Un argentino en Brasil en la Triple Frontera: San Ignacio Mini

Vestigios de la evangelización jesuita. Por Alberto Antonio Curia, desde la Triple Frontera, especial para DiariodeCultura.com.ar

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Estimado lector, si usted viene desde el sur de nuestro país hacía la zona de la triple frontera, con destino a las Cataratas del Iguazú, por la Ruta Nacional N°12, le proponemos hacer una parada en el pueblo de San Ignacio, cuyo principal atractivo son las Ruinas Jesuitas, distantes 64 km de Posadas, la capital misionera.

Gráfico de las Ruinas de San Ignacio | Ciudadanos | La Voz del Interior

Aun cuando restan 245 km para arribar a la tierra de las cataratas, es allí, donde desandamos la historia y observamos la creación de los padres José Cataldino y Simón Maceta, enviados por la Compañía de Jesús (Orden religiosa de clérigos regulares de la iglesia católica, fundada en 1534 por Ignacio de Loyola), en el año 1610, cuya misión era la de evangelizar a los nativos guaraníes.

San Ignacio Mini posee un estilo barroco-guaraní, así se lo denomina, y ese particular complejo acabó de ser construido en 1696, y se estima que en 1715, unas 4000 personas vivían en el lugar. La cercanía con el rio Paraná, les permitió una estrecha relación con otras reducciones de la región.

Misiones Jesuítas San Ignacio Miní, Argentina, María Jesús De la Cerda - Casiopea

En los vestigios de esta misión, se observan la que fuera la plaza de armas, (actual patio central), el cabildo, iglesia, las viviendas de los religiosos y nativos, hospital, talleres, colegio, almacenes y cementerio. Todo esto formaba parte de una construcción que daba forma a un incipiente poblado. En la mayoría de las construcciones se utilizó asperón rojo, una piedra de origen local.

San Ignacio estrena nuevo Centro de Interpretación Jesuítico-Guaraní - MisionesOnline

En la entrada principal se encuentran dos imponentes muros de grandes piedras rojas que, desafiando al tiempo, siguen erguidos. Fueron tallados con imágenes de ángeles, flores y palomas.

San Ignacio Miní: ruinas de una misión jesuita guaraní - Guía de Viajes

La vida social de la misión era como en cada pueblo fundado posteriormente, en torno a la plaza central, pero la más impresionante y visitada del paseo dentro de San Ignacio Miní, iglesia que fue concebida con 74 ms de largo y casi 30 de ancho y que en sus orígenes ostentaba 15 ms de altura. En la actualidad, sus muros laterales alcanzan los 10 ms.

El museo ubicado a la entrada a las ruinas guarda restos arqueológicos de inmenso valor cultural, piedras talladas, herramientas e instrumentos musicales. Allí, existe una maqueta con la que fuera la distribución urbana de la reducción y como hecho curioso la estructura denominada “Cotiguazú”, que era la residencia de viudas, ancianos y huérfanos quienes eran sustentados por toda la comunidad.

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En el año 1767 el Rey Carlos III de España, expulso a los jesuitas de América y eso marcó el final de la evangelización a los nativos. Las misiones fueron abandonadas y la naturaleza se encargó de cubrirlas con su inmensa vegetación.

En 1817, las tropas paraguayas derribaron gran parte de estos edificios. Fue recién en 1940 que se comenzaron a restaurar y a proteger.

TRABAJOS DE CONSERVACIÓN EN UN SITIO DE PATRIMONIO MUNDIAL: LA MISIÓN JESUITICA-GUARANÍ DE SAN IGNACIO MINÍ

Actualmente, pueden ser visitadas para adentrarse en la historia de los padres jesuitas y el pueblo originario guaraní y se recrea gran parte de esta historia, de algo más de 400 años, con un espectáculo con show de luces, imágenes y sonidos.

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Alberto Antonio Curia es Periodista y Consultor Turístico
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