En un documental, Brooke Shields habla sobre su matrimonio tóxico con André Agassi, su pelea con Tom Cruise y revela que fue violada a los 20 años

Pretty Baby: Brooke Shields, que fue presentado este viernes en el Festival de Sundance, repasa la vida de la actriz desde sus comienzos, cuando era considerada un “símbolo sexual” infantil, rememora su tormentosa relación con su madre y con el tenista estadounidense

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Este viernes, se estrenó en el Festival de Cine de Sundance Pretty Baby, Brooke Shields, el documental que repasa la vida de la protagonista de La Laguna Azul desde los inicios de su carrera, cuando era presentada como un “símbolo sexual” preadolescente, la tormentosa relación que mantuvo con su madre Teri, su tóxico romance con el extenista André Agassi y su pelea mediática con Tom Cruise. Allí, además, la intérprete habla por primera vez de la violación de la que fue víctima cuando tenía 20 años.

El documental está dirigido por Lana Wilson, quien estuvo a cargo de dar un pantallazo de la vida de Taylor Swift en Miss American. Su título no es casual: así se llamaba la película dirigida por Louis Malle, estrenada en 1978, en la que Shields interpretó a una niña prostituida. Aquel film generó fuertes críticas no solo por naturalizar la prostitución infantil, sino por las escenas en las que la actriz, que entonces tenía 9 años, aparecía desnuda.

Junto a Keith Carradine en Pretty Baby
Junto a Keith Carradine en Pretty Baby

Sin embargo, también sirvió para que desde los medios se insistiera con la idea de sexualizar a las niñas y adolescentes. Ese es uno de los ejes del relato, que cuenta con material de archivo como tapas de revistas en las que se presenta a Shields como “la niña que enloquece a los hombres”, o fragmentos de programas televisivos en los que conductores masculinos hablan sobre ella sin ningún tipo de freno ni respeto.

Si bien en varias oportunidades la actriz recibió el ofrecimiento de realizar un documental sobre su vida, esta es la primera vez en la que sintió que estaba preparada para hacerlo. Por eso, le facilitó a la directora muchísimo material fílmico, pero también imágenes y entrevistas. Sin embargo, decidió delegar en Wilson la elección de los ejes narrativos y el enfoque: “Le entregué [a Lana] los archivos y me alejé. Le dije: ‘Tu narrativa y tu punto de vista son una gran parte de esto’. Soy un conducto para una conversación más grande. Si le hubiese dicho: ‘¡Mostrá esa entrevista!’ entonces todo se hubiese tratado de mí y de mi propio ego. Al comienzo del proceso, me alejé mucho, en cuanto al ego y emocionalmente. Esta no iba a ser una retrospectiva de todos los aspectos más destacados de mi carrera. Esto es en realidad algo más grande. Quería entregar los archivos y decir: ‘La historia evolucionará a partir de que veas esto y de la narrativa que vos, como directora, querés contar. No me corresponde a mí decidir”, le contó la actriz a The Hollywood Reporter.

Brooke Shields en una escena del controvertido film que la lanzó a la fama
Brooke Shields en una escena del controvertido film que la lanzó a la fama

Y continuó: “Es una conversación más amplia sobre la sexualización de las mujeres jóvenes. Yo estuve en el ojo de esa tormenta en muchos niveles diferentes a lo largo de las décadas. He sido parte de la conversación, o tal vez ni siquiera una parte de la conversación, pero sí parte del enfoque, y esa narrativa en sí misma ha cambiado con el tiempo, dependiendo de las influencias externas y la época. Ahora soy madre de dos mujeres jóvenes, y la conversación que tenemos sobre la sexualidad es muy diferente hoy de lo que era. Apenas hubo una conversación al respecto, para mí personalmente, cuando era niña”.

El enfoque de la directora fue claro, y coincidió con el motivo por el que Shields esta vez aceptó la realización de un documental sobre su vida: “No me interesan los problemas de las personas famosas. Lo que me interesa es cómo la fama puede amplificar y potenciar problemas identificables. La vida [de Brooke] ha sido extrema y completamente única, pero su experiencia de ser mujer en los Estados Unidos es terriblemente identificable”.

Uno de los ejes temáticos del film es la relación de la actriz con su madre, quien tomaba todas las decisiones al comienzo de su carrera, mientras batallaba con una fuerte adicción al alcohol. “Tenía la sensación de que mi madre estaría en el centro de muchas de las conversaciones. Eso no me sorprendió. Ella siempre ha sido una figura muy controvertida, así como una figura central en mi vida”, indicó Shields. Y recordó: “Ella era constantemente abordada por la prensa, en la mayoría de los casos, de manera negativa. Y cuando yo era niña, intentaba defenderla. Fue un hilo conductor de gran parte de mi vida. Y la línea continúa en mi relación con mis hijas. Pero lo que me alivió fue que se mostró la complejidad de nuestra relación, y el amor que atravesaba esa complejidad y las dificultades; la naturaleza de cuán tensa es esa experiencia, sin hacer ningún comentario al respecto. Se presentó de manera auténtica para que las personas pudieran verlo y sacar sus propias conclusiones, o usarlo como un vehículo para comprender su propia relación con su madre”.

En su adultez, hubo otra presencia “controladora” que se sumó a la de su madre: la del extenista André Agassi. “Tanto él como yo estábamos en puntos de inflexión en nuestras vidas cuando nos conocimos”, indicó la actriz en su autobiografía There Was a Little Girl. Y el documental retoma ese punto. Mientras él acababa de ser nuevamente operado de su muñeca, ella buscaba desesperadamente darle un giro a su carrera.

Los contactó la esposa de Kenny G, pero en aquel momento, Shields se encontraba en Sudáfrica filmando Running Wild. Corría 1993 y la única manera en la que pudieron comunicarse durante el primer tramo de su relación fue por fax. Se vieron por primera vez en Los Ángeles un tiempo después, y luego de la cena, él la acompañó a su casa. Y fue exactamente esa noche en la que comenzaron los problemas. Al ser recibido por Teri, supo que no iba a ser fácil relacionarse con Brooke. “De inmediato detecto unas vibraciones raras. De manera instintiva sé, independientemente de lo que acabe ocurriendo, que esa mujer y yo nunca nos llevaremos bien”, explicó el deportista en su autobiografía.

Brooke Shields junto a su entonces esposo, André Agassi
Brooke Shields junto a su entonces esposo, André AgassiThe Grosby Group

Lo cierto es que más allá de los inconvenientes, y luego de cuatro años de relación, pasaron por el altar. En el aquel momento, Shields tenía una participación en la comedia televisiva del momento, Friends, y protagonizaba su propio programa, Suddenly, Susan. Pero, según explica en el documental, la relación tóxica que mantenía con Agassi no le permitía disfrutar del éxito. La fama de mujeriego del tenista la tenía “atormentada de celos”.

Finalmente, encontró al compañero ideal en quien hoy es su esposo, Chris Henchy, pero su sueño de formar una familia no le resultó sencillo. Después de varios intentos, pudo dar a luz a su primera hija, Rowan. E inmediatamente, cayó en una depresión postparto que dejó su vida en suspenso. Ya recuperada, escribió el libro Down Came the Rain: My Journey Through Postpartum Depression (Bajo la lluvia: mi viaje a través de la depresión posparto). Mientras ella se encontraba promocionándolo, Tom Cruise hacía lo propio con la película La guerra de los mundos. En ese contexto, en una conferencia de prensa, el actor y firme miembro de la Iglesia de la Cienciología, que descree de las terapias psicológicas y del efecto de los medicamentos, aseguró que la actriz era “peligrosa” por contar que había tomado antidepresivos.

Eso llevó a un enfrentamiento mediático que terminó con el actor pidiéndole disculpas públicamente, pero la importancia de ese episodio hizo que también estuviera presente en el documental. En un momento del film, la cámara hace zoom sobre el titular de un artículo de opinión que Shields escribió en el New York Time: “Lo que Tom Cruise no sabe sobre el estrógeno”. Luego, se ve al actor Judd Nelson citando a Shields: “Tom Cruise debería ceñirse a la lucha contra los extraterrestres”. La protagonista, en tanto, se limitó a calificar el enfrentamiento como “ridículo”.

Si bien todos estos aspectos de la vida de Shields pueden resultar atrapantes, lo cierto es que en mayor o menor medida fueron abordados tanto por ella misma en su autobiografía como por los medios. Sin embargo, la actriz decidió que el documental le brindaba el respaldo necesario para encarar en público por primera vez un tema jamás revelado: la violación de la que fue víctima cuando tenía 20 años.

La actriz no menciona el nombre de su atacante, pero cuenta ciertos detalles que coinciden con los cientos de denuncias que desencadenó el movimiento #MeToo y revelan un modus operandi de los hombres poderosos de Hollywood. Según su relato, se encontró con aquel sujeto, a quien ya conocía, poco tiempo después de haberse graduado en la universidad. La reunión fue en el bar de un hotel, y el motivo era definir la presencia de la actriz en una nueva película. Una vez finalizado el encuentro, le ofreció subir a su habitación para pedir un taxi que la llevara a su casa. Allí la violó.

“Tenía miedo de ahogarme o algo así. No luché mucho, estaba absolutamente paralizada. Pensé que mi ‘no’ debería haber sido suficiente. Solo pensaba: ‘Intentá sobrevivir y salir de esto’”, rememoró. Tras el ataque, Shields llamó por teléfono a un amigo que trabajaba en seguridad, y luego de contarle lo sucedido, él le dijo que había sido víctima de una violación. “No estoy lista para creerlo”, fue la única frase que ella logró pronunciar.

En la entrevista con The Hollywood Reporter explicó: “No sabía si alguna vez iba a mencionar esto. Me ha llevado muchos años de terapia incluso poder hablar de ello. Definitivamente, he trabajado muy duro y he aprendido a procesarlo. Y llegué a un punto, y hemos llegado a un punto como sociedad, en el que podemos hablar de estas cosas mucho más abiertamente. No tenía idea de que iba a decirlo. Pero espero, como madre de dos niñas, que solo con escuchar mi incidente sientan que puedo convertirme en una defensora. Porque esto es algo que sucede todos los días, y no debería estar sucediendo”.

Fuente: Mariano D’Andrea, La Nación