El negocio de los cines en pandemia, una película que mete miedo

Reabrieron el 56% de las salas del país, con muy poco público. Advierten que muchas están al borde de la quiebra.

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El negocio de los cines tiene un guión de terror. Obligados a cerrar durante un año por la pandemia, retomaron la actividad en Capital y GBA hace apenas una semana, lo que produjo cierto alivio a los propietarios de las grandes cadenas. El panorama de las salas independientes del interior es francamente desolador. En la industria advierten que muchas están al borde de la quiebra por las deudas acumuladas y la falta de público. «La crisis nos afecta a todos, la situación es muy difícil y la reactivación es muy lenta«, se lamentó Gabriel Feldman, CEO de Multiplex y vicepresidente de la FADEC, una de las cámaras sectoriales.

Feldman asegura que la FADEC, que representa a los cines nacionales, perdió el 25% de sus asociados en 2020. «El dato ilustra lo que implica estar un año entero cerrado, sin ingresos, pagando impuestos, servicios y salarios«, describe. La reapertura gradual de las salas, con un tope máximo del 30% para evitar contagios, se produce en un momento crítico, con la cadena de pagos prácticamente rota y la llegada a cuentagotas de las películas más taquilleras y esperadas del año. «Es una crisis mundial y las cadenas internacionales también lo sufren en sus países de origen», completa Leonardo Racauchi, apoderado de CAEM (Cámara Argentina de Exhibidores Multipantallas).

En el país coexisten los dueños de los grandes complejos, como Hoyts-Cinemark, la mexicana Cinépolis (ex Village), Showcase, Cinemacenter y Multiplex. Y un universo muy fragmentado de cines independientes, en su mayoría pymes. «Este es un año de transición, pero venimos de la nada total, porque 2020 fue un año perdido. Ahora, la flexibilización para poder operar de las salas servirá para afrontar deudas y pagos, pero habrá que ver qué pasa en la próxima temporada de invierno«, interpreta Diego Bachiller, CEO de Cinépolis, dueña de 10 complejos en todo el país.

Los cines fueron las primeras víctimas de la pandemia en todo el mundo. Eso produjo retrasos y postergaciones de estrenos considerados «tanques», que recién ahora se están distribuyendo. Ya se exhiben títulos como La Noche Mágica, Tennet, Monster Hunter y Tom y Jerry. ¿Cuánto público acudió al cine en la reapertura?: apenas 107.761 espectadores en todas las salas operativas del país (el 56% del total). La cifra contrasta con los 641.940 localidades vendidas en los mismos días de 2019, según datos de Ultracine. La expectativa está puesta en otras apuestas fuertes, como Rápido y Furioso 9, Wonderman, Cruella, Black Widow, Hotel Transilvania y El Conjuro.

Sin embargo, la gran promesa del año «Minions: nace un villano», se postergó para 2022 por decisión del estudio Universal. «La reapertura es positiva pero hay temas que no podemos controlar y una de ellas es la evolución de la pandemia. La otra es el estreno de las películas y lo que ocurre en países donde se toman esas decisiones, como los Estados Unidos», explica Racauchi.

Habitualmente la taquilla, coinciden en el sector, depende de las producciones. Ahora está la reacción de la gente frente a los temores de asistir a una sala de cine en la era del coronavirus. Feldman sostiene que, con los protocolos vigentes, con las salas ventiladas y el tope del 30% de ocupación, «el cine es mucho más seguro que ir a un restorán, una estación de servicio o un gimnasio«. Bachiller dice que en estos primeros días de actividad, «la gente respondió en un término medio entre lo que proyectábamos y lo que pasó. Algunas funciones se ocupa el 30% y otras, no. El temor existe, pero poco a poco se irá comprobando que los cines son seguros», opinó.

Con los permisos parciales, están habilitados 147 de los 264 cines que hay en el país. En la industria creen que la actividad se normalizará recién el año próximo, todo supeditado a lo que ocurra con la pandemia y el proceso de vacunación de la población. Mientras, en el sector consideran que las reaperturas representan un alivio para sus balances y posibilita cancelar deudas y pagos atrasados a proveedores y al propio Estado.

Fuente: Clarín