Diego Velázquez, pintor de pocas obras, pero el más admirado de la historia del arte

El artista sevillano vivió entre 1599 y 1660 y durante sus 60 años realizó unas 120 obras o menos según expertos más rígidos, pero con las pocas que se conocen se ganó el puesto del "Número Uno"

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Es mi favorito y lo primero que hago en Madrid, luego de dejar la valija en el hotel, es correr al Museo del Prado a saludar a mi amigo y genio don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).

Fue pintor de pocas obras. En sus 60 años realizó unas 120 o menos según expertos más rígidos, pero no importa, con las tres que acá reproducimos alcanza para ser el número uno.

Usó el apellido de su madre, como también lo hizo el otro genio Pablo Ruiz Picasso, era una costumbre andaluza.

Fue el mayor de 8 hermanos y vivían en Sevilla que era la más importante y populosa ciudad de España por aquel entonces. También allí trabajaban Murillo y Zurbarán, y parece mentira que los tres sean contemporáneos y que vivieran en la misma ciudad, y las pinturas que hacían eran encargues de las órdenes religiosas.

A Velázquez lo ponen a estudiar con Pacheco, que era un gran teórico y no tan buen pintor. A los 18 años ya recibe su patente de pintor y también se casa con una niña de 15 años que era la hija de su maestro.

Sus primeras pinturas son algo tenebristas y nos recuerdan a Caravaggio, cuyas obras no conocía y posiblemente las conoció en Roma diez años después.

A los 24 años viaja a Madrid que tenía a muchos andaluces en la casa real con el Rey Felipe IV, 6 años menor que Velázquez. Y el más influyente era el Conde-duque de Olivares, quien lo hace pintor del rey y de la Corte. Esto le da una gran tranquilidad económica, pero lo único que le importaba era ser noble y desgraciadamente el único dudoso antecedente que tenía era el abuelo paterno y era en Portugal.

El primer viaje a Italia fue para ver y estudiar pintura y el que lo recomendó fue Pedro Pablo Rubens, que se pasó un año en Madrid copiando obras de la colección del Rey y ejerciendo acciones diplomáticas.Era como un Kissinger de la época el maestro flamenco. Diez años después realiza otro viaje a la Península con la excusa de comprar obras para el Rey, y en Venecia compra algunos Tintoretto y Tiziano y pinta tres de sus mayores pinturasEl retrato de Inocencio X, que se encuentra en la poco conocida galería Doria Pamphili, es el que luego recreó unas 40 veces Francis Bacon.

El único desnudo que se le conoce, «La Venus del Espejo», que se encuentra en Londres en la National Gallery y que quizás sea el más bello desnudo jamás pintado, aún se discute quien es la modelo, que pareciera ser una joven pintora Flaminia, más que amiga de Velázquez. Y el tercero que pintó en Roma fue el de su esclavo «Juan de Pareja» quien también era pintor. Lo liberó allí a condición de 4 años más de servicios que eran importantes porque era el que le preparaba los colores y los lienzos. Esta obra apareció en el mercado en 1970 y fue promocionada como la única obra que superaría el millón de dólares (eran otras épocas claramente). Se vendió en 5 millones y esta en el Museo Metropolitan de Nueva York.

Finalmente en 1658, y por una gracia papal, se logra que Diego sea noble e integre la Orden de Santiago. Dicen que fue el mismo rey que pintó en el pecho de Velázquez en su cuadro «Las Meninas», la famosa cruz que acá es isologo del Banco de Galicia, sino es «vero es ben trovato».

Este genio y nuestro Gardel, cada día cantan mejor.

Fuente: El Cronista