El gran regreso del «Borges de Bioy»: un genio cotidiano, sus tormentos con María Kodama y la pregunta que no tiene respuesta desde 1986

Este es un adelanto del diario que abarca más de cuarenta años de encuentros, discusiones y confesiones entre dos escritores fundamentales del siglo XX, que vuelve a ser publicado, tras estar 20 años agotado, en una edición revisada

En el mundillo literario no se habla de otro tema: el regreso el “Borges de Bioy”, como se conoce a esta obra monumental, agotada e inaccesible por décadas, escrita por Adolfo Bioy Casares, y que reúne más de dos mil páginas distribuidas en dos tomos, con miles de anotaciones, glosarios, apéndices e índices analíticos.

Es reedición, que sale dos décadas después de la original, es además una versión revisada por Daniel Martino, que incorpora dos décadas de investigación, materiales documentales, notas e índices. Así, el volumen vuelve con correcciones textuales, fuentes localizadas y referencias que amplían sus posibilidades de lectura y consulta, que permite ubicar autores, obras, películas, músicas, personajes, ideas, episodios y conversaciones a lo largo de un registro que abarca más de 40 años.

Martino trabajó junto a Bioy Casares en la organización del material de la primera edición. Su intervención en la nueva versión parte de aquel trabajo y suma el conocimiento acumulado desde entonces, luego de la aparición de documentos y la resolución de cuestiones que antes no tenían respuesta.

La revisión alcanza el texto de principio a fin. Las nuevas notas identifican personas y obras, verifican citas, reconstruyen episodios, localizan fuentes y explican referencias vinculadas con acontecimientos de la época.Adolfo Bioy Casares sentado con gafas en la mano junto a Daniel Martino, quien está de pie frente a una fotografía en blanco y negroPrimer encuentro entre Adolfo Bioy Casares y Daniel Martino, en la Feria del Libro de Buenos Aires de 1986 (Marcela Muñoz)

Cuando la documentación lo permite, la edición corrige recuerdos o datos que habían quedado establecidos en versiones anteriores. El volumen incorpora así errores detectados, fuentes recuperadas y precisiones sobre pasajes cuyo contexto no había podido determinarse en 2006.

El núcleo de Borgeses la relación cotidiana, intelectual y personal entre Bioy Casares y Jorge Luis Borges. Sin embargo, sus páginas reúnen también un panorama de la cultura argentina e internacional del siglo XX, atravesado por escritores, filósofos, artistas, políticos, músicos, cineastas, científicos y figuras de la vida pública.

Los encuentros entre ambos autores conviven con referencias a libros, películas, viajes, discusiones y escenas de la vida cotidiana. La nueva organización de sus índices permite recorrer ese material por nombres propios, títulos, asuntos y episodios, sin depender de una lectura lineal.

El índice analítico fue ampliado y actualizado respecto de la edición anterior. Su extensión transforma a Borges en una herramienta para consultar una época, además de conservar la forma de un diario construido a partir de conversaciones, recuerdos y observaciones.

La edición mantiene la posibilidad de leer la obra de principio a fin como testimonio de una relación intelectual y de un período cultural. También permite volver sobre sus páginas para localizar una persona, un libro, una película, una conversación o un acontecimiento específico.Dos hombres vestidos con traje oscuro y chaleco gris sonríen de pie junto a una puerta de madera talladaEl escritor Adolfo Bioy Casares conversa sonriente con el editor Daniel Martino en Madrid, 1991

Adelanto:

Sábado, 28 de agosto, 1965. Borges: “La gente de Emecé está un poco perpleja. Apareció un libro de Justita Dose que lleva en la tapa el pie de imprenta “Emecé Editores”, y ellos ni siquiera fueron consultados». Corren dos hipótesis: una prefiere la falta de escrúpulos; otra, la ignorancia. Bioy: “Lo más probable me parece que Justita quisiera un libro de verdad, con todos los detalles de los otros, y que eligió el pie de imprenta de Emecé porque quedaba bien con la tapa».

Martes, 13 de junio, 1967. A las doce de la noche, cuando lo llevamos a su casa, hacían casi tres grados bajo cero. Comentó: “Si el frío sigue así, este país va a convertirse en un país civilizado». Agregó: “Me gusta el frío». Pero le divisé calzoncillos largos bajo las medias.

Domingo, 30 de julio, 1967. Me dice que Clemente le ha asegurado que Ollantay está plagiada, con personajes y todo, de una pieza de teatro, acaso boliviana. Bioy: “La idea sería que Rojas trabajaba con mitos y leyendas. Como si presentara su Don Juan y su Fausto”. Borges: “No solamente la idea: la explicación. Pero, ¿quién tiene paciencia para indagar, para leer Ollantay y la piecita boliviana? Nunca aclararemos el enigma». Bioy: “¿Te parece que Ricardo Rojas habrá plagiado por recuerdos olvidados o con el librito sobre la mesa? Yo considero este plagio casi imposible. Lo que puede pasar es que uno olvide recuerdos y crea inventarlos». Borges: “He took the Daughters of Memory for the Daughters of Imagination…” [Blake, William, Milton (1810)]. Bioy: “Es claro. Cuántos films habremos olvidado. En algún mediocre film olvidado puede haber una escena que de alguna manera nos estimuló y que después de años vuelve como inventada… Pero Rojas, respetado por medio mundo, ¿podía abrir un librito y, en la esperanza de no ser descubierto, copiarlo?». Borges: “¿Vos creés que Nicholas Blake, al escribir There´s Trouble Brewing plagiaba deliberadamente The Red Redmaynes de Phillpotts? Chesterton imitó The Big Bow Mystery de Israel Zangwill: en el cuento de Zangwill una persona, la que investiga, entra en el cuarto de la víctima, seguida de la criada, y exclama: “¿Cómo? ¡Lo han asesinado!”, y aprovecha la confusión del momento para asestar la puñalada mortal. En el cuento de Chesterton [”The Wrong Shape” (1911)], el asesino entra dos veces: en la primera, solo, asesina; en la segunda, acompañado, descubre el hecho. La solución de Zangwill es mejor y más limpita. Chesterton habrá comprendido que no podía mejorarla».

Jorge Luis Borges - Adolfo Bioy Casares Dos páginas de la libreta de anotaciones en que Borges y ABC escribían los juicios que les merecían los poemas que iban leyendo para el Concurso La Nación de 1963: «13) Perplejidad sintáctica. 14) Mejor que otros, pero insensato. 15) Inepto y escolar. 16) No. 17) Tampoco. 18) Autóctono y prescindible. 19) Superior a los anteriores. 20) Malo, malazo. 21) Curiosa ortografía. 22) Irresponsable rimador. 23) Caótico. 24) Patriótico, mas ilógico. 25) Ilustrado y pésimo. 26) Preocupado con cabello, no logra el acierto. 27) Inepto. 28) Incoherente. 29) Enérgico y tosco. 30) Feble. 31) Enfático y agrícola. 32) Vana, entusiasta y ridícula. 33) Misterioso y estúpido. 34) Acaso atendible (El barco en la botella, por Chinchorro)».

Sábado, 31 de diciembre, 1967. Borges, recién casado, partió de viaje con su mujer. “Habrá que pasar siete meses con esta bruta”, fueron sus ipsissima verba, me comunica doña Leonor.

Domingo, 8 de septiembre, 1968. Su mujer dijo a María Kodama: “Cada tarde que se pasa sonseando con vos y el anglosajón, yo pierdo los treinta y cinco mil pesos de una conferencia”.

Miércoles, 6 de agosto, 1969. El film [Invasión] es chambón, con errores materiales que lo perjudicarán (por ejemplo, la época es 1957 y no se ven más que automóviles de modelos del sesenta y tantos); la banda sonora resulta impertinente y los actores recitan sus partes; de todos modos, me conmuevo un poco. El film sirve, de paso, para desmentir a Bresson y a Hugo sobre las ventajas de hacer trabajar a gente que no es del oficio; los dos mejores personajes masculinos son dos actores profesionales: los más naturales, los que hablan espontáneamente.

Lunes, 5 de enero, 1970. Borges vio a María Kodama y, aunque está contento, me confía: “María, con todo su understatement japonés, me dijo que Elsa vive en una alucinación: en la alucinación del rencor”.

Viernes, 11 de diciembre, 1970. Comen en casa David Gallagher, profesor de Literatura Hispanoamericana en Oxford, y Manuel Puig. Éste dice: “Una vez copié una dedicatoria de Borges y desde entonces la he puesto en cientos de libros: “A fulano, en el primer día de una amistad de toda la vida””.

Viernes, 30 de julio, 1971. Come en casa Murena, que ataca a Wordsworth, al que no perdona cierto tono de superioridad hacia Coleridge y un agravio a Keats. Hace causa común con Silvina, quien defiende agresivamente, contra Borges y contra mí, “Lend me your ears” de Shakespeare y la poesía de Baudelaire en general diciendo: “No hay ridiculeces: todo es cuestión de tiempo, es decir de modas». “Y ¿el vicio grandilocuente y plural e infinito y grandioso?” “Por qué no, por qué no…”

De izq.a der.: Josefina Dorado, ABC, Victoria Ocampo, Borges, en Mar del Plata, 17 de marzo de 1935. Al dorso de la fotografía,  de mano de ABC, se lee: "En este mismo año 1935, dos o tres meses después,  empezó la colaboración de JLB y ABC". De izq.a der.: Josefina Dorado, ABC, Victoria Ocampo, Borges, en Mar del Plata, 17 de marzo de 1935. Al dorso de la fotografía, de mano de ABC, se lee: «En este mismo año 1935, dos o tres meses después, empezó la colaboración de JLB y ABC».

Domingo, 19 de septiembre, 1971. Leo originales para el concurso de La Nación; encuentro uno, deliberadamente áspero, soez, rico en solecismos y sin duda en anacronismos, no desprovisto de méritos. Pienso que si lo leyera con Borges no hubiera pasado de la media página y de la india que perdía leche por las tetas, mientras besaba después del coito.

Domingo, 7 de septiembre, 1975. Borges refiere que un Haedo, primo suyo (¿o de su prima Esther Haedo?) le dijo una vez en el Salto, en casa de Amorim, que la oveja parece un animal hecho para el hombre: “Es cariñosa y reconoce. No sé cómo hay gente que se acuesta con cabras o yeguas”. Recordamos que hace años, se habló en una reunión de bestialidad y que una joven señora, muy sorprendida, afirmó no tener noticias de que tal aberración existiera. “Muchas mujeres se acuestan con carneros y con perros –le dijeron–. Los perros tienen el inconveniente de abotonarse.» “Lo peor –observó objetivamente la joven señora– es que, después, con esos partners, es imposible la conversación”.

Domingo, 21 de septiembre, 1975. Se me va la mañana en leer los diarios: un poema de Borges, escrito a los pocos días de muerta la madre, con remordimiento de no haber sido bastante bueno con ella [“El remordimiento»]. Borges: “Es el menos personal de tres poemas que escribí”.

Miércoles, 15 de octubre, 1975. Releo (con mucho placer), La metamorfosis. Borges objetaba que no seguía el sistema inventado por su autor. Que un autor no se aferre a un estilo, a una forma de composición, no me parece una debilidad. La metamorfosis es un relato muy bien inventado, pensado, desarrollado.

Miércoles, 19 de mayo, 1976. Carta a Di Giovanni, para darle la buena noticia de que Borges no sólo no habla mal de él, sino que lo extrañó en los Estados Unidos: “Si tiene los defectos de los norteamericanos, está mejorado por la Mafia” (no le cito esta frase).Jorge Luis Borges - Adolfo Bioy Casares Última fotografía conjunta de Borges y ABC. Al dorso, ABC escribió: «Borges me lleva 15 años. Si yo sigo envejeciendo como hasta ahora, ¿qué pareceré dentro de 15 años? Un cadáver. Ojalá que no. ABC, enero de 1986». Librería de Alberto Casares, 27 de noviembre de 1985. Fotografía de Julio Giustozzi.

Domingo, 10 de julio, 1977. María ya no le permite tomarla de la mano, pero él se alegra de su amor, aunque termine así.

Domingo, 29 de enero, 1978. Parece que María Kodama se casó o se casa estos días; que le dijo que lo quiere; que va a volver a él antes de lo pensado. Por de pronto, el jueves parten juntos.

Viernes, 3 de marzo, 1978. María le habría dicho que él es muy dominante; que a su lado ella sería una nulidad y que al lado de un hombre mediocre puede ser alguien. Que por un tiempo no se verán.

Miércoles, 5 de julio, 1978. Leo esta declaración atribuida a Borges, dicha en Tucumán: “El psicoanálisis no me gusta. Es el lado obsceno de la ciencia-ficción”.

Sábado, 5 de agosto, 1978.Dice que para los romanos nada era peor que descubrir la enemistad de Júpiter (“Iuppiter hostis”, en Virgilio) [Eneida, XII]: porque no dependía de lo que el hombre hiciera. Releyó Los miserables. Borges: “Es muy mala. Hugo tiene la incapacidad de imaginar personajes que no sean él mismo. Mejor es Dickens”.

Sábado, 24 de febrero, 1979. María Kodama tenía un lindísimo gato de una raza muy rara. El año pasado, cuando María fue con Borges a Francia, el gato comió veneno para ratas y murió. El veterinario habló con María, y le dijo que gatos de esa raza nunca se envenenan por error; que sin duda el gato se había suicidado porque no podía soportar su ausencia. María contestó que eso no le parecía posible, dada la relación que había entre ella y el gato. Durante todo el día el gato estaba en el balcón; cuando ella volvía a casa, muy tarde en la noche, lo dejaba entrar. El gato la miraba: estaba educado para no restregarse contra sus piernas, porque eso era para ella muy desagradable. María se sentaba en un sillón de anchos brazos y se ponía a leer un libro. El gato, frente a ella, en el suelo, la miraba. De pronto no podía contenerse y saltaba a un brazo del sillón. Ahí estaba un tiempo, hasta que no podía contenerse y con una pata tocaba el libro. Entonces María lo ponía de nuevo en el suelo. Al rato el animal no podía contenerse y se deslizaba a las faldas de María y le empujaba suavemente el libro contra el cuerpo. Entonces María lo llevaba al balcón y cerraba la puerta. El gato la miraba a través del vidrio. “¿No te daba lástima?”, le preguntaban. “No. Para mí era un simple objeto decorativo”.

Sábado, 18 de agosto, 1979. Borges: “Frías me dijo que yo podría constituirme en una fundación para que después de mi muerte solamente él y Bonifacio del Carril manejaran mis bienes. Yo no tengo ganas de verlos. Si mi fortuna es de setenta centavos, ¿por qué voy a dejarla a un millonario que para enriquecerse prostituye el país con best-sellers inmundos?”.Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy CasaresAdolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges

Sábado, 12 de enero, 1980. Busco a Borges. Me dice que está muy solo y que María lo deja.

Viernes, 7 de noviembre, 1980. Come en casa Borges. Cuenta: “A veces, cuando caminábamos por Nueva York, de pronto [María] exclamaba: “Borges, yo lo odio” o “Borges: usted es un monstruo de egoísmo”. Después decía que era en broma, pero era evidente que sentía necesidad de maltratarme… Me parece que ésta no es la mujer que yo quería. Si va a dejarme, mejor así».

Sábado, 3 de enero, 1981. Come en casa Borges. Mucha gente quedó ofendida porque dijo que no quería a Perón y que no le interesaba el fútbol. “¿Qué se propone? —preguntaban— ¿Despreciar al pueblo?».

Domingo, 8 de febrero, 1981. Borges me refiere horrores de María Kodama: “Un día, en Islandia, me dijo: “¿Usted cree que está con María? No está con María: yo soy otra persona, vengativa y mala”. Después de un rato el juego me molestó; ella no hacía caso e insistía… Hace un tiempo me dijo que me apostaba el cuero de su gatita Joy contra el de Beppo. Parecía hablar tan en serio que no pude más y le dije que no, que quiero mucho a mi gato”.

Viernes, 11 de septiembre, 1981. Leo un lindísimo artículo en el New Yorker del 11 de mayo: “Freundschaft” de Samson Raphaelson, que cuenta su amistad y colaboración con Ernst Lubitsch. La amistad de Raphaelson y Lubitsch sin confidencias, sin intimidades, me recuerda la mía con Borges, antes que la vida con sus golpes nos llevaran a confesar, como quien se queja. La verdad es que las confesiones vinieron más espontáneamente de Borges a mí…

Martes, 12 de enero, 1982. Borges: “Hoy pasé un día in the dumps. Ayer María estuvo simpatiquísima, pero hoy recordó no sé qué traición que yo le habría hecho y todo el día se quejó y me acosó con reproches. Hasta logró pelearse con Fanny… Escenas realmente de conventillo… Sin duda estoy calumniando a los conventillos”.

Sábado, 20 de marzo, 1982. Le pregunto si últimamente le va mejor con María. Después de unos instantes de vacilación, contesta: “Sí, tal vez; pero a mí me parece que esta chica tiende a la desdicha. Norah, por ejemplo, tiende a la felicidad. Vos sabés, yo pienso que no habría que vivir con personas que tienden a la desdicha”.

Sábado, 8 de enero, 1983. Cuenta que María, de una manera casi burda, trata de despertar sus celos. Por ejemplo, le asegura que ha conocido un muchacho fascinante. Borges: “A toda hora recuerda la transformación de la sutil, callada, reprimida japonesa que fue, en la afirmativa y desenvuelta occidental que es actualmente: una occidental decidida a no pasarme nada por alto. De pronto me dice: ‘¿Sabe una cosa? Estoy vestida de rojo’. ¿No estará loca?’”.

Jueves, 22 de mayo, 1986. Leo en La Nación declaraciones un poco absurdas de Borges: que ya no existe su Buenos Aires, el de los cuchilleros. Nunca lo conoció.

Sábado, 21 de junio, 1986. María Laura Uriburu, con severidad: “¿Por qué no fuiste al entierro de Borges?”. “Porque no iba a estar Borges, allá”.

Fuente: Infobae