La Semana de la Moda de Milán ya puso en marcha su calendario de primavera-verano 2027 y, en las primeras pasadas, dejó una serie de claves que empiezan a ordenar la conversación de la temporada. Hasta el 28 de septiembre, la ciudad reúne 230 actividades entre desfiles, presentaciones y encuentros de la industria.
La falda aparece como una de las prendas con mayor presencia, en largos, volúmenes y materiales diversos. También vuelven las transparencias, las siluetas con referencias retro y los acabados artesanales, desde bordados y apliques hasta piezas construidas con una impronta más manual.
El primer día, el 22 de septiembre, expuso una idea que atravesó varias propuestas: tomar prendas familiares y desplazar su función. Un corpiño deja de ser una pieza interior y se lleva bajo un abrigo; una falda de aire clásico se combina con cuero; los tejidos densos se cruzan con géneros livianos y casi imperceptibles.
No hay, por ahora, una única silueta dominante. La moda italiana propone contrastes: sensualidad y estructura, ornamento y crudeza, códigos del guardarropa tradicional y fórmulas de styling menos previsibles. Las pasarelas recién empiezan, pero la semana ya instaló algunas de las prendas y combinaciones que podrían definir el próximo verano.
Las transparencias y la lencería expuesta funcionan como capas superpuestas en vestidos y faldas para generar volumen (REUTERS/Alessandro Garofalo)
La falda desplaza al pantalón en el comienzo de la temporada
La principal novedad que se vio hasta ahora es el protagonismo de la falda. La prenda apareció en todas las salidas del desfile de apertura, con 63 interpretaciones distintas. Hubo faldas plisadas, rectas, cruzadas, de tubo, minifaldas y modelos hasta la rodilla.
No se trata de una vuelta literal a un solo modelo. La tendencia está en la variedad: una misma prenda cambia de carácter según el largo, la tela y la forma de llevarla. Algunas piezas se ven estructuradas y pesadas; otras tienen movimiento o se ciñen al cuerpo.
Esa amplitud permite pensar la falda como un elemento cotidiano que puede pasar de una combinación con punto a otra con cuero o con prendas interiores a la vista.
El diseñador Giorgio Armani cerrará el programa presencial de desfiles el domingo 27 de septiembre (REUTERS/Alessandro Garofalo)
La falda midi aparece como una de las siluetas más visibles, aunque no desplaza por completo a las versiones cortas. Las minifaldas se incorporan con capas superiores más largas, mientras que los largos hasta la rodilla se asocian con zapatos de taco y prendas de parte superior reducidas.
El efecto no es romántico ni estrictamente formal: busca tensión entre una prenda clásica y una composición más irregular.
Los corpiños visibles se combinan con prendas de calle
Vogue World Milano inició sus actividades en la Galleria Vittorio Emanuele II con un debate sobre artesanía y tecnología (REUTERS/Claudia Greco)
Otra clave del inicio de la semana es el lugar que toma la lencería. Los corpiños visibles se llevan solos o debajo de tejidos, chalecos y chaquetas. En vez de reservarlos para una estética nocturna, las combinaciones los acercan a prendas asociadas al día a día, como un suéter, una camisa liviana o una campera de cuero.
Este recurso pone el foco en el torso, mientras la falda sostiene el peso visual de la silueta desde la cintura hacia abajo. La relación entre ambas partes no responde a una fórmula única. Hay conjuntos que reducen al mínimo la parte superior y otros que construyen varias capas. En ambos casos, la piel deja de ser un detalle ocasional y pasa a formar parte del conjunto.
Las transparencias acompañan ese movimiento. Géneros livianos permiten que se vea la ropa interior o que una prenda se perciba por debajo de otra.La muestra Dalí y la moda abrió en el Palazzo Reale como parte de las propuestas culturales paralelas al evento (REUTERS/Claudia Greco)
Los bordes sin terminar cambian el aspecto de las prendas
Los acabados irregulares también ganaron visibilidad. Cinturas aparentemente incompletas, dobladillos intervenidos, satén cortado y cuero con aspecto desgastado proponen una estética que evita la pulcritud absoluta. La imperfección se usa como decisión de diseño, no como descuido.
En ese registro, la ropa conserva referencias reconocibles, pero altera su terminación. Una falda plisada puede presentar un borde que parece desarmado; una pieza de satén puede incluir cortes; una chaqueta puede tener una textura envejecida. Estos detalles modifican prendas de base tradicional sin exigir una silueta completamente experimental.La Semana de la Moda de Milán reúne más de 200 actividades hasta el 28 de septiembre (REUTERS/Alessandro Garofalo/File Photo)
Las flores también aparecen lejos del estampado convencional. Hay aplicaciones y adornos florales sobre faldas y otras piezas, en algunos casos junto a cristales o lentejuelas. El brillo existe, aunque se concentra en detalles y no cubre todo el conjunto. Esa combinación de ornamento y materia más áspera sostiene una de las tensiones visuales del arranque milanés.
El aire retro convive con accesorios de líneas nuevas
La moda que se ve en Milán recupera elementos asociados a otros períodos, sobre todo en chaquetas de cuero, bolsos de formas compactas y faldas de largo medio. Pero la referencia retro no llega como una reproducción exacta. Se actualiza con cortes asimétricos, proporciones desplazadas y accesorios que evitan una lectura nostálgica completa.Las propuestas mezclan tejidos pesados, géneros livianos y prendas superpuestas (REUTERS/Stephane Mahe/File Photo)
Los bolsos muestran siluetas de apariencia vintage y asas largas, mientras que las gafas se alejan de los marcos clásicos con líneas menos regulares. El enfoque de la apertura estuvo en reconstruir la falda mediante materiales, cortes y detalles de superficie.
Así, la tendencia inicial no depende de una prenda nueva, sino de volver a mirar prendas habituales. Una falda, un corpiño, una chaqueta de cuero o un tejido de punto se transforman por la manera en que se combinan y por sus terminaciones.
La Semana de la Moda de Milán se extiende hasta el 28 de septiembre con más de 200 actividades, entre desfiles, presentaciones y eventos. El calendario oficial de la Camera Nazionale della Moda Italiana incluye nuevas pasarelas durante los próximos días, por lo que las tendencias que surjan de esas colecciones podrán confirmar, ampliar o contradecir las señales de la apertura.
De Jennifer Lopez a Monica Bellucci: los vestidos que marcaron la noche de Milán
La gala de Vogue World 2026 reunió a actrices, modelos y artistas en la Galleria Vittorio Emanuele II, con diseños negros, lentejuelas y guiños a la tradición italiana
Las actrices Jennifer Lopez y Monica Bellucci lucieron vestimentas de color negro durante sus respectivas apariciones públicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La alfombra roja de Vogue World 2026 reunió en Milán a intérpretes, modelos y figuras de la moda con propuestas vinculadas a la tradición italiana. En la Galería Vittorio Emanuele II, el negro funcionó como eje de varios estilismos.
Cada invitado lo llevó hacia códigos distintos: desde el vestido de noche de Jennifer Lopez hasta el minivestido de Chisa. La quinta edición del encuentro puso el foco en la artesanía y en el diálogo entre el legado de las casas italianas y las nuevas formas de vestir
La selección de invitados dejó ver siluetas de líneas definidas, accesorios de presencia medida y una preferencia por construcciones que alternaron la sastrería con la ropa de noche.
La cita se celebró este martes, en el inicio de la Semana de la Moda de Milán, y convirtió el histórico pasaje comercial en escenario de una pasarela y de la llegada de sus asistentes.
Monica Bellucci apostó por un registro nocturno de líneas sobrias
Monica Bellucci exhibió un estilismo nocturno de tono oscuro y líneas alargadas en la apertura de la Semana de la Moda de Milán (Independent Photo Agency/Alamy Live News)
Monica Bellucci se sumó a la alfombra roja con una propuesta que se mantuvo dentro de un registro nocturno y de presencia contenida. El conjunto privilegió una silueta alargada y un tratamiento oscuro, una elección coherente con una noche dedicada a las casas y oficios que han definido buena parte de la identidad de la moda italiana.
La actriz prescindió de recursos estridentes y dejó que la construcción de la prenda ordenara el estilismo. El resultado se apoyó en la caída del tejido y en la proporción vertical, con accesorios que acompañaron el conjunto sin desplazarlo. El negro volvió a ser uno de los códigos más repetidos de la alfombra roja, aunque en su caso se presentó desde una lectura clásica.
El peinado y el maquillaje completaron una imagen de acabados pulidos, sin contrastes de color que interrumpieran la unidad visual. Bellucci llevó el look hacia un terreno formal que dialogó con la arquitectura de la Galleria y con el tono de la convocatoria.
Alexa Chung combinó una silueta precisa con accesorios discretos
Alexa Chung eligió un vestuario de silueta definida que combinó el equilibrio en el corte con complementos discretos (Manuele Mangiarotti/ipa-agency.net/ipa-agency.net/Sipa USA)
Para la escritora británica Alexa Chung, la llegada a Vogue World se organizó alrededor de una silueta definida y de elementos que aportaron contraste sin recargar el conjunto. Su look se distinguió por el equilibrio entre la prenda principal y los complementos, con una composición que evitó acumular texturas o colores.
La presentadora y diseñadora de 42 años suele incorporar referencias de distintas décadas en sus apariciones públicas, pero en Milán la lectura se mantuvo controlada. El vestuario se sostuvo en el corte, en el ajuste y en la relación entre las piezas, mientras que los accesorios aportaron un remate funcional.
El resultado se integró en una alfombra roja donde convivieron conjuntos de archivo, diseños actuales y creaciones realizadas para la ocasión.
Jennifer Lopez llevó un vestido negro de Dolce & Gabbana con lentejuelas
Jennifer Lopez asistió a la alfombra roja con un vestido negro de Dolce & Gabbana elaborado con corsé, falda de tul y bordados de lentejuelas (Manuele Mangiarotti/ipa-agency.net/ipa-agency.net/Sipa USA)
Jennifer Lopez llegó con un vestido negro de Dolce & Gabbana construido sobre un corsé y una falda de tul. Las lentejuelas delinearon el cuerpo de la prenda y aportaron brillo sobre la superficie oscura, sin alterar el predominio del negro. La cantante y actriz completó el conjunto con guantes largos transparentes y zapatos de punta.
Las joyas en tonos turquesa introdujeron el principal acento de color. El contraste entre las piedras y el vestido concentró la atención en el escote y el rostro, mientras que el cabello suelto, con ondas, mantuvo una línea más relajada frente a la estructura del corsé. El vestido combinó tul, bordados de lentejuelas y guantes de ópera transparentes.
La elección de Lopez se vinculó de forma directa con la tradición de la firma italiana en la ropa de noche. La intérprete apareció acompañada por los diseñadores durante las llegadas.
Chisa llevó un minivestido negro de Prada y un bolso de malla metálica
La artista Chisa optó por un minivestido negro de Prada que destacó por su diseño corto y sus detalles aplicados. (Manuele Mangiarotti/ipa-agency.net/ipa-agency.net/Sipa USA)
El estilismo de Chisa apostó por una escala diferente a la del vestido largo de Lopez. La artista llevó un minivestido negro de Prada con adornos sutiles, una pieza que concentró la atención en el largo corto y en los detalles aplicados sobre la prenda. La elección remite a una lectura más compacta de la ropa de noche, con una silueta que deja visibles las piernas y desplaza el interés hacia los accesorios.
El bolso de malla metálica sumó textura y reflejos al conjunto. Frente al acabado mate del vestido, el metal aportó una superficie móvil que cambió según la luz de la alfombra roja. El contraste entre el vestido negro y el accesorio metálico definió la propuesta de Chisa.
La combinación mantuvo un diálogo con el lenguaje de Prada, que suele trabajar tensiones entre materiales utilitarios, detalles ornamentales y referencias de distintas épocas.
Fuente: Infobae


