Deep Purple lanzó un disco de covers grabado en medio del aislamiento

Deep Purple lanzó por primera vez en más de medio siglo de carrera un disco de covers, titulado "Turning to Crime" ("Volviendo al crimen"), donde versiona temas de Bob Dylan, BB King y Johnny Rivers, entre otros y que grabó cada músico en forma individual durante la pandemia ante las imposibilidades que impuso el confinamiento.

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«Estábamos en medio del aislamiento, en ese entonces sin vacunas, sin conciertos y nadie podía salir de su casa. Nuestro productor Bob Ezrin dijo: ‘¿Por qué no probamos un disco de covers, grabado de manera remota? Va a ser divertido'», contó en videconferencia desde Londres con Télam el tecladistas de la banda Don Airey.

Entre las 12 particulares versiones, llenas de hard rock, se destacan «Watching the River Flow» de Bob Dylan, «Shapes of Things» de The Yardbirds, «7 and 7 is» de Arthur Lee, «Rockin’ Pneumonia and the Boogie Woogie Flu» de Johnny Rivers, «The Battle of New Orleans» de Jimmy Driftwood y «Dixie Chicken» de Little Feat.

La formación británica tiene actualmente al baterista Ian Paice -único miembro que estuvo en todas las formaciones-, Roger Glover en bajo, Ian Gillan en voz -ambos entre 1969-1973 y desde 1984 en adelante-, Steve Morse en guitarra -desde 1994-, y Don Airey en teclados, que llegó en 2002.

El tecladista que integra el conjunto cuando fue convocado por su antecesor, el reconocido Jon Lord, reveló que «Bob Ezrin nos convenció sobre la idea de este disco», contó sobre las dificultades técnicas de grabar un disco sin músicos ni personas alrededor y sobre la actualidad de una de las grandes bandas pioneras del hard rock.

Periodista: Se supo que hubo alguna resistencia inicial en relación con grabar un disco de covers, algo que Deep Purple nunca hizo en sus más de 50 años de carrera, ¿por qué terminaron cambiando de parecer?

Don Airey: Hubo que usar batería electrónica para los demos y al principio era un poco escéptico sobre la idea, pero cuando escuché cómo quedó me terminé de convencer. Disfruté de todo el proceso porque nadie me decía qué tenía que hacer: no tenía a nadie presente.

P: ¿Fue muy difícil elegir un número determinado de canciones en un universo con mucha cantidad de candidatas?

DA: Lo evaluamos muy detenidamente y decidimos no hacer canciones de The Beatles, The Rolling Stones o The Who. Nada que fuera demasiado obvio ni grandes hits sino algo más volcado a canciones que nos resultaran significativas a nivel individual.

P: Todos los integrantes de la banda propusieron un par de canciones, ¿cuáles son las que elegiste y por qué?

DA: «Caught in the Act», que me fue fácil porque normalmente la tocamos antes de ensayar. «Jenny Take a Ride!», porque soy muy fan de Mitch Ryder y de ese tema. «Let the Good Times Roll» de B.B. King fue otro. Y todos queríamos hacer «Oh well» de Fleetwood Mac y «White Room» de Cream. Todos hicimos una lista corta de cinco candidatos. Pero algunas canciones no todos las conocíamos; creo que ninguno conocía «Lucifer» de Bob Seger pero era una que Steve Morse tocaba cuando hacía sus primeros conciertos y causó una buena impresión, así que fue una gran elección. Creo que de las que eligió Ian Gillian, no quedó ninguna. Todo se trató de ver qué canciones podían funcionar y cuáles no; fue un proceso más informal.

P: ¿El proceso técnico de grabar este disco fue especialmente difícil para todos?

DA: Quizá no tanto para Ian Page, que tiene un estudio para grabar batería, pero igual también tenía que imaginar cómo iban a sonar los demás instrumentos. En mi caso, fue bastante dificultoso porque nunca me dediqué a la ingeniería de sonido o la producción; nunca apreté los botones adecuados en todos mis años de carrera. Y ahora se me complicaba la parte técnica de tener que apretar el botón y tener unos segundos para ir hasta la otra punta de la habitación y llegar a los teclados. Tenía que ir y venir rápido; me volví bastante atlético corriendo alrededor de escritorios e instrumentos. Me resultó genial como aprendizaje.

P: Estaban entonces a ciegas sin saber cómo sonaban todos los instrumentos juntos.

DA: Sí, no tenía a nadie presente. Nunca sabés realmente si la grabación quedó bien. Podés tener un presentimiento positivo pero hay que enviar la grabación al productor y él no nos decía demasiado, salvo alguna indicación de probar algo diferente. Mi esposa se preguntaba qué estaba haciendo hasta la 1 de la madrugada y le decía que estaba haciendo un proyecto con Deep Purple y que andaba con algunas dificultades técnicas.

P: Cuando escuchaste el disco mezclado y completo, ¿qué te pareció?

DA: Estaba realmente muy asombrado. Escuché una versión preliminar, cruda, y pensé que era aceptable. Pero después me mandaron una copia masterizada y todo tomó vida, finalmente. Sobre todo, en mi caso, la batería fue lo que me terminó de convencer y me dejó tranquilo de que quedaba bien, fue fantástico. La verdad que todos sonaban muy bien.

P: ¿Qué fue lo que más disfrutaste de grabar este disco?

DA: Grabar «Let the Good Times Roll» de B.B. King. Es maravilloso que una canción de jazz y swing con base en bajo y batería fuera hecha por una banda de heavy. Para mí fue muy divertido, con el órgano; lo disfruté porque fue algo diferente: no soy un músico de jazz. Experimenté un poco con este álbum, me preguntaba si podía hacer ciertas cosas como esta.

P: ¿La banda piensa sacar un próximo disco de estudio pronto?

DA: Quizá. Si tenemos tiempo supongo que habrá un nuevo álbum. Pero deberemos esperar para ver. Hoy en día es muy difícil con la pandemia.

P: ¿Contento, de todas formas, con que de a poco se vaya normalizando la situación y puedan hacer un tour pronto?

DA: Esperemos que la pandemia esté lentamente terminando. Nadie parece saber aún qué va a pasar pero soy optimista. Uno escucha muchas historias de bandas que se van de gira pero tienen que suspender el tour porque se contagiaron, es algo preocupante. Creo que vamos a estar en tour el año que viene, haciendo lo que mejor sabemos.