El buen refugio

Por Alejandro Casas, especial para DiariodeCultura.com.ar.

árbol-gigante

Con los ojos posados

en el follaje frondoso

de un árbol

dejo mi mente en blanco,

escucho el susurro del viento

y el canto de algún pájaro.

El árbol también me observa,

los dos nos estamos mirando,

somos parte de la naturaleza,

pasajeros efímeros

del tiempo que no cesa.

Yo lo miro y le formulo

preguntas sin respuestas:

“¿Adónde va este mundo?”

“¿De dónde vienen mis penas?”

Y si existe un buen refugio

que a mis sueños proteja.

De pronto el árbol responde:

“Tus penas son de este mundo,

piezas de la interminable rueda.

Escucha el canto de los pájaros

y allí encontrarás respuestas”.

“Respecto del buen refugio,

ya lo has encontrado,

lo tienes cerca,

en el follaje de mis brazos,

en el susurro de mis hojas

y en el canto de los pájaros.

Simplemente, sueña”.

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Alejandro Casas es Abogado, docente universitario, escritor.