Diego Maradona: una fuente de inspiración para la literatura

Entre la pelota y las letras. Mario Benedetti, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, Eduardo Galeano y hasta Mario Vargas Llosa, entre otros, escribieron acerca del Diez.

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“¿La muerte de qué persona produciría más centímetros cúbicos de lágrimas? Nos pusimos a imaginar el día de la muerte de Maradona”. Lo supuso el escritor Manuel Soriano en un tomito reciente llamado ¡Canten, putos! El ensayo dedicado a las canciones de cancha, actualizando debates, dice que un “hombre llorando por Maradona produce un cortocircuito en los mandamientos de la deconstrucción”.

Diego fue una musa inspiradora para muchos escritores. Mario Benedetti, uruguayo él, poeta, escribió que la famosa Mano contra los ingleses es “la única prueba fiable de la existencia de Dios».

Le dedicó Hoy tu tiempo es real. Allí lo volvió idea y verso: “Ya no te sentirás sólo ni extraño. Vida tuya tendrás, y muerte tuya”. Publicado en 2008, vaticinaba: “Ha pasado otro año y otro año le has ganado a tus sombras ¡Aleluya!”.

El uruguayo Mario Benedetti le dedicó "Hoy tu tiempo es real". / Archivo

El uruguayo Mario Benedetti le dedicó «Hoy tu tiempo es real». / Archivo

El peruano Mario Vargas Llosa, famoso por su literatura como por su quebradiza ideología, bramó que Maradona “sólo piensa con los pies”. Pero antes, en 1982, durante el Mundial de España, se había rendido a su zurda y en un artículo que firmó para el diario El Comercio de su país, señalaba: “¿Un gran jugador? Más que eso: una de esas deidades vivientes que los hombres crean para adorarse en ellas. Maradona es un mito porque juega maravillosamente, pero también porque su nombre y su cara se graban en la memoria al instante”.

La tentativa de unir fútbol y literatura existió antes de Maradona, pero creció sin límites desde la aparición en escena del mejor jugador de la Historia. Los cuentos pelotísticos se transformaron en un género en sí mismo: Eduardo Galeano, Hernán Casciari, Eduardo Sacheri, Martín Caparrós y el mexicano Juan Villoro, entre muchos, lo homenajearon.

Maradona es el capítulo 37 de El futbol a sol y sombra. Galeano allí reflexiona sobre el apogeo y el derrumbe del ídolo. “No había demorado en darse cuenta de que era insoportable la responsabilidad de trabajar de dios en los estadios, pero desde el principio supo que era imposible dejar de hacerlo”.

Martín Caparrós también homenajeó a Diego Maradona a través de la palabra. /Foto CEZARO LUCA

Martín Caparrós también homenajeó a Diego Maradona a través de la palabra. /Foto CEZARO LUCA

Casciari es un consumado “maradonólogo”. Diego aparece en más de un relato. 10.6 segundos habla de lo que tardó en hacer el gol más famoso de los mundiales. El gran gol a los ingleses, no la avivada. Una suerte de revancha o, quién sabe, de victoria pírrica contra el enemigo de la Guerra de las Malvinas.

El jugador sabe que ha dado cuarenta y cuatro pasos y doce toques, todos con la zurda. Sabe que la jugada durará diez segundos y seis décimas. Entonces piensa que ya es hora de explicarle a todos quién es él, quién ha sido y quién será hasta el final de los tiempos”.

La literatura Sacheri es simple y está cargada de referencias futboleras. Ese gol de Maradona lo inspiró (también a él) para un texto llamado 22 de Junio de 1986, donde el escritor explica la cábala previa al “Barrilete cósmico”.

Eduardo Sacheri, un escritor en cuya literatura abundan las referencias futbolísticas. /Foto Luciano Thieberger.

Eduardo Sacheri, un escritor en cuya literatura abundan las referencias futbolísticas. /Foto Luciano Thieberger.

“Cuando se hizo la hora pregunté si podía poner la radio para escuchar el relato de Víctor Hugo. Me miraron como si fuese un visitante de Venus. ‘Mirá que por la tele lo relatan’. Yo tenía mis razones para pedirlo. Uno: los relatores de radio me parecían mucho mejores que los de la tele. Dos: venía escuchando a Víctor Hugo desde el debut contra los coreanos y no pensaba cambiar la cábala aunque explotase el mundo”.

Acaso tras alguna de las incontables internaciones del Diego, el mexicano Villoro llegó a preguntarse qué pasaría un día como éste. Y se despachó con el anticipado Obituario a Maradona.

“El mayor desafío psicológico del futbolista es la distancia que separa la cancha del resto del mundo”, escribió. “Diego fue de una humildad ejemplar en la isla de césped; fuera de ella, estalló como una dramática supernova. No le faltó cariño a Maradona y, en cierta forma, eso contribuyó a su caída».

Fuente: Clarín