Daniel Melingo y Andrés Calamaro, juntos en el nuevo clip de «El blues rebétiko de 7 vidas»

MIRÁ EL VIDEO. Los ex compañeros en Los Abuelos de la Nada protagonizan la historia de dos “viejos fumones” camino a ningún lugar, con una notable realización de calidad cinematográfica.

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Este viernes 22 de mayo, Daniel Melingo presenta su nuevo videoclip junto a Andrés CalamaroEl blues rebétiko de 7 vidas, una producción audiovisual dirigida por Esteban Perroud.

En este material, dos próceres del rock y vecindades se muestran como los viejos compadres que son, habiendo recorrido caminos distintos y parecidos, desde que arrancaron públicamente sus carreras siendo parte de Los Abuelos de la Nada.

Uno después se fue a Los Twist, los dos anduvieron por España y así, con los años, Calamaro se convirtió en el solista que es, y Melingo, en el tanguero menos pensado.

"El Blues Rebético de 7 Vidas" el parte de"Oasis", el más reciente trabajo de Daniel Melingo, con el que cierra la trilogía iniciada con "Linyera".

«El Blues Rebético de 7 Vidas» es parte de «Oasis», el más reciente trabajo de Daniel Melingo, con el que cierra la trilogía iniciada con «Linyera».

El aporte conjunto llega como eslabón calavera del delirio musical propuesto por Melingo en su nuevo álbum, Oasis. Ahora, el nuevo corte los muestra deliberadamente decadentes y fumones zumbando bajito un tema que bien el cabe a las carrera de uno o de otro. Nadie diría ni  si encontramos este oropel en un disco de El Salmón.

Incluso hasta tiene los aires brumosos de Prefiero dormir, track de Honestidad Brutal (“Esta es mi séptima vida/no me había dado cuenta)”.

Blanco y negro el clip. Realizado con calidad cinematogáfica y guiños (en los créditos) al celuloide de Quentin Tarantino, arranca potente con la imagen de un Melingo que supera la medida de lo posible en su prodigiosa caracterización de “linyera”. Allí se lo ve manejando un camión infernal con la cara de un zombie en camiseta.

Enseguida aparece Calamaro. Corte de pelo a lo Joe Strummer, look cárnico, sudor sin lágrimas. Porrito. En palabras del propio Melingo: “La vida ya no es la misma. El bucle del tiempo, nos está jugando una broma. Cuando todos pensábamos que una fuga era posible, concluimos que los dominios del mal son más grandes de lo que creíamos. Si el conocimiento es el bien, la ignorancia es el mal. Vivimos una guerra silenciosa donde nadie sabe quien es el enemigo”.

Se escucha el alma de Roberto Arlt en cada estrofa fumona: “La décima del linyera. Es el verso del bohemio. El dinero no es un premio. No es un rebelde cualquiera. No espera la primavera. Ni que se caiga una fruta. Anda escaso de viruta. Por no tener tiene nada. Si la cancha está embarrada. Fuma barro con cicuta”.

Los dos perforan su curda de canyengues y academias. “Nadie tiene siete vidas. Si no hay vivido ninguna. Hay un monstruo en la laguna. Hay una secta prohibida. Con paciencia y con saliva. Se consiguen tantas cosas. No riquezas onerosas. Pero momentos bonitos. Linyera, siete y benditos. Que dos almas generosas”.

la tarjeta de presentación de "El Blues Rebético de 7 Vidas", de Daniel Melingo, con su viejo compañero de aventuras Andrés Calamaro.

la tarjeta de presentación de «El Blues Rebético de 7 Vidas», de Daniel Melingo, con su viejo compañero de aventuras Andrés Calamaro.

El último disco Oasis, con el que cierra una trilogía, es lo que se dice un «álbum conceptual». Puede entenderse como una obra de teatro donde Melingo hace un homenaje a las raíces de la música, fusionando géneros sin adulterar sus naturalezas, y dando origen a una obra hipnótica. Al menos, El blues rebétiko de 7 vidas lo es.

Oasis sería también una ópera vagabunda donde zigzaguean las esquirlas del malevo, el cafishio, el hechicero, las confabulaciones, las pesadillas. Un apocalipsis más que un viaje. Un desvío hacia vertientes introspectivas donde el GPS de los cánones está seriamente averiado.

Todas han sido buenas noticias para Melingo tras la publicación de OasisLa crítica especializada trató el álbum maravillosamente bien. Y la aceituna de la pizza sería este flamante video magníficamente pergeñado.

Fuente: Clarín