Ángel Mahler les rinde tributo a las víctimas de la AMIA con un gran concierto

El terrible atentado terrorista del 18 de julio de 1994 contra la sede de la AMIA, calificado como el más sangriento de la historia de este país donde 85 vidas inocentes se perdieron en un hecho que todavía sigue reclamando justicia.

Compuso Réquiem/Kadish, según él, «lo más importante que hizo en su vida», y la estrenará el 10 de julio, en el Teatro Colón.

Ningún argentino volvió a ser el mismo luego del terrible atentado terrorista del 18 de julio de 1994 contra la sede de la AMIA. Calificado como el más sangriento de la historia de este país, 85 vidas inocentes se perdieron en un hecho que todavía sigue reclamando justicia. Han pasado 25 años de ese suceso y, para rendir homenaje a todas estas víctimas, Ángel Mahler compuso Réquiem/Kadish. Una obra que, a través de sus ocho movimientos, propone un camino para la reflexión y el reencuentro. Con el propio compositor al frente de una orquesta conformada por más de 80 músicos junto al Coro Polifónico Nacional y las voces de Daniela Tabernig, Guadalupe Barrientos, Fabián Veloz y Gustavo López Manzitti, este 10 de julio será el estreno en el Teatro Colón. Además, la presentación del evento estará a cargo de Norma Aleandro.

Réquiem, que significa descanso, es en la religión católica el nombre de la misa por las almas de los difuntos; y Kadish es una de las oraciones más importantes del judaísmo, en el cual se santifica el nombre de Dios y se acostumbra a orar en el luto.

El compositor decidió unir ambos conceptos porque es una obra cuyo mensaje está dirigido a toda la sociedad, no a una colectividad específica. «No lo quise dejar como Réquiem, porque es una misa católica, y tampoco como Kadish, porque lo orientaba exclusivamente a lo judío. Por eso lo deje así, y es que al final ambas hablan de lo mismo. Es la búsqueda de la verdad, de reconfortar a las almas, tanto a las que se fueron como a las que continúan acá».

Ángel Mahler
Ángel Mahler Crédito: Santiago Cicchero/AFV

Como un proceso que arrancó hace mucho y que se originó en su amistad con el rabino Marcelo Polakoff, sobreviviente del atentado, es la manera como describe Mahler el camino que lo llevó a lo que califica el evento más importante de toda su carrera. «El rabino me invitaba a los aniversarios del atentado y allí me empecé a relacionar con algunas familias de las víctimas. También iba al templo Jerusalén para estudiar con él y entender la Torá. De esta forma se fue gestando una idea que tomó forma en esta composición a través de un lenguaje musical que fue creciendo cada vez más».

Réquiem/Kadish está compuesto por ocho movimientos precedidos cada uno por un versículo bíblico en hebreo. Los textos de los coros, escritos por Polakoff, están en castellano, aunque todo estará subtitulado porque el compositor no quiere que se escapen conceptos. «Comienza hablando del episodio de Caín y Abel para ir entendiendo cómo somos los seres humanos. El segundo movimiento habla del olvido de las personas hacia nuestro creador y es Dios quien nos pregunta porque no escuchamos su voz. Después siguen las víctimas y los victimarios y la afirmación de que nadie puede ocultarse ante los ojos de Dios. Y justo antes del último movimiento (son todos cantados) sentí la necesidad de añadir un adagio para expresar exclusivamente con música el paso de la vida del plano terrenal a otro más allá. Son nueve minutos en los cuales los dos primeros transmiten una sensación de incomodidad terrible, pero que después se abren ante una especie de puerta para entrar en un plano sublime. Uno se deja llevar por esa sensación de pasaje, así es como lo imagino y lo plasmé en la música. Soy un hombre de teatro y me gusta contar cosas a través del lenguaje de la música. Me interesa dar testimonio de que la gente se queda viviendo dentro de uno y que quien no se olvida nunca muere. Y el final, que es apoteótico, es para quienes todavía estamos aquí y es donde hablamos de reconfortar».

Ángel Mahler, frente a su orquesta
Ángel Mahler, frente a su orquesta Crédito: Santiago Cicchero

La orquesta está formada casi en su integridad por músicos de la filarmónica, a quienes se les unen otros que han acompañado históricamente a este compositor cuyo paso por la función pública (fue ministro de Cultura porteño durante 2016 y 2017) lo mantuvo alejado de su actividad musical, pero que afirma haber retomado con mucha fuerza. «En este trabajo, que tanto significado tiene para mí, he estado acompañado todo el tiempo de gente querida con quienes he conversado sobre cada tema y cuando aparecía alguna duda. Además del rabino que fue quien aportó todos los textos, está también la influencia de mis hijos, pues con ellos hablo continuamente de estos temas de la vida y la muerte. Y también mi esposa, que me ayudó con la partitura y que estará sentada en la orquesta tocando el violín».

Para Mahler el tema central está en lo difícil que resulta seguir viviendo después del dolor y cómo dentro del horror todavía podemos encontrar nobleza en el ser humano y seguir viviendo. Están invitadas las familias de las víctimas porque toda la obra es un homenaje a ellos. «La misión que tiene esta obra es reconfortar a los parientes de las víctimas y dar una visión de lo que yo creo pasa después y sobre todo que nadie puede ocultarse a la mirada de Dios. Lo más valioso que tiene es toda la emoción y la creencia de que el amor es más fuerte que el odio. Y eso está traducido en la música».

«Nadie puede quedar indiferente ante un hecho como este y es algo que nos duele muy profundo a todos los argentinos».

Ángel Mahler

Mahler todavía recuerda ese día cuando en su estudio de Perón al 1200 escuchó la terrible explosión. «Nadie puede quedar indiferente ante un hecho como este y es algo que nos duele muy profundo a todos los argentinos. A pesar de que es imprescindible encontrar la justicia aquí en esta tierra porque a través de ella se crece y se puede seguir viviendo, estoy seguro de que quienes lo hicieron saben que ante Dios no podrán ocultarse. Hay que seguir buscando y no descansar en ello. En la obra creamos una asociación entre la palabra AMIA con otros conceptos: Amiamor, Amiamado, Amihermano. No se queda en la palabra sola, sino que busca expresar que al final todos nos reencontraremos con aquellos a quienes hemos amado». Mahler no nació en una familia judía, pero afirma que el apellido de su madre está dentro de los 5.000 apellidos sefardíes relacionados hoy día con los judíos que fueron expulsados de España. «Allí encontré el porqué a esa búsqueda que siempre me ha acompañado en mi vida. Estoy tan involucrado con ese tema que al día siguiente de este evento también estreno un musical que compuse sobre Ana Frank. Con ese musical se dará apertura oficialmente al teatro que se construyó al lado del Centro Ana Frank. Soy el director artístico del mismo y es algo que dará mucho impulso a nuevas presentaciones que aporten reflexiones y mensajes sobre el ser humano».

Réquiem/Kadish

De Mahler y Polakoff.

Teatro Colón, Libertad 621

Miércoles 10 de julio, a las 20.

Entradas: Desde $600 en TuEntrada.com

Por: Helena Brillembourg, La Nación.