, Costacurta, Paolo Maldini, Marcel Desailly, Donadoni, Massaro y Savicevic, entre otros.

Aquí, con la televisión como único vínculo informativo (no hubo relato radial) con Fernando Niembro y el “Bambino” Pons, despiertos y atentos a las 7, ¿quién pudo dormir?. La “V Azulada”: Carlos Bianchi al frente, construyendo su propia crónica de títulos, con nombres conocidos por nosotros, anónimos internacionalmente que jugaron todo el encuentro; Trotta con la cinta de capitán, “Coio” Almandoz, Sotomayor, “Pacha” Cardozo, “Pepe” Basualdo, el “Negro” Gómez, Bassedas, “Tito” Pompei, “Turu” Flores, el “Turco” Asad y el inmenso José Luis Félix Chilavert.

A los 5 minutos del segundo tiempo estallan sillas, sillones, banquitos, vuelan almohadones y todo lo que pudiera tomar la altura de los gritos de festejo, con centro geográfico en el barrio porteño de Liniers, después de una infracción en el área de Costacurta, Roberto Luis Trotta abre, con un tiro desde el punto del penal, el marcador.

58 minutos. Con toda su alma, fuerza y juego, Omar Andrés Asad ingresa otra vez en la zona defensiva milanesa, balón al fondo de la red. El segundo gol. Resultado final. 2-0.

“El Fortín”, trascendía largamente la historia desde las calles Basualdo y Schmidell en Villa Luro, era esa noche “el mejor del mundo”.

Para la estadística, los perdedores hicieron dos cambios. Hubo 7 amonestados (3 de Milán  y 4 de Vélez). Dos expulsados: a los 58 minutos el arquero suplente velezano Sandro Guzmán y, a cinco del final, Alessandro Costacurta.

Ruego disculpen mi falta de imparcialidad. No me avergüenza, todo lo contrario.

El Vélez de Bianchi (desde allí ligado a múltiples triunfos) es tan querido como los propios colores. Lejos su manera y trayectoria, por eso el afecto y admiración, de Míster Panamá Papers (ver libro “Panamá Papers” de Santiago O’Donnell” y buscar Gabriel Heinze), el “soberbio” que no merecemos.

A un clic de distancia los goles de aquella mañana, que en realidad era noche…

Norberto Tallón

Twitter: @betotallon