Candela Vetrano y Andrés Gil, por la ruta de John Lennon y Yoko Ono

En el Microteatro. Pareja en la vida real, los jóvenes actores protagonizan “La encamada”, una obra de sólo 15 minutos en el que recrean la recordada “Bed-In for Peace” del Beatle y su esposa.

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Sobre las paredes de la habitación cuelgan pancartas en inglés que, traducidas al español, exigen paz en protesta contra las guerras. La atmósfera de ese cuarto, que se asemeja por momentos a la mítica suite donde John Lennon y Yoko Ono hicieron historia tras la recordada “Bed-in For Peace” en 1969, es tan acogedora que la pareja que allí descansa planea quedarse en la cama un buen rato. Mimetizados entre las sábanas con pijamas a tono, se miran con deseo y aunque así lo pareciera, no se trata de la icónica estrella de rock y su extravagante esposa. Es la casa a la que acaban de mudarse Candela Vetrano (28) y Andrés Gil (29) y cada toma fotográfica, donde ambos lucen llamativas pelucas, corresponde a la promoción de La encamada, su primera obra teatral juntos.

Antes del estreno, whatsapp de por medio, la actriz de Argentina, tierra de amor y venganza (ATAV) sugiere que el encuentro sea en un bodegón de Palermo a metros de su antiguo PH (donde vivió los últimos años y acaba de poner en alquiler), ya que acordó recibir un colchón nuevo “y cualquier cosa si llega me escapo un toque a abrirles”. Pareja desde hace tres años, mientras especulan si podrán o no dormir siesta antes de partir al ensayo en Microteatro, -donde se presentan todos los jueves y viernes de septiembre- piden una segunda ronda de café y, entusiasmados, extienden la sobremesa del almuerzo para hablar del debut. “La propuesta nos llega por Alberto Rojas Apel, con quien los dos ya trabajamos y había pensado la obra para nosotros. La dirige su mujer, Maricel Santín, que aprovecha muy bien esto de que nos conozcamos tanto entre los dos y sabe cómo llevarnos. Al ser dos parejas trabajando juntas, en los ensayos hablamos mucho de la forma de comunicarse, que es algo que en la obra pasa mucho, y ponemos en la mesa lo que le pasa a cada relación”, coinciden sobre el proyecto que, en un guiño a la famosa acción por la paz que dio la vuelta al mundo hace 50 años, busca sorprender al espectador en sólo 15 minutos de función. “Intentamos darle una vuelta de tuerca más allá de lo que todos sabemos de John y Yoko. La encamada la usamos como base, después la obra toma un par de giros. Miramos muchos videos para entender un poco las dinámicas de ellos, además de estudiar los personajes en sí, ya que la obra pasa más por la conexión de la pareja. Es una realidad un poco exagerada y se nota mucho el juego de la actuación que hacemos de dos personajes muy conocidos”, explican.

Candela Vetrano y Andrés Gil, junto a la directora Maricel Santin y al autor Alberto Rojas Apel, que también son pareja. Foto: Prensa/Eva Cascia

Candela Vetrano y Andrés Gil, junto a la directora Maricel Santin y al autor Alberto Rojas Apel, que también son pareja. Foto: Prensa/Eva Cascia

-¿Como si fuera una parodia?

Gil: No es una parodia, pero hay una cosa medio del absurdo que por momentos a los personajes los alejamos totalmente de la realidad. Lo que vamos a mostrar son los 15 minutos previos a que llegaran los periodistas. Tiene comedia, fantasía, y atraviesa distintos géneros teatrales. Y algo que va a dejar pensando a la gente: ¿Y qué si a lo mejor no fue por Yoko que se separaron los Beatles? Y el mundo culpó a Yoko y a lo mejor no…

VetranoElla me simboliza como la fuerza femenina y me genera mucha admiración porque a la vez era muy independiente. En una época en la que la mujer era la bruja y si el hombre iba a algún lugar por la mujer era porque ella lo tenía cortito. Y quizás él era un pollera que había dejado todo de lado. Por otro lado, la relación de ellos dos siempre me causó entre comillas medio gracia por todo el marketing. Y la encamada más todavía.

-¿Cuánto les pesaba ponerse en los zapatos de la pareja emblema de esa década?

Vetrano: Por cómo va la obra, yo jamás sentí esa presión, no es una biopic. Por eso tampoco la estudié mucho a ella. Lo que tratamos de hacer es sacarnos el prejuicio de: “yo voy a tratar de hacer a Yoko Ono”, porque no pasa por ahí.

GilIntentamos bajar a tierra dos personajes, los humanizamos. A John Lennon sobre todo, que es un semidiós y que uno lo pone en un lugar tan alejado de uno mismo. La idea es mostrarlos como dos personas normales con problemas cotidianos. Te diría que es un agregado que sean John y Yoko. Hasta funcionaría igual si no fueran ellos.

De civil, los actores Andrés Gil y Candela Vetrano. Foto: Juano Tesone

De civil, los actores Andrés Gil y Candela Vetrano. Foto: Juano Tesone

-Vienen de un recorrido más vinculado al circuito comercial. (Candela forma parte de la tira “ATAV” y Andrés participó en “Monzón, la serie”) ¿Fue distinto embarcarse en un proyecto del off?

Gil: Yo a eso mucha bola no le doy, siento que el laburo sigue siendo el mismo. A lo mejor acá, al estar tan metidos con el director y el autor, nos permitimos proponer cosas que en algo más grande uno se limita solo a hacer su trabajo.

Vetrano: Yo tenía muchas ganas de actuar y hacer algo diferente, de jugar. Además nos sentimos bastante contenidos en cuanto al formato, que son 15 minutos. No hay algo más pretencioso, sólo pasarla bien en ese tiempo.

-¿Disfrutan de esa libertad?

Vetrano: Está buena. Estamos muy metidos y al ser sólo nosotros cuatro, sin haber una producción, es todo el tiempo: “che, ¿quién tiene esto?”

Gil: Siento que todos somos todos parte de todo. Obviamente a nivel escenográfico no podían meter una cama entera en una sala tan chica y hacer una encamada real. Lo bueno también es que por primera vez vamos a trabajar juntos y eso me entusiasma.

-¿Nunca los habían tentado con un proyecto?

Vetrano: No, y de hecho siempre nos lo preguntaban en alguna nota y decíamos que no lo elegíamos. Pero a los dos nos gustó la obra y fue: “che, me mandó esto Albert me encanta”, ¿Qué onda hacerlo juntos?” Para mí, hacerla con él era un valor agregado.

-Además de ser un “plus” también debe tener su lado B. ¿Hasta qué punto es una ventaja trabajar en pareja?

Vetrano: Creo que como pareja somos un buen equipo y eso hace que en cualquier lugar o situación funcione naturalmente. La base está muy bien, entonces yo me doy perfectamente cuenta cuando él está en alguna o cuando yo vengo re quemada de haber grabado, él me tiene más paciencia.

Gil: Y está bueno si quedó alguna cosita por ajustar del ensayo decimos: «hoy después de comer lo seguimos». Aunque cada tanto hay que cortar, pero es difícil porque ahora que nos mudamos estamos todo el tiempo juntos.

-Después de 50 años, la “encamada por la paz” sigue vigente en la memoria de varias generaciones. ¿Con qué público esperan encontrarse?

Gil: Yo creo que un poco de todo. El rango de edad que puede ser la obra es muy amplio. Toda la gente que conozco de 40, 50 para arriba están con ganas de venir y reservando sus entradas.

-Microteatro también suele convocar a una audiencia más centennial, que no consume teatro tradicional y busca otro concepto de entretenimiento.

Vetrano: Y está bueno, gente que quizás nunca vio una obra en su vida o que no tiene la cultura del teatro ni la paciencia para ver una obra de una hora y media o dos. Me parece que Microteatro ya cumplió un poco el derecho de piso que antes quizá gente del teatro under lo juzgaba y demostraron que funciona.

Gil: Pueden entrar con una copa de vino y verlo desde otro lugar. Cada función es distinta, tanto de público como lo que pasa en escena. Y para nosotros también es muy intensa la experiencia, porque estas actuando muy cerca de la gente.

-Si bien los dos han tenido su etapa de súper exposición en productos juveniles, mantienen un perfil muy bajo. ¿Con qué tiene que ver?

VetranoHoy estamos en un mundo donde, sobre todo las redes sociales, hacen que uno exponga todo y si no subís una foto uno siente que no la vivió. Siento que lo más importante es nuestro vínculo y está bueno resguardarlo. Me parece que lo bueno es que es nuestro. Y si quiero subir una foto con él la subo.

Gil: Tampoco nos privamos de nada que queramos subir, se da así.

-Ni hablar de un “Bailando” juntos…

Vetrano: Nos convocaron el año pasado a los dos. Me acuerdo que me llamaron y me dijeron: “Y vení con Andrés”. Como si al ir con Andrés diría que sí. Y es todo lo contrario…Pero es verdad que hoy en día si no estás en el “Bailando”… (risas)

Gil: El baile no es lo mío.

Vetrano: Me parece genial los que lo hacen, pero es un nivel de exposición tan grande que me aterra un poco, es vertiginoso.

La experiencia de vivir juntos: «La convivencia tiene mala fama»

Cuando las luces de la sala se apagan, la dupla de actores prueba su primera convivencia. La reciente mudanza, a una casa en Zona Norte que eligió Vetrano y que Gil califica como “intensa”, significó otro reto para quienes hasta entonces solo habían convivido en sus últimas vacaciones por el Sudeste Asiático. “Todo fluyó. Nos fuimos a Beccar y estamos muy enamorados de nuestra casa. Ambos vivíamos solos y unimos cosas. El sillón de una casa entró perfecto, todo entraba en el hueco justo. En realidad, él se mudó conmigo por la cafetera. Llegó a casa y decía: “¡Bien, la cafetera!”, lanza la actriz de ATAV (Argentina, tierra de amor y venganza) mientras Andrés redobla la apuesta y expone: “Creo que la cocina es un lugar en el que tenemos alguna que otra rispidez. El conflicto número uno fue si el huevo frito se hace o no con aceite. Pero son cosas chiquitas. También admito que estoy flojo con el lavado, soy medio un queso con el lavarropas aunque para todo lo demás nos dividimos”.

Amor y convivencia. Gil y Vetrano se fueron a vivir juntos a Beccar. Foto: Juano Tesone

Amor y convivencia. Gil y Vetrano se fueron a vivir juntos a Beccar. Foto: Juano Tesone

Con más de un proyecto en carpeta –Gil estrenará una comedia romántica en cine dirigida por Daniel Pensa e integrará la tira Separadas, mientras Vetrano graba la tira hasta noviembre- la pareja que se conoció en Italia y sobrellevó una relación a distancia durante un año, certifica: “En nuestra casa no hay género. Los dos hacemos todo. ¡Es re lindo convivir! Aunque tiene mala fama”.

Fuente: Clarín