El hit viral europeo: Distanciamiento social y pop para divertirse con los Ladilla Rusa, el dúo de periodistas españoles

MIRA EL VIDEO. Tania Lozano y Víctor Clares dejaron todo para dedicarse a la música, llevan millones de vistas en YouTube y lograron tener su propio éxito en pandemia, “A un metro y medio de ti”

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Dúo «Ladilla Rusa»

Cámaras de seguridad, corridas entre las góndolas de un supermercado cualquiera, un hombre, una mujer, dos mascarillas. Las escenas del videoclip de “A un metro y medio de ti” podrían haber sido filmadas en un local de Barcelona, Ciudad de México, Puerto Madryn o Caballito. Los Ladilla Rusa crearon una historia de amor imposible en pandemia, con un ritmo loco y pegadizo y calentaron el invierno español en medio de confinamientos comarcales, navidades para pocos y la vacuna que llega y que no llega. Ya sea en Europa o Latinoamérica, las diferentes realidades empatan cuando de incertidumbre se trata, el COVID-19 no conoce fronteras, pero la capacidad de sobreponerse riendo y bailando cuando está todo mal, tampoco. El humor en momentos de crisis lo hizo de nuevo.

Tania Lozano y Víctor Clares son dos amigos de Barcelona que compartieron desde chiquitos la vida, y de grandes la profesión: ambos son periodistas. En 2017 se dieron cuenta de que la capacidad que tenían para hacer de cualquier circunstancia una canción, podía tomar otra forma, así que convocaron a un productor y empezaron a grabar. Lo que empezó como un juego para descomprimir la seriedad del día a día se convirtió en una oportunidad de dar un giro total, de esos que ponen todo patas para arriba. YouTube explotaba, los llamaban para hacer shows tres noches por semana, los convocaban para participar de festivales. Ladilla Rusa se había convertido en un grupo en serio.

Con la conexión de unos Pimpinela Lisérgicos, el desparpajo de los Miranda! más atrevidos y las relaciones públicas de Sonny & Cher, los periodistas le iban dando lugar a los artistas. “Yo trabajaba en televisión en un programa muy serio, informativo, la antítesis de lo que quería hacer. Hacía reportajes, una semana hablaba del peligro nuclear, otra semana de la corrupción, todos temas que se trataban muy en profundidad. Por eso al principio nos caracterizamos mucho con pelucas, gafas, porque nos daba un poco de pudor que nos identificaran que éramos la misma persona. Yo salía en televisión y no quería que supieran que era yo”, cuenta Víctor y confiesa que empezó a estudiar música hace relativamente poco.

Aunque los dos son melómanos, desconocían los métodos para componer una canción de manera ortodoxa, por eso se reunieron con profesionales que trabajaron a la par para dar lo mejor en su disco debut, Estado de malestar (2018). El próximo álbum ya está en proceso, y para poder sacarlo organizaron un crowdfunding (recaudación de fondos). Dudaron hacerlo, les daba vergüenza, hasta que llegaron a la conclusión de que era una manera de vender el disco por adelantado y que, aunque el año pasado ganaron dinero haciendo conciertos, este 2020 ha sido trágico para los artistas. “Lo importante es hacerlo”, aseguran.

Además de un público cálido y desconocido, Tania también asegura que sus amigos en el mundo de la música se engancharon con la propuesta. Con “A un metro y medio de ti” excedieron las plataformas digitales y llegaron a todos los programas de TV y radio españoles, y también al feed de Instagram del actor Paco León (José María/María José en La casa de las flores) que sorprendió con un logrado lip sync a sus casi dos millones de seguidores.

—¿Fue muy brusco el cambio de vida para ustedes?

—Víctor: Lo que nos pasó fue fuerte porque nosotros currábamos de lunes a viernes y los fines de semana teníamos que ir a actuar, entonces era súper agotador. Aparte la cabeza era una locura tan grande porque teníamos que cambiar el chip tanto… Yo me acuerdo cuando estaba en la redacción hablando de un tema súper serio un lunes y me miraba los zapatos y tenía pelos de peluca rubios. ¡Era muy loco!

—Tania: Yo me he llegado a agobiar al principio porque madrugaba mucho, me levantaba a las seis menos cuarto cada día porque era redactora y entraba a las 8 a la tele. Piensa que haces una canción en broma y te empiezan a llamar para hacer conciertos y tú no eres música, te empiezas como hacer famoso entre comillas, entonces tienes que compaginarlo todo porque te estás haciendo cantante y tú no te lo habías planteado. Fue un momento chocante.

—Víctor: Y con el tiempo cuando empezamos a ver que iba bien lo del grupo dijimos hay que parar o nos vamos a volver locos. Al comienzo sí empezó como un chiste luego nos dimos cuenta de lo que pasó y se hizo viral, así que lo empezamos a tomar en serio, esto es un trabajo. Incluso al principio cuando sabíamos que lo íbamos a hacer en broma, siempre quisimos que fuera profesional. No quisimos que sonara nada amateur y fuimos con un productor que nos gustaba. Todo está muy pensado y muy mirado, aunque obviamente es para reír, pero detrás hay una seriedad. Al final la broma es muy seria, ¿sabes?

—Tania: Dijimos “vamos a hacer un grupo y si hacemos una canción la vamos a hacer bien”. No queríamos que sonara a karaoke, así que buscamos un productor, nos hicimos virales ¡y aquí estamos! Es fuerte.

Tania Lozano y Víctor Clares

Tania Lozano y Víctor Clares

—¿Sintieron el vértigo de dejar el periodismo?

—Tania: ¡Ser artista también es complicado!

—Víctor: Yo tengo sentimientos encontrados. Mi vocación y mi profesión realmente es el periodismo y yo pienso muchas veces que este es un grupo humorístico y yo no me veo con 50 años recorriendo España cantando “Macaulay Culkin” (el videoclip de esta canción superó los 4 millones de vistas en YouTube). Pero a la vez a lo que no me acostumbro es a la precariedad del periodismo, una profesión que para mí es esencial en la vida porque al final la información es un derecho. Yo he trabajado en radio, en tele, en lugares importantes y siempre está mal pagado. Entonces pienso que, con mi amiga de toda la vida, hemos hecho un proyecto que viene de nuestra imaginación, todo viene de nuestra mente, y hemos podido ganar dinero con una cosa con la que no somos asalariados, el dinero lo generamos nosotros ¡y eso es fantástico!

—¿En qué momento de sus vidas empezaron a hacer canciones?

—Tania: ¡Siempre!

—Víctor: Claro, nos pasaba cualquier tontería y hacíamos una canción: porque nos tropezábamos, para un amigo, si Tania tenía un ligue le hacíamos una canción. De todo hacíamos una canción. Ella y yo hemos hecho un grupo, pero todos nuestros amigos son de mirar las cosas con humor, incluso de las cosas que nos han pasado chungas, malas, hacemos humor. Podemos empezar una conversación llorando y terminarla acojonados de risa, y sacamos el chiste de eso. Es una actitud en la vida. ¡Hostia! Nos vamos a morir, y te van a pasar cosas malas y vas a sufrir, pero puedes tomar el camino inteligente de la vida: relativizar todo y hacer un chiste.

—Tania: Nos viene natural, nos reímos de todo. Así se vive más feliz y más tranquilo de esta manera.

—Con los fans vinieron los haters, también, ¿cómo lo llevan?

—No le damos mucha importancia. Hay un tío, por ejemplo, que hace poco nos escribió y dijo: “Esta gente los “ninis” (como que ni trabajamos, ni estudiamos) encima están ganando dinero con esto y no se lo merecen”. Entonces yo digo ¿qué necesidad tiene? A mí cuando algo no me gusta no lo escucharía y menos escribiría sobre eso.

—¿Dónde se originan las canciones?

—Víctor: Nos encanta fijarnos en las situaciones cotidianas y buscarle la gracia. Hay cosas que pasan y ya tienen gracia. Nos fijamos en cuestiones costumbristas, el lenguaje de la calle.

—¿Con qué se ríen ustedes?

—Víctor: Nosotros nos reímos de todo, todo nos hace gracia. Somos muy fáciles. Nos encanta el humor súper elaborado y también nos encanta el humor fácil. Hay humor y hay comicidad. Yo valoro mucho a una persona que es graciosa, pero que no es humorista, o una persona que es humorista y a la que se le ve el trabajo que hay detrás.

—Tania: Es así, y hacemos lo que queremos. Tenemos un público súper fiel porque la gente viene a vernos a los conciertos una y otra vez.

—¿En qué momento de sus vidas empezaron a hacer canciones?

—Tania: ¡Siempre!

—Víctor: Claro, nos pasaba cualquier tontería y hacíamos una canción: porque nos tropezábamos, para un amigo, si Tania tenía un ligue le hacíamos una canción. De todo hacíamos una canción. Ella y yo hemos hecho un grupo, pero todos nuestros amigos son de mirar las cosas con humor, incluso de las cosas que nos han pasado chungas, malas, hacemos humor. Podemos empezar una conversación llorando y terminarla acojonados de risa, y sacamos el chiste de eso. Es una actitud en la vida. ¡Hostia! Nos vamos a morir, y te van a pasar cosas malas y vas a sufrir, pero puedes tomar el camino inteligente de la vida: relativizar todo y hacer un chiste.

—Tania: Nos viene natural, nos reímos de todo. Así se vive más feliz y más tranquilo de esta manera.

—Con los fans vinieron los haters, también, ¿cómo lo llevan?

—No le damos mucha importancia. Hay un tío, por ejemplo, que hace poco nos escribió y dijo: “Esta gente los “ninis” (como que ni trabajamos, ni estudiamos) encima están ganando dinero con esto y no se lo merecen”. Entonces yo digo ¿qué necesidad tiene? A mí cuando algo no me gusta no lo escucharía y menos escribiría sobre eso.

—¿Dónde se originan las canciones?

—Víctor: Nos encanta fijarnos en las situaciones cotidianas y buscarle la gracia. Hay cosas que pasan y ya tienen gracia. Nos fijamos en cuestiones costumbristas, el lenguaje de la calle.

—¿Con qué se ríen ustedes?

—Víctor: Nosotros nos reímos de todo, todo nos hace gracia. Somos muy fáciles. Nos encanta el humor súper elaborado y también nos encanta el humor fácil. Hay humor y hay comicidad. Yo valoro mucho a una persona que es graciosa, pero que no es humorista, o una persona que es humorista y a la que se le ve el trabajo que hay detrás.

—Tania: Es así, y hacemos lo que queremos. Tenemos un público súper fiel porque la gente viene a vernos a los conciertos una y otra vez.

Fuente: Infobae