Gerardo Romano se defendió de las acusaciones de abuso sexual

Acusado por la actriz Paula Di Chello, que señaló que el actor la besó y la mordió fuera de libreto, Romano dio su testimonio

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Gerardo Romano rompió el silencio. El actor, que el viernes pasado fue acusado por la actriz Paula Di Chello de ser un maltratador, un abusador y de haberla besado fuera de libreto hasta dejarle el labio sangrando, habló con Intrusos en el Espectáculo, por América TV, y negó las palabras de su colega. Además, explicó que no es un accionar ético, que el violento era su personaje, que sale a aclarar la situación por sus hijos.

Según el testimonio de la mujer, el hecho ocurrió mientras grababan una telenovela producida por Enrique Estevanez, Se dice amor, en el año 2005. “Es una denuncia mediática, no es una denuncia judicial”, aclaró Nancy Duré al presentar el tema y dio pie a la nota con Di Chello. El hecho ocurrió apenas unos años antes de que Calu Rivero y Natalia Juncos contaran su experiencia con Juan Darthés en dos ficciones producidas por Estevanez, de que Anita Co diera a conocer su historia y de que el Colectivo de Actrices acompañara a Thelma Fardin en su denuncia de violación contra el actor.

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“Es algo que yo ya tenía como archivado, guardado. No pude mucho hablar del tema durante muchos años, lo hablaba de forma privada”, dijo en el comienzo de la nota la actriz. Consultada por Gonzalo Vázquez del por qué, explicó que era otra época, que no se podía hablar de eso, que le aconsejaban que se adapte, que era un mundo “mucho más machista” y que le daba, además de vergüenza, “un sentimiento de humillación”.

Sobre el episodio en sí, Di Chello repasó: “Nosotros tuvimos una escena en donde él me empujó contra la pared, me mordió la boca, me salió sangre. No me avisó. No estaba la escena. Eso fue lo que pasó. No había escena de beso. Él agarró, inventó el beso y además la mordida”. En relación a cómo siguió la relación, dijo que no hubo más trato. “Yo hablé con mi representante, me retiré y esto me alejó de la profesión de alguna forma. Me dejó herida”, agregó. “Realmente me pareció una persona violenta. Maltratador. Porque estás trabajando, no era una relación de confianza. Yo siento que lo que pasó fue un abuso de poder”.

La defensa de Romano

Con el objetivo de darle derecho a réplica, Alejandro Guatti fue en busca de la palabra del actor. “Me parecen inexactas las dos cuestiones que plantea. No la conozco a la chica, no la recuerdo, que es lo mismo”, arrancó. “Ella dice dos cosas: que había una especie de acoso u hostigamiento de mi parte, que la corría por los pasillos”, detalló el actor.

Para responder a esa acusación, Romano destacó que se hizo actor porque era tímido. “Me pesa decirlo pero además yo fui un tipo muy seductor, con mucha prensa. Me decían que era un sex symbol y cosas por el estilo, así que yo nunca perseguí a nadie por ningún pasillo por múltiples razones, por personalidad y por cómo me iba. Me han perseguido, sí”, repasó.

En relación al beso, el segundo punto, el artista recordó que se trató de un fragmento de una telenovela y que esa escena no tuvo nada de ilícito. “Yo era un hijo de puta, un acosador, violento, un violador. Y tenía que hacer eso. Hay uno que hace de bueno y otro que hace de malo, yo hacía de malo”, se justificó. Sobre la ausencia del beso en el guion, Romano se escudó repasando que el director estaba presente y que no fue violento. “Que no haga interpretaciones”, disparó.

Con una foto de dos jóvenes en la mano, Romano dijo con mucha seriedad: “Yo tengo que responder por esto, que son mis hijos. No soy ni un violador ni un acosador. Tengo 76 años, no tengo nada en el prontuario en ningún lado y ninguna denuncia de nada a lo largo de 50 años de carrera. No sé quién es esta chica, si busca fama y no le ha ido muy bien, porque yo no la he visto trabajar en ningún lado”.

Por último, el actor explicó que “le gustan las mujeres que le gustan”, que no sería el caso de Di Chello y además aclaró que “no violaría por ética, sería avasallar los derechos de otra persona”. Sobre las acciones que va a tomar, explicó que no va a ir a la Justicia -porque Di Chello “no debe tener un mango”-, pero que no quiere que le pase como a Lito Cruz o como a Federico Luppi. “Quiero que mis hijos tengan de mí la imagen que tienen”.

Fuente: La Nación