Don Pasquale subió a escena en el Colón: el último destello de un género en extinción

Con tres elencos puede disfrutarse en siete funciones programadas hasta el miércoles 2 de octubre.

asdasd

El testamente cómico de Gaetano Donizetti es una de los íconos de la ópera bufa cuya popularidad no decayó nunca. Las razones de un éxito de 176 años.

En 1843, cuando la ópera bufa era apenas un destello del pasado, Gaetano Donizetti estrenaba en París Don Pasquale, escrita por encargo del Théâtre-Italien de la capital francesa, que el martes 24 de septiembre sube a escena en el Teatro Colón. Éxito total desde esa primera representación, la obra resultó ser además la última comedia de su autor, que apenas tres años después habría de ser internado en un asilo en Ivry, más tarde trasladado a París y finalmente a Bergamo, su ciudad natal, donde falleció en 1848.

Donizetti –el operista italiano más solicitado de su generación desde el retiro de la composición operística por parte de Rossini en 1829 y la muerte de Bellini en 1835– eligió para dar forma al libreto de Don Pasquale (en rigor de verdad para adaptar el escrito en 1810 por Angelo Agnelli para la ópera Ser Marcantonio de Stefano Pavesi) a Giovanni Ruffini, un italiano emigrado a París. Según puntualiza William Ashbrook en su libro Donizetti y sus óperasel músico buscó expresamente llevar la acción a su época (algo bastante inusual por ese entonces), y le dio a Ruffini varios dolores de cabeza con sus exigencias y su meticulosidad.

El argumento no elude el cliché acerca de la soprano que quiere casarse con el tenor y el barítono que se opone, salvo que en este caso el rival del tenor (Ernesto) es un bajo (Don Pasquale, su tío), y el barítono (Dottore Malatesta) es quien ayudará a la joven pareja. Gracias a la impostura de Norina, la amada de Ernesto, que se finge una mujer dócil y austera, ideal a los ojos de Pasquale pero que después del -falso- casamiento se mostrará como una arpía, Pasquale pone fin a sus pretensiones matrimoniales y autoriza la unión de Ernesto con Norina.

Con la dinámica de una comedia de enredos, la obra de Donizetti fue un éxito desde su estreno. (Teatro Colón/Arnaldo Colombaroli)

Con la dinámica de una comedia de enredos, la obra de Donizetti fue un éxito desde su estreno. (Teatro Colón/Arnaldo Colombaroli)

En términos musicales y teatrales, Donizetti traza un continuo que no decae, y cuyo mayor mérito es posiblemente la presencia de páginas de absoluta delicadeza, como la serenata de Ernesto (“Com’è gentil / la notte a mezzo april”) o el dúo que le sigue, Tornami a dir che m’ami, que provocan un contraste excepcional con los momentos de mayor comicidad. Con olfato teatral infalible, Donizetti delinea en la línea vocal de cada personaje los rasgos de su carácter; un ejemplo perfecto es el aria de Norina, Quel guardo il cavaliere, en la que, con dos pinceladas, el autor nos presenta uno de los roles más ricos en matices de toda la literatura operística.

Mucho que ver en el suceso de Don Pasquale (La France musicale escribió que “desde I puritani ninguna ópera nueva escrita para París había gozado de un éxito semejante”) tuvo el cuarteto de intérpretes del estreno: Norina fue Giulia Grisi, creadora de otros grandes roles del bel canto como Adalgisa en Norma y Elvira en I puritani; Don Pasquale fue Luigi Lablache, el bajo más famoso de su tiempo y un actor cómico inigualable; el Doctor Malatesta, el gran barítono Antonio Tamburini, y Ernesto el tenor Mario (Giovanni Matteo de Candia), que además de uno de los cantantes más celebrados de París fue el compañero artístico y de vida de Giulia Grisi. Es indudable que, al margen de sus vocalidades de perfil excepcional, los cuatro contaban con un talento especial para el drama y, como en este caso, también para la comedia.

Impulso inesperado para un género en vías de extinción, soplo de aire romántico para un molde clásico, Don Pasquale, el testamento cómico de Donizetti, es una de las óperas de su autor cuya popularidad no decayó nunca, y su regreso al escenario del Colón es una excusa perfecta para volver a asomarse a sus encantos.

Don Pasquale subió por primera vez a escena en el Colón en 1910, y desde entonces sumó otras 15 versiones. (Teatro Colón/Arnaldo Colombaroli)

Don Pasquale subió por primera vez a escena en el Colón en 1910, y desde entonces sumó otras 15 versiones. (Teatro Colón/Arnaldo Colombaroli)

Don Pasquale en Buenos Aires y en el Colón

A solo ocho años de su primera representación en París, Don Pasquale llegó a Buenos Aires (una ciudad que ya contaba con una tradición lírica propia), y tuvo su estreno argentino en mayo de 1851 en el Teatro de la Victoria, que funcionaba desde 1838 en las actuales Hipólito Yrigoyen entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen.

La primera producción en el nuevo Teatro Colón tuvo lugar en 1910, con dirección de Edoardo Vitale y un elenco integrado por Giuseppe Anselmi, Rosina Storchio, Giuseppe de Luca, Concetto Paterna y César Spadoni. Otras quince versiones en esa sala reunieron a un impresionante listado de cantantes nacionales e internacionales como Lucrecia Bori, María Barrientos, Graciela Pareto, Isabel Marengo, Nilda Hoffmann, Helena Arizmendi, Paula Almerares, Tito Schipa, Nino Falzetti, Luis Alva, Dante Ranieri, Gregory Kunde, Raúl Giménez, Salvatore Baccaloni, Fernando Corena, Sesto Bruscantini, Ricardo Yost, Ángel Mattiello o Renato Cesari, junto a directores como Arturo Toscanini, Tulio Serafin, Gino Marinuzzi, Héctor Panizza, Ferruccio Calusio, Fernando Previtali, Enrique Sivieri, Juan Emilio Martini y Enrique Ricci.

Quiénes, cuándo y dónde

Con tres elencos distribuidos en las siete funciones programadas (martes 24, miércoles 25, viernes 27 y sábado 28 de septiembre a las 20, domingo 29 de septiembre a las 17 y martes 1 y miércoles 2 de octubre a las 20), la versión de Don Pasquale que sube a escena en el Teatro Colón tendrá puesta en escena de Fabio Sparvoli, escenografía e iluminación de Enrique Bordolini y vestuario de Imme Möller.

En el podio estará Srba Dinic, el director que a fines de agosto reemplazó a último momento a Marc Piollet, cuando éste abandonó la producción de La condenación de Fausto. El papel de Don Pasquale será asumido por Nicola Ulivieri, Gustavo Gibert y Víctor Torres. Tres jóvenes cantantes argentinas se dividirán el rol de Norina: Jaquelina Livieri, Laura Polverini y Constanza Díaz Falú. Interpretarán a Ernesto Santiago Ballerini y Santiago Martínez, a Malatesta Darío Solari, Cristian Maldonado y Luis Loaiza Isler y al Notario Mario de Salvo y Felipe Carelli. De regreso de su viaje a Omán, estarán por supuesto el Coro y la Orquesta Estable del Teatro Colón.

Entradas desde $250, a través de TuEntrada.com o en la boletería del Teatro.