Semáforos con IA para evitar embotellamientos

A diferencia de los dispositivos tradicionales que se ajustan según tiempos prestablecidos, los modelos inteligentes poseen una cámara y algoritmos para estimar si una calle está concurrida y tomar decisiones en función de ello.

La última nove­dad de la IA son los semá­fo­ros inte­li­gen­tes: ya están siendo ins­ta­la­dos en algu­nas ciu­da­des argen­ti­nas y pre­sen­tan ven­ta­jas muy lla­ma­ti­vas con res­pecto a los con­ven­cio­na­les. Entre otras cosas, lle­gan con la pro­mesa de mejo­rar el trán­sito y redu­cir los embo­te­lla­mien­tos.

La pri­mera ciu­dad que probó un pro­to­tipo fue Bahía Blanca, con un semá­foro que ya no fun­ciona de acuerdo a tiem­pos pres­ta­ble­ci­dos, sino a lap­sos varia­bles. El arte­facto opera de manera muy sen­ci­lla: ajusta sus luces en fun­ción del trán­sito. Dotado de una cámara, es capaz de adver­tir si la calle está “pesada”, o si por el con­tra­rio no hay tan­tos auto­mó­vi­les cir­cu­lando. Con la ayuda de algo­rit­mos, el sis­tema visua­liza cuan­tos coches espe­ran para mar­char en las dife­ren­tes direc­cio­nes. Así, la calle que esté más car­gada pasa a tener mayor prio­ri­dad para obte­ner la luz verde del semá­foro.

Como nove­dad, según mues­tra una señal de noti­cias bahiense, una luz azul reem­plaza a la tra­di­cio­nal ama­ri­lla para ofre­cer un con­traste visi­ble durante el día y la noche. Asi­mismo, dis­pone de un reloj con una cuenta regre­siva en la parte supe­rior del dis­po­si­tivo, que se puede ir modi­fi­cando según la lec­tura que el sis­tema haga de la situa­ción. Esto obli­gará a los con­duc­to­res a estar más aten­tos al semá­foro y a evi­tar el uso del celu­lar en cada tiempo muerto que dis­pone la luz roja. Una prác­tica tan inde­bida como habi­tual en el pre­sente.

Se pasa, de este modo, de un modelo fijo y con­ven­cio­nal a uno diná­mico que se ade­cua a la situa­ción del trán­sito en cada momento. Desde aquí, si el flujo vehi­cu­lar es mínimo no tiene sen­tido un semá­foro al estilo tra­di­cio­nal que detenga a los vehí­cu­los cuando no hay nece­si­dad. Se ins­tala un meca­nismo más fle­xi­ble que podría, ade­más, com­ba­tir el males­tar de los con­duc­to­res al redu­cir tiem­pos de espera. De esta manera, los hora­rios pico y de alta den­si­dad vehi­cu­lar pue­den afron­tarse de otra manera. En para­lelo, el nuevo pro­to­tipo podría sig­ni­fi­car una ven­taja frente a la desin­cro­ni­za­ción que habi­tual­mente exhi­ben muchos semá­fo­ros.

Emma­nuel Iarussi, inves­ti­ga­dor del Coni­cet en el Labo­ra­to­rio de IA de la Uni­ver­si­dad Tor­cuato Di Tella, com­parte a Pági­naI12 su pers­pec­tiva sobre el desa­rro­llo: “Conozco de estos sis­te­mas desde hace bas­tante. La uni­ver­si­dad en Tan­dil (Uni­cen), por ejem­plo, tiene desa­rro­llos pro­pios de simu­la­ción y con­trol de trán­sito, así como de ajuste de tiempo de los semá­fo­ros. En Bue­nos Aires, fun­ciona un sis­tema de ban­das insta

ladas debajo del asfalto; una espe­cie de mag­ne­tó­me­tro que detecta cuán­tos autos pasan y ajusta el inter­valo de cam­bio de luz para los semá­fo­ros”.

Y con­ti­núa: “La nove­dad, en este caso, es el uso de una cáma­se­má­fo­ros.

Los algo­rit­mos de visión por com­pu­ta­dora han mejo­rado muchí­simo en la última década. Se apro­ve­cha esa capa­ci­dad para con­tar cuán­tos autos están cir­cu­lando en una deter­mi­nada inter­sec­ción y ajus­tar el tiempo de los

No es una tec­no­lo­gía muy com­pli­cada”.

A su turno, Juan Cruz Moreno, cien­tí­fico del Coni­cet y de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Quil­mes espe­cia­li­zado en diseño de sis­te­mas auto­ma­ti­za­dos para sera. guri­dad y efi­cien­cia, indica: “Me parece muy inte­re­sante el pro­yecto de Bahía Blanca. Si bien es un piloto pienso que per­mi­tirá com­pren­der mucho mejor el flujo de trán­sito y refuerza la idea de que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial llegó para que­darse. Este es su cos­tado bueno, que aporta al desa­rro­llo social”.

Luego agrega: “Si el sen­tido de los semá­fo­ros es orga­ni­zar el trán­sito, esta ver­sión inte­li­gente orga­niza cuando hay que orga­ni­zar. Evita, por ejem­plo, que un semá­foro cum­pla todo el ciclo cuando no hay autos espe­rando para pasar del otro lado”.

Aun­que en el pre­sente el pro­to­tipo está ins­ta­lado en el cruce de las calles Lava­lle y Corrien­tes de la ciu­dad de Bahía Blanca, si la expe­rien­cia es posi­tiva podría exten­derse a más semá­fo­ros de este terri­to­rio y tam­bién apli­carse en otras juris­dic­cio­nes.

Por caso, en Neu­quén tam­bién están rea­li­zando prue­bas pilo­tos simi­la­res a las de Bahía Blanca y desa­rro­llan un sis­tema de sema­fo­ri­za­ción inte­li­gente. Una apuesta por un modelo diná­mico que tam­bién ajusta su cuenta regre­siva en fun­ción de la carga vehi­cu­lar iden­ti­fi­cada mediante la cámara.

Fuente: Página12