Redes. Tienen más de 60 años y son influencers de la generación Z

Gracias a la plataforma de microvideos TikTok, un grupo de adultos mayores ganan seguidores y la admiración de menores de 15; para los usuarios implica recuperar vitalidad e incorporar una rutina

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Tita Zacharías, de 63 años, transformó su casa en Orán, Salta, en un set para grabar sus videos

“Fue una terapia. Llené con TikTok mis tiempos muertos. Llegué a subir cinco videos por día. Me tuve que poner un límite, porque es adictivo” Tita Zacharías pensionada de 63 años

“Un día me jubilé y me quedé sin mucho para hacer. Ahora, todos los lunes me junto con mi nieto y hacemos videos. Me mantengo entretenida” Rosa Vallejo Jubilada de 79 años La aplicación TikTok tiene más de 500 millones de miembros activos

“Mi hijo es ingeniero. Mi hija es periodista. Mis nietos, estudiantes. Y yo, tiktoker”. La ocurrencia de Tita Zacharías, o abuela Tita, como todos la conocen en la plataforma de microvideos TikTok, se hizo viral hace unos días. Todo un suceso, porque los amantes de esta app están por debajo de los 15 años. Y ella, una salteña de 63 años, se anotó otro hit en el universo de la generación Z y eso le valió llegar a los 400.000 suscriptores.

“Me escriben chicos de 7 y 8 años de todas partes del mundo”, dice con parsimonia desde la cocina de su casa en Orán, donde graba sus videos. Empezó hace un año, cuando murió su marido y ella se deprimió. Se había casado a los 18 años y nunca había dormido sola. Unos meses después, su sobrina le descargó en su celular Musical.ly, la aplicación de sincronización de labios y le propuso hacer un video. Una empresa china acababa de comprar la firma y la convirtió en una plataforma de microvideos de 15 segundos.

Así nació el primer video. TikTok se mueve sobre la base de desafíos, y el de ese día era cantar el tema infantil “Soy una taza”. Su sobrina la filmó, le abrió una cuenta, la ayudó a editar el video y lo subió. Unas horas más tarde, la llamó para decirle que el video estaba entre los más vistos. Grabó un segundo. Y en poco tiempo Tita se volvió una experta. Y nunca más se acordó de la depresión. “Fue una terapia. Llené con TikTok mis tiempos muertos. Llegué a subir cinco videos por día. Pero me tuve que poner un límite, porque es adictivo”, reconoce.

Tita no revela su verdadero nombre porque lanzó ese desafío: darlo a conocer el día que llegue a los 500.000 suscriptores para certificar su firma. No le falta mucho, ya que suma unos 2000 por día.

Es costurera. Teje a crochet y fabrica moños de frac, que vende por internet. Pero vive de la pensión de su marido. TikTok no paga por los contenidos. Sí, les da a sus usuarios la posibilidad de hacer videos en vivo y otros usuarios le pueden donar emojis, que se convierten en dinero. “Lo dejo como un ahorro, todavía no llegué a los 50 dólares”, dice.

Es difícil que los padres de los adolescentes de entre 10 y 14 años no sepan qué es TikTok. Porque la plataforma ya tiene 500 millones de miembros activos en todo el mundo. Y como la estética que predomina en la plataforma tiene mucho de película de bajo presupuesto, aquí el aficionado llega a ser más popular que el profesional.

Hace un par de semanas, la ganadora de uno de los desafíos que reinan en la app fue la abuela Rosa Vallejo, una andaluza de 79 años que con su cuenta @conbuenhumor está entre las estrellas de TikTok, con dos millones y medio de seguidores. Ella decidió hacer un video con una gorra “mágica”. Vestida con una campera con capucha, anteojos de sol y una mochila, se saca la gorra y dice: “Esto es todo lo que sale”. Y a continuación muestra una computadora, una guitarra y hasta un monopatín eléctrico. Rosa vive en Barcelona. “Ni tengo celular. El que hace los videos es mi nieto Christian”, dice a la nacion. Sus videos empezaron hace seis años en YouTube y después siguieron en Instagram. Pero cuando llegaron a TikTok generaron una revolución.

“La abuela me robó el protagonismo en las redes”, bromea Christian Morales, que es periodista. Rosa trabajó toda su vida en un hospital. “Empecé en limpieza, pero como era muy metida, siempre me convocaban cuando faltaba alguna instrumentadora, y fui creciendo. Un día me jubilé y ya me quedé sin mucho para hacer. Ahora, todos los lunes me junto con mi nieto y hacemos videos. Filmamos todo el día, con cambios de vestuarios, maquillaje, todo. Y así me mantengo entretenida”, cuenta. Los chicos la aman. Miles le escriben para pedirle que sea su abuela. Incluso en las calles de su ciudad son los más chicos los que la reconocen y le piden selfies.

Vida social

Desde octubre del año pasado, Yolanda Vergara, de 90 años, tiene una segunda oportunidad. Sofía Chilón, su nieta de 14, cansada de no ser muy popular en las redes, mostró a su abuela haciendo una coreografía de un tema de Thalía. Un día después tenía 200 likes. Y 10.000 seguidores a la semana, y al mes ya había llegado a los 100.000.

“Mi abuela es genial. Tiene una actitud muy positiva, es todo humor. Y yo quería compartir esa actitud para que se contagie”, cuenta Sofía, que vive en La Plata. Hace dos años, la abuela se fracturó una pierna y por la artrosis no se recuperó bien. Por eso debe usar un bastón y no puede andar sola por la calle. TikTok fue la forma que encontró Sofía para devolverle la vida social a su abuela.

“Pasamos mucho tiempo juntas, ella se esfuerza mucho para hacer las coreos, baila con el bastón en los videos o lo usa de guitarra. Es muy divertida. Pero, después de ver sus

videos, mira los de las chicas jóvenes y me dice que ellas lo hicieron mejor”, señala. Ahora, la cuenta de Yolanda tiene más de 375.000 seguidores y está cerca de conseguir tres millones de corazones. “Nos llegan muchos comentarios. Hay muchos, positivos. Tiernos. Divertidos. Los negativos nos dicen que está grande, que deje de usarla para ganar fama. Nosotras lo hacemos para pasar tiempo juntas y para divertirnos”, revela Sofía.

El efecto de las abuelas en TikTok también se está contagiando a otras redes. Hace dos semanas, Mariela Casco, de 29 años, se olvidó su celular en casa cuando fue al trabajo. Lara, de 9 años, lo usó para grabarse bailando una canción del intérprete de reggaeton Daddy Yankee y la puso a bailar a Ana, su bisabuela, de 77. Cuando Mariela descubrió el video en el teléfono no pudo contener la risa y lo compartió en su estado de WhatsApp. En seguida, los contactos empezaron a pedirle que lo subiera a Facebook, para que se pudiera compartir. En pocas horas el video se había vuelto viral. Más de 13 millones de usuarios lo habían compartido y en YouTube tenía más de 126.000 reproducciones.

El propio DaddyYankeecom partió el video en su cuenta de Instagram. Y entonces la fama tocó a la puerta de la familia, en Loma Hermosa: llegaron los canales de televisión que las fueron a entrevistar. Después de semejante suceso, Mariela no pudo decirle que no al ruego de Lara: “Quiero ser youtuber”. Con ciertas restricciones, y una vez alcanzada la fama, la madre dijo que sí.

Producción: Natalia Medina

“Mi abuela es genial. Tiene una actitud muy positiva, es todo humor. Y yo quería compartir esa actitud para que se contagie” Sofía nieta de yolanda vergara

Fuente: La Nación