IA en educación: expertos destacan los beneficios y desafíos en la escuela

Un informe de Argentinos por la Educación con investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT) analiza cómo la expansión del uso de la inteligencia artificial puede transformar la enseñanza y el aprendizaje. Otros beneficios pueden ser agilizar la gestión escolar y fortalecer la gobernanza del sistema educativo a partir de los datos. Sin embargo, alertan sobre los riesgos para el desarrollo cognitivo y socioemocional de los estudiantes. ​ 

El uso de la inteligencia artificial se expande entre los estudiantes argentinos, y abre una discusión sobre las oportunidades y los riesgos. Por un lado, la IA puede ofrecer tutorías personalizadas, aprendizaje adaptativo, asistencia a los docentes y transformación de la gestión institucional, pero también plantea desafíos éticos y pedagógicos.

Fuente: Adaptado de la Encuesta Kids Online Argentina 2025 (Tófalo & Steinberg, 2025).

El análisis surge del informe “Inteligencia artificial en la educación: desafíos y perspectivas”, con autoría María Sol Alzú y Martín Nistal (Argentinos por la Educación) y Andrés Salazar-Gómez y Sanjay Sarma, investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT). El documento aborda las oportunidades y riesgos que implica el creciente uso de la inteligencia artificial en el sistema educativo argentino.

El 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa y un 58% ha utilizado herramientas como ChatGPT, según datos relevados por UNICEF y UNESCO. Su principal aplicación está vinculada con fines educativos: dos de cada tres chicos (66%) la usan para hacer trabajos escolares. Otras razones incluyen la búsqueda de información (44%), curiosidad por su funcionamiento (33%) y diversión (24%).

Al analizar el potencial transformador de la IA en el aprendizaje, los autores destacan los sistemas de tutoría inteligente, que pueden responder consultas, adaptar explicaciones y ofrecer retroalimentación inmediata ajustada al ritmo y nivel de cada usuario. También mencionan los sistemas de aprendizaje adaptativo, que reconfiguran el contenido, las evaluaciones y la secuencia didáctica a partir del desempeño y necesidades del alumno.

Además, las herramientas de evaluación automatizada y retroalimentación en tiempo real y los chatbots educativos pueden responder dudas, enviar recordatorios y orientar la organización del estudio. Por otro lado, hay tecnologías de asistencia basadas en IA, como el reconocimiento de voz o la traducción automática, que facilitan la inclusión de estudiantes con barreras idiomáticas o discapacidades.

El informe también analiza el impacto de la IA en la tarea docente. En ese punto, menciona la generación automatizada de contenidos, que permite crear ejercicios y actividades personalizadas en pocos minutos, lo que favorece la atención a la diversidad de estudiantes en el aula.

La corrección automática posibilita a los docentes analizar grandes cantidades de tareas, identificar errores recurrentes y ofrecer retroalimentación inmediata. En tanto, los reportes automatizados pueden transformar los datos de desempeño en información útil para detectar dificultades y diseñar intervenciones más precisas.

Al abordar el impacto de la IA en la administración y gestión del sistema educativo, los autores destacan las plataformas analíticas que pueden procesar volúmenes masivos de datos sobre matrícula, asistencia y recursos, y que permiten optimizar la planificación institucional. Además, el informe señala que la automatización de procesos administrativos mediante asistentes virtuales puede agilizar la inscripción, tramitación de becas y emisión de certificados.

Entre los desarrollos más destacados figuran los sistemas de alerta temprana, que emplean algoritmos de aprendizaje automático para detectar patrones de inasistencia, bajo rendimiento o riesgo de abandono escolar. Estas herramientas permiten intervenir a tiempo para sostener las trayectorias escolares más vulnerables. Por otro lado, la IA también puede contribuir a la gobernanza del sistema al fortalecer los sistemas de información y la calidad de los datos, lo que permite diseñar políticas basadas en evidencia.

El informe dedica un apartado final a los riesgos asociados al avance de la IA en el sistema educativo. Entre los desafíos éticos y regulatorios más urgentes, identifica el aprendizaje superficial, la disminución del pensamiento crítico, el aislamiento social, la deshonestidad académica y los sesgos algorítmicos. 

Los autores advierten por el posible debilitamiento de la autonomía intelectual y la creatividad de los estudiantes que dependen de la IA para resolver tareas. Además, señalan que la sobreutilización podría disminuir las interacciones humanas, esenciales para el desarrollo socioemocional de los estudiantes. 

“El principal riesgo de la IA para el aprendizaje es el epistémico. A la vez que acelera la adquisición de conocimiento, puede distorsionar la comprensión” sostiene Alejandro Artopoulos, director del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés. Y afirma que “es clave desarrollar competencias emergentes críticas y creativas —como el vibecoding o la lectura distante— primero en los docentes y luego en los estudiantes. No hay atajos ni nativos digitales con la IA”.

A su vez, Andrés Salazar-Gómez, investigador de la Universidad de Massachusetts (MIT), sostiene: “Este documento busca promover una conversación sobre el valor y, más importante aún, la necesidad de alfabetizar en inteligencia artificial a toda la sociedad, especialmente en los colegios, en Argentina, en América Latina y en el mundo. Es evidente que las nuevas generaciones han crecido con la IA; sin embargo, esa familiaridad no significa necesariamente que sean usuarias críticas y responsables, ni que conozcan el verdadero impacto que esta tecnología tiene en sus vidas, en su desarrollo cognitivo y emocional, y en su futuro en la sociedad. La alfabetización en IA nos da la capacidad de entender y controlar la tecnología; sin ella, será la IA -y quienes sí han sido alfabetizados- la que nos controle.”

Por su parte, Agustina Brizio, coordinadora de innovación y tecnologías digitales de Asuntos del Sur, plantea que “el artículo aporta datos concretos sobre el uso de la IA en educación y pone en evidencia el enorme potencial de estas herramientas para avanzar hacia una educación más centrada en los estudiantes, siempre que se las entienda como apoyo y no como reemplazo”. A la vez, advierte que “persisten riesgos relevantes vinculados a los sesgos de los modelos, la pérdida de pensamiento crítico y dinámicas como la validación constante o la psicofancia, particularmente problemáticas en edades tempranas”, y subraya que “el desafío para docentes e instituciones es fomentar una alfabetización crítica en IA”.

Santiago Siri, presidente de Democracy Earth Foundation, remarca que “La IA ya está en el aula, nos guste o no: la mayoría de los pibes la conoce y muchos ya la usan para hacer tareas. El punto no es prohibirla ni celebrarla como magia: es diseñar alfabetismo en IA, reglas claras y supervisión humana para que la personalización no se convierta en desigualdad, y para que la ‘muleta’ no termine reemplazando el pensamiento crítico.”

Por su parte, Andrés Rieznik, doctor en Física, divulgador y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella subraya que “las IAs amplifican la diferencia, en la capacidad de generar valor, entre quienes tienen un entendimiento y formación profunda sobre los temas y quienes sólo hicieron un curso corto, por ejemplo. Resaltan la importancia de la educación de calidad desde la primaria hasta el posgrado”. Y agrega: “Las personas y países que se preparen para ese futuro, invirtiendo en aprendizaje de calidad (que siempre lleva mucho tiempo y esfuerzo, con o sin IAs) serán quienes decidan los destinos de la humanidad”. 

Diego López Yse, fundador de Eleva y docente e investigador en IA (UTN), señala que el uso masivo de estas herramientas obliga a abandonar la adopción intuitiva y avanzar hacia estrategias institucionales basadas en evidencia. “Hoy enfrentamos una crisis de validación: si una IA puede obtener una calificación en lugar de un estudiante, esa nota ya no certifica aprendizaje”, advierte, y plantea: “Necesitamos un enfoque sistémico que garantice que la IA funcione como palanca para el desarrollo humano y no como un acelerador de atajos cognitivos”.

Finalmente, Emiliano Pereiro, Jefe Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial en CEIBAL, destaca: «Este informe constituye un aporte clave para el debate educativo actual en la Argentina, al ofrecer evidencia clara y un marco conceptual sólido sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación. La IA ya está siendo utilizada masivamente por estudiantes y docentes, aun cuando el sistema educativo todavía no ha definido de manera explícita cómo acompañar ese proceso. En ese sentido, este documento es un insumo fundamental para discutir e impulsar políticas públicas que integren la inteligencia artificial con criterios pedagógicos, formación docente y resguardos éticos, entendiendo que su incorporación no es una opción tecnológica, sino una decisión política»

Ante estos riesgos, el informe resalta la necesidad de marcos normativos que aseguren la supervisión humana, la equidad y la transparencia en el uso de la inteligencia artificial en todos los niveles educativos. ​ 

Gráfico 1. Conocimiento y uso de la IA generativa (ChatGPT) entre los niños y adolescentes de Argentina. Año 2025.

Gráfico 2. Tipos de usos de la IA generativa (ChatGPT) entre los niños y adolescentes de Argentina. Año 2025.