Billie Jean del GBA: siete horas para maquillarse, peinarse y vestirse: la obsesión del Michael Jackson argentino

Gonzalo Martínez tiene 36 años y es de Quilmes. Vive de dar shows tributos a la estrella de Thriller. Resalta que no se hizo ninguna cirugía.

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“Ocurrió durante una madrugada, mediados de 1993, mientras yo dormía. Los medios promocionaban la llegada de Michael a la Argentina y justo sonaba Heal the world en una radio de la época que mi padre siempre sintonizaba a cada noche. Retumbaba en mi cabeza y a la vez en mi corazón y me desperté por la dulce sensación que me provocaba oírla. No sabía quién era el autor de tan bella pieza; pero siendo niño y todo, al otro día comencé a investigar hasta que vi en la TV a un artista que cantaba, bailaba, vestía y cuidaba del planeta como alguien de otra galaxia. Quedé impresionado y mi hermano respondió a mi búsqueda: ¡Ése es!. Era Michael Jackson… ¿Quién otro si no?”.

Así habla Gonzalo Martínez, 36 años, chaqueño, vecino de Quilmes y «Michael Jackson».  “Cuando me di cuenta que quería imitar a Michael vivía en una ciudad del Chaco pero nunca tuve en cuenta si tenía o no las condiciones necesarias para imitarlo», cuenta.

“El primer show que di estuve solito bailando Billie Jean delante de unos invitados de un cumpleaños en un bar que ya no existe más, en Resistencia. No me olvido de cómo me presentó el dueño antes de empezar», cuenta. Y se mete en la voz de aquel bolichero de Resistencia que lo anunció diciendo: “¡Tía querida! Ya que nunca te regalamos nada, he aquí nuestro presente. ¡Espero te guste!”. Lo recuerda y dice: «Fue tremendo».

El primer show que dio, en 2008.

El primer show que dio, en 2008.

El make up y el peinado le llevan alrededor de cuatro horas. La preparación, selección y tratado de cada vestuario, unas tres más. “Todo requiere de mucha atención para no olvidar ningún detalle -explica-. Casi siempre hago seis cambios de vestuario«.

El show en el que lo acompañan dos bailarines, dice, «es muy dinámico». «La mayor parte es baile, hacemos participar a algunos invitados y al final canto una canción muy linda y romántica de Michael que generalmente -menciona- le dedico a una mujer o, si es una fiesta de 15, a la homenajeada”.

El parecido ayuda, hay que admitirlo. Martínez asegura que no tiene ninguna cirugía y se ayuda solo con maquillaje. “Fui trabajando día tras día, intentando progresar, probando diversas técnicas”, detalla. Para el vestuario lo asisten una modista de Quilmes, una costurera especializada en sastrería militar -ideal para aquellos sacos del rey del pop-, y además él mismo tomó clases de sastrería. «Soy un entusiasta aprendiz constante», dice.

Una fiesta pre-pandemia, cuando "Michael" la rompía en los salones.

Una fiesta pre-pandemia, cuando «Michael» la rompía en los salones.

Algunos trabajos especiales exigen excepciones. «Por ejemplo, en algún momento acudí a una gran modista -relata- de Lanús, que me confeccionó la famosa chaqueta de Thriller. Ciertos géneros no se pueden coser con máquinas domésticas como la mía». 

Gonzalo enumera fama: apariciones en televisión abierta, cable, programas radiales, notas para revistas y diarios. Encuentros «con muchísimos famosos argentinos y algunos extranjeros». Dice: «Me he tomado fotos con ellos y hasta he tenido muy buen trato con la mayoría».

Su encuentro cumbre, afirma, fue con Travis Payne, quien fuera coreógrafo de Michael. «En Montreal, Canadá -cuenta-, cuando el Cirque Du Soleil me convocó para audicionar».

La pandemia obligó -y todavía lo hace- a mudar el show de eventos en salones a hogares, presentaciones al aire libre, con cantidad limitada de invitados y horario acotado. Michael Jackson, el de Quilmes, sigue vivo, a la espera de cantarle a la próxima homenajeada en una fiesta de 15.

Fuente: Clarín