Murió César Pelli, el arquitecto argentino que dejo su huella en todo el mundo

Tenia 92 años. Era egresado de la Facultad de Arquitectura, de la Universidad Nacional de Tucumán. Entre sus obras más represntativas se encuentran las Torres Gemelas Petronas, en Kuala Lumpur, que desde 1998 y hasta mediados de 2003 fueron las más altas del mundo.

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El arquitecto César pelli murió este viernes a los 92 años. Entre las obras más famosas de quien fuera egresado de la Facultad de Arquitectura, de la Universidad Nacional de Tucumán, se encuentran las Torres Gemelas Petronas, en Kuala Lumpur, que desde 1998 y hasta mediados de 2003 fueron las más altas del mundo

Salió alguna vez, allá por mediados de los 50, de su Tucumán natal. Estudió e hizo base en Estados Unidos, pero nunca dejó de volver. Sus obras se expandieron por el mundo y, antes de su excepcional legado, ya estaba considerado uno de los arquitectos más notables. Obras como las Torres Petronas, en Malasia, la Torre Iberdrola en Bilbao o el World Financial Center, en Nueva York, apuntalaron también su fama. Pero la “impronta” Pelli también quedó en nuestro país.

Nacido el 12 de octubre de 1926 en San Miguel de Tucumán, hijo de una maestra, César Pelli recibió de chico los estímulos para la mejor educación. La carrera de Arquitectura recién se instalaba en la Universidad Nacional de esa provincia, pero no dudó en emprenderla, para graduarse a los 23 años. Entrevistado en 2017 por TN Pelli recordó que “cuando concluía el primer año de la carrera, llegaron dos profesores de Buenos Aires que me hicieron diseñar una parada de colectivos en lugar de una tumba y me empecé a entusiasmar. Descubrí que podía combinar el arte con el sentido social”.

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“Cuando estudiaba en Tucumán, pensaba que me quedaría a trabajar y enseñar allí. Pero me casé y con mi señora queríamos recorrer un poco el mundo antes de echar raíces en nuestra provincia. Apliqué para una beca en Cambridge, que no salió, y después surgió la oportunidad de Estados Unidos”, contó.

Junto a su esposa Diana Balmori, paisajista, viajaron a EE.UU. ya que Pelli recibió una beca para realizar su maestría -que concluyó en 1954- en la Universidad de Illinois. Allí fue recomendado por el profesor Ambrose Richardson para el equipo de uno de los más prestigiosos arquitectos de la época, Eero Saarinen, donde Pelli trabajaría por espacio de una década (durante la cual también obtuvo la nacionalidad estadounidense).

Posteriormente fue director de diseño de una compañía en Los Angeles (1964-1968) para ingresar posteriormente como socio en Gruen. De ese período se recuerdan sus obras como el Ayuntamiento de San Bernardino, en California (1972) y el llamado “Edifico Azul” (1975) en West Bollywood, destinado al Pacific Design Center.

Pelli fue designado en 1977 Decano en la Facultad de Arquitectura de una de las universidades top en los Estados Unidos, Yale. Con sede en New Haven, Connecticut, allí también fijó la base de su propio estudio que, además, cuenta con oficinas en Abu Dhabi, Nueva York, San Francisco, Shanghai y Tokio. A partir del 2005 compartió su titularidad con su propio hijo, Rafael, y con Fred Clarke.

Durante aquellos años emprendió la ampliación del famoso Museo de Arte Moderno (MoMA) neoyorquino y al concluirla, en 1984, también renunció a su puesto en Yale para dedicarse de lleno a sus propios proyectos. Así fueron surgiendo las Torres Petronas malayas que, entre 1998 y 2003, se constituyeron en el edificio más alto del mundo.

Comentó que las Petronas “tienen un valor histórico importante, fueron las primeras torres con un contenido emocional y artístico construidas fuera de Estados Unidos. Eso abrió las compuertas, después hubo arios rascacielos fuera de Estados Unidos y Europa Occidental, la mayoría se construye en China o en los Emiratos”.

Las Torres Petronas, con sus 452 metros de altura y 82 pisos interiores, se convirtieron en el símbolo de Kuala Lumpur, la capital malaya y en uno de sus más notables atractivos turísticos. Pelli encaró la obra como un homenaje a la cultura islámica, incorporando motivos y símbolos de la misma. Por ejemplo, el “rub el hizb”. Se estructuran en hormigón armado de alta resistencia, que reducen las vibraciones y tensiones que producen los fuertes vientos.

En la Argentina, Pelli encaró proyectos como el Campus de la Universidad Siglo XXI y distintos edificios en Mar del Plata. Y en la Ciudad de Buenos Aires se distinguen su Edificio República (1996), la Torre BankBoston (2000) en Catalina Norte y la Torre de YPF (2008) en Puerto Madero. Acerca de esta última, Berto González Montaner -editor de Arquitectura Clarín- destacó el jardín de invierno en el tercio superior. Y explicó: “Según el mismo Pelli fue una manera de recordarles a sus clientes, una compañía petrolera, que deben tener conciencia ambiental. Pero además de lal búsqueda de sentido, de forma y de belleza, hay otro valor que distingue a su obra. Es su manufactura. El modelado de sus piezas, la búsqueda obsesiva de los materiales apropiados, el sutil y notable manejo de los brillos y los reflejos según las horas del día, que convierten a estos descomunales edificios en verdaderas joyas urbanas”.

En Chile, diseñó la Gran Torre Costanera, en Santiago, con una altura de 300 metros. La Iberdrola, en Bilbao, alcanza los 165 metros. En esa misma ciudad realizó la intervención urbana de Abaindobarra. También diseñó el International Financial Cenetr, en Hong Kong, y la Torre Libertad, en México, el Landmark, en Abu Dhabi y más de 30 teatros y centros culturales. Entre ellos, el Centro de Eventos en Tulsa (Oklahoma), el Colegio de las Artes en New Haven, el Teatro Hancher de la Universidad de Iowa, en Iowa City, y el Teatro Schuster en Dayton (Ohio).

En 2018 inauguró su más reciente creación:el Salesforce Transit Center, en San Francisco. Se trata de una estación de transporte multimodal que conecta a 11 sistemas de tránsito urbanos, regionales y estatales de Estados Unidos. Pero el edificio, esta vez, no se distingue por su altura, sino por su largo, casi cinco cuadras. Ylo innovador fue el parque en su terraza, un espacio verde destinado a convertirse en la plaza pública del barrio. Allí se incluyen un jardín australiano, un jardín histórico y un prado de roble. También hay anfiteatro, cafés y parque infantil. Otra novedad: revistió los 500 metros del edifico con un muro ondulante de aluminio perforado blanco. Los 3.992 paneles cuentan con un patrón geométrico repetitivo, basado en variaciones del rombo que desarrolló el físico inglés Sir Roger Penrose casi medio siglo antes.

Recibió más de 100 premios en toda su trayectoria, entre ellos el Konex de brilla ten en nuestro país (2012) como “la figura más importante de las Artes Visuales”, compartido con León Ferrari. El Instituto Estadounidense de Arquitectos le concedió su medalla de oro. Sin embrago, sostuvo que “el mundo sería mejor si la fama no existiera. El éxito hace daño, nos hace pensar que somos únicos y especiales. Nadie lo es. Hay que saber qué es lo que uno puede y quiere hacer, qué lo hará feliz toda la vida para tomar ahí los riesgos que hacen falta”. Pelli podía recordar y enorgullecerse de sus grandes obras, desplegadas por el mundo, pero también de su primer trabajo:“La casa de mis sueños, allí en Campo Quijano, Salta”.

Admiraba al citado Saarinen dentro de su profesión, pero también a otros gigantes como Frank Lloyd Wright, Le Corbusier o Mies van de Rohe.

En la citada entrevista con TN había definido “Desde que me decidí a ser arquitecto, la profesión me satisface plenamente. Tuve mucha suerte, busqué oportunidades donde no parecía haberlas. Es indispensable hacerlo con amor, convicción… y un poco de talento”. Así lo hizo. Y talento, tenía demasiado.

Fuente: Clarín