La verdadera historia de la foto más viral del Día del Trabajador

Obreros en Nueva York. La imagen de once hombres anónimos jugándose la vida fue tomada en 1932. Hoy la comparten miles de usuarios.

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Once obreros sentados en una viga en lo alto de un rascacielos, en el momento del almuerzo, sin ningún tipo de seguridad. Detrás de ellos –250 metros más abajo– se ve, desdibujada, la ciudad de Nueva YorkLa imagen resulta impactante.

Por el sitio en que fue captada y la belleza de su composición, así como por la calidad del negativo y porque fue tomada sin trípode, en condiciones de producción tan difíciles como las de los trabajadores que sirvieron de modelos, se convirtió en una foto emblemática y una de las más famosas de la historia.

Durante años los especialistas se preguntaron si no se trataría de un fotomontaje, con el tiempo se comprobó que no. Si la viste una vez, es casi imposible olvidarla.

Después del crack​

La caída de la bolsa en 1929 había arrastrado al país a una crisis económica sin precedentes, pero tres años más tarde, muy de a poco, las ciudades empezaban a recomponerse.

Con el impulso de las grandes fortunas, se construían moles arquitectónicas como el Rockefeller Center -un conjunto de 14 edificios- donde fue tomada esta imagen, y el Empire State, entre otros.

Se levantaban, también, para crear empleo: uno de cada diez neoyorkinos estaba sin trabajo y quienes lo tenían se enfrentaban a condiciones muy exigentes,  e incluso lamentables.

La toma se hizo en el piso 69 del edificio RCA, y cada año es viralizada por miles de usuarios en las redes sociales: es la más elegida para representar, el 1 de mayo, el Día del Trabajador.

En los años 30, Nueva York se erigía hacia el cielo con la pretensión de convertirse en lo que terminaría siendo: un ícono, del poderío de los Estados Unidos y de los sueños y ambiciones de sus habitantes.

Claro que esa imagen se hizo a costa de los miles de obreros que trabajaban para poder comer, a cambio de una paga deficiente y con unas condiciones de empleo muchas veces vergonzosas.

Durante aquellos años, murieron más de 400 obreros en menos de una década: en su mayoría inmigrantes, que cobraban un dólar y medio por hora. ​De modo que la imagen también representa a su modo las precarias condiciones de trabajo de la época.

También se cuenta que por entonces, la desocupación había generado tal estrago que debajo de los que subían a las torres había cientos o miles de desocupados esperando que cayera alguno para tomar su lugar…

Otro dato: estaba estadísticamente probado que cada diez pisos construidos, moría un trabajador. Ellos tenían un lema: «No morimos, nos matan.» Una regla de oro que tenían, allá en la altura, era «no mires hacia abajo».  

La instantánea se publicó por primera vez el 2 de octubre de 1932, en el suplemento dominical del New York Herald Tribune, sin firma. Nadie imaginaba entonces que se convertiría en una de las fotos más famosas de la historia.

​Fue atribuida a dos fotógrafos, pero finalmente se comprobó que las había hecho Charles Ebbets, para una serie llamada Vértigo, aunque el día de las tomas había otro artista que había sacado fotos en el Empire State y que en un momento se creyó que era el autor.

Ebbets murió en 1978 y no llegó a enterarse del éxito inaudito que terminaría teniendo su foto en la era de las redes sociales.

La imagen se volvió tan famosa que incluso existe un documental, Men at Lunch, de los hermanos e irlandeses Eamonn y Sean O´Cualain, que cuenta su historia. Hay también quienes le encuentran un parecido con La última cena, del gran Leonardo Da Vinci.

Fuente: Clarín