La inteligencia artificial afronta el mayor desafío para la historia reciente del cine y la televisión, señala un informe de McKinsey que advierte sobre los cambios que esta tecnología podría provocar en procesos, empleos y en la creatividad de la industria audiovisual. Directivos, expertos y sindicatos muestran preocupación por el posible impacto en el modelo creativo y la distribución económica, ya que existen riesgos claros tanto para los empleos del sector como para la autenticidad en la autoría. La transformación, con epicentro en Estados Unidos, ya ofrece primeras señales y podría consolidarse hacia 2030, aunque el ritmo y la magnitud dependen aún de muchas variables.
Transformación de los procesos de producción
El informe de McKinsey analiza cómo la inteligencia artificial modifica procesos y modelos de negocio en la industria audiovisual global. (Imagen ilustrativa de Infobae)
Según la consultora McKinsey, la utilización de IA se extiende de manera progresiva en etapas clave del desarrollo, producción y posproducción de contenido audiovisual. En la preproducción, los equipos aplican inteligencia artificial para optimizar la conceptualización, realizar desgloses de guion y visualizar secuencias, alcanzando aumentos de productividad de entre 5% y 10% en algunos casos.
Estas herramientas permiten planificar escenas y recursos de forma más eficiente, abriendo la puerta a una perspectiva de “preparar antes para reducir las correcciones posteriores”.
En la producción física, que abarca la creación de escenarios y el rodaje, la adopción avanza más lentamente debido a limitaciones técnicas y protecciones contractuales. “La integridad creativa es tan importante que el espectador necesita sentir que la obra lo implica realmente”, indicó Kevin Lingley, vicepresidente ejecutivo de Fremantle, en declaraciones recogidas por McKinsey. A futuro, los analistas prevén que la IA permita recrear localizaciones virtuales y acortar los ciclos de filmación.
En la posproducción, la edición, doblaje y localización mediante inteligencia artificial ya evidencian mejoras en eficiencia, sobre todo en proyectos con efectos visuales a gran escala. Adrienne Lahens, directora ejecutiva de Infinite Studios, señaló que la integración de estos sistemas puede revolucionar la gestión del tiempo en esta etapa.
Impacto sobre empleos creativos y la creatividad
El informe de McKinsey advierte que la automatización de tareas técnicas y repetitivas podría transformar de manera profunda el empleo en la industria audiovisual. Los sindicatos han empezado a negociar cláusulas de protección sobre derechos de imagen y compensación, en medio del aumento de inquietudes relacionadas con la autoría. Ya se observa una tendencia a la reducción de puestos en funciones mecánicas, aunque podrían surgir roles nuevos enfocados en la gestión de tecnología y supervisión de IA, compensando en parte las pérdidas de empleo.
La inteligencia artificial recrea un combate imaginario entre los icónicos villanos Darth Vader y Thanos en una escena dramática. (Captura)
Desde la óptica creativa, subsisten dudas sobre si los contenidos generados o modificados por algoritmos pueden reflejar experiencias humanas auténticas. Lingley insistió en la importancia de que se perciba la autenticidad en las historias, mientras que Alexandra Shannon, ejecutiva de Creative Artists Agency (CAA), considera que “el contenido premium y la creatividad humana serán aún más valiosos si la oferta total crece”.
Para agentes y productores, negociar derechos sobre voces, imágenes digitales y propiedad intelectual se ha vuelto mucho más complejo en la nueva era digital.
Cambios en modelos de negocio y distribución
McKinsey puntualiza que la democratización de la producción audiovisual mediante IA podría permitir a estudios pequeños y creadores individuales competir en mejores condiciones con los grandes conglomerados, gracias al acceso a herramientas avanzadas antes exclusivas. Adrienne Lahens considera que esto abrirá oportunidades inéditas para quienes antes no tenían acceso a los circuitos tradicionales de Hollywood.
Sin embargo, la consultora subraya que los grandes distribuidores aún concentran aproximadamente el 84% del gasto en contenido en Estados Unidos, lo que apunta a una redistribución incierta en términos económicos.
La proliferación de plataformas de distribución abierta, junto con el aumento de contenido generado a nivel semi-profesional, podría modificar de forma radical la estructura de ingresos y afectar los modelos clásicos de monetización.
McKinsey estima que si las plataformas abiertas logran captar un 5% adicional de horas de visualización, los ingresos por televisión y cine en Estados Unidos caerían en USD 13.200 millones, parcialmente compensados por nuevos formatos generadores de USD 7.500 millones.
El documento advierte sobre el posible impacto de la automatización en los empleos creativos y la gestión de derechos en cine y televisión.(Imagen ilustrativa de Infobae)
Riesgos legales, éticos y de derechos de autor
El informe recoge la aparición de litigios motivados por el uso de propiedad intelectual en el entrenamiento de modelos de IA sin autorización, así como el debate sobre la autoría de creaciones artificiales.
Algunos estudios han optado por sistemas que garanticen que solo se utilicen datos licenciados para entrenar algoritmos, mientras que los sindicatos de la industria exigen garantías legales para proteger los derechos de imagen y asegurar compensaciones ante modificaciones digitales o replicaciones no autorizadas de voces.
Los errores y sesgos en los algoritmos, junto con la posibilidad de generar “alucinaciones” digitales, plantean desafíos inéditos. Estos riesgos podrían perpetuar estereotipos o distorsionar la representación artística, tanto desde lo visual como en la selección de talentos.
Directivos del sector reconocen la necesidad de contar con regulaciones claras y mecanismos de revisión humana antes de presentar los contenidos al público.
Escenarios a futuro y comparaciones históricas
De acuerdo con McKinsey, el alcance de la inteligencia artificial se compara con revoluciones previas como el salto del teatro al cine o la llegada del streaming, procesos que supusieron descensos de hasta 35% en ingresos tradicionales en los primeros cinco años tras su incorporación masiva.
La experiencia histórica muestra que las innovaciones tecnológicas suelen redistribuir el valor a quienes adoptan tempranamente la tecnología y a los nuevos actores en la distribución, relegando a quienes se resisten al cambio.
El análisis señala que la IA podría influir en un 20% del gasto total en contenido original en Estados Unidos para 2030, además de redistribuir hasta USD 60.000 millones anuales en ingresos en un escenario de adopción masiva.
Los expertos entrevistados por McKinsey coinciden en que nuevas plataformas y formatos integrarán producción y distribución, abriendo la puerta a propuestas personalizadas, interactivas y participativas.
El potencial creativo de la industria audiovisual podría superar sus limitaciones físicas, permitiendo que las historias se desplieguen en formatos hasta ahora inimaginables.
Fuente: Infobae

